Por Lester McKenzie
Los de nuestra generación crecimos en un ambiente donde las tradiciones tenían su espacio reservado, un peso específico muy particular. Era la época en que los pueblos eran una especie de vecindario donde todos nos conocíamos y esas tradiciones, cual carrera de relevos, se transmitían de una generación a otra.
En República Dominicana, por ejemplo, entre las mas arraigadas se destacan el almuerzo conocido como La Bandera Dominicana (arroz, habichuela y carne), degustar de una ración de concón con salsa de la carne y habichuela, comer sancocho los días lluviosos, las habichuelas con dulce en Semana Santa, y una muy especial conocida como La Ñapa consistente en un pequeño extra, un regalito que el vendedor del colmado daba gratis al cliente, en especial los niños, después de una compra, como agradecimiento y para fomentar la lealtad.
Tiene su origen en la palabra quechua «yapa» (ayuda, aumento) convirtiéndose en un concepto cultural costumbrista muy arraigado en RD en las décadas ’50, ’60, ’70 e incluiría los ’80, pues a partir de los ’90 con la llegada de las plazas comerciales y el incremento de los supermercados los colmados fueron desapareciendo.
Residiendo en la calle Benito Moncion 12, esq. Ing. García en La Vega, en frente había estaba colmado de los hermanos Reinoso, Tirso y Manuel (EPD) donde la muchachada del vecindario disfrutaba de la famosa ñapa la cual se daba los sábados.
Una de las ñapas más demandadas normalmente consistía en un puñado de azúcar crema que se depositaba en la mano después de hacer la compra, sin importar el monto del producto adquirido, y se iba comiendo de regreso a la casa.
Cuando se compraba salsa de tomate, aceituna y alcaparra, mantequilla, por ejemplo, se vendia al detalle en un pedazo de papel de envolver color kaki, conocido como papel de traza. Este se cortaba en pedazos de dos o tres tamaños dependiendo de la cantidad de producto a despachar y se colocaba en un clavo en una esquina del mostrador en su parte interior.
Recuerdo que al vender salsa de tomate o mantequilla, cuando se reclamaba la ñapa lo que hacían era tomar una porción de la misma en la cuchara para despachar, normalmente de madera, agregarla a lo ya comprado, pero cuando recogían lo que “sobraba”, la cuchara traía una racion mayor que la que supuestamente se agregaba.
En el formato del puñado de azúcar, la ñapa generalmente aplicaba en los productos que había que pesar cuando el comprador era un niño o jovencito. Productos como los enlatados, jugos, refrescos, cervezas, ron, implicaban una menta o dulce.
¡Hasta una próxima entrega sabatina!
![]()

