Por Lester McKenzie
Nos conocimos, nos enamoramos y por esa razón decidimos ir al altar a unir nuestras vidas ante el Dios de Amor y los hombres un dia como hoy, 19 de Diciembre, pero de 1981, conscientes de que el matrimonio es la fusión de dos personas en una utilizando como elemento primordial el Amor.
El tiempo nos ha enseñado que no es cuestión de uno sino de dos, porque para ser felices hemos debido compartir la búsqueda de objetivos comunes.
Ese inolvidable Sábado, 19 de Diciembre, iniciamos el recorrido por un mismo sendero tomados de la mano, juntos, a sabiendas de que estaría lleno de alegrías, también de tristezas, de risas pero también de llanto, seguros de que los lazos que unían y siguen uniendo nuestros corazones eran y son tan fuertes y resistentes que nos permitirían afrontar con entereza los inevitables momentos adversos que el destino nos depara.
Siguiendo el mandato divino de creced y multiplicaos, gracias eternas al Dios de Amor por habernos premiado con dos hijos Jennifer Mercedes y Arnold Lester que han inundado de luz nuestras vidas con la dulce mirada de sus ojos y que con solo pensar en ellos, nuestros corazones rebosan de felicidad.
Dice Gardel que 20 años no son nada y gracias al Dios de Amor hoy cumplimos 44, que si son algo, de haber formalizado nuestra relación de novios ante el altar para convertirnos en esposos y 44 años de matrimonio son las Bodas de Turquesa, una celebración que simboliza la protección, la calma y la belleza de una unión duradera, como la piedra preciosa que representa la fuerza y la lealtad.


La calidez que genera el matrimonio se debe a todo el amor y la confianza que lo envuelve, pues después de cuatro décadas el sentimiento se hace más sincero y la sensación de felicidad y alegría que nace cuando se comparte la vida con la persona que amas no tiene comparación llevando la relación a un nivel distinto de confianza ya que las mejores experiencias se viven bajo manto del matrimonio y con el paso del tiempo siguen fortaleciéndose.
Cuatro décadas puede ser mucho tiempo para muchos pero no para aquellos cuyas vidas se han unido bajo el vínculo sincero del matrimonio y han dispuesto compartir su vida juntos hasta que el Creador lo disponga.
En estos 44 años compartiendo el hogar, juntos y felices, hemos tenido oportunidad de educar, formar nuestros hijos, disfrutar de incontables momentos alegres así como también logrado superar etapas de dificultad.
El Dios de los Cielos ha de permitir que la llama del amor que arde en nuestros corazones se mantenga encendida por siempre, conscientes de que ser marido y mujer es una de las relaciones mas bellas de la tierra y sin esta relación sagrada, nadie esta completo.
Gracias Señor por permitirnos comprender que cada día compartido en nuestra hermosa relación significa consistencia, tolerancia, esfuerzo y amor, mucho amor.
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