Por Elías Wessin Chávez

Un ‘tarugo’ de la zurdería rancia y macabra lanza su consigna con aire de superioridad moral: “Si el capitalismo es el mejor modelo para crear riqueza, ¿por qué eres pobre?”

La frase, que se repite como mantra en círculos ideologizados, es una falacia simplista, cargada de resentimiento, diseñada no para entender la realidad sino para atacar a la democracia liberal y al sistema que más ha sacado seres humanos de la miseria en toda la historia.

Conviene empezar desde donde debe empezar toda discusión honesta: la condición humana.

El más grande de los grandes, _Jesús de Nazaret_, advirtió con realismo y profundidad: “A los pobres siempre los tendréis con vosotros.”

Esa frase no es una resignación cínica ni una justificación de la injusticia.

Es una constatación antropológica y moral, la pobreza no desaparece por decreto, ni por consignas, ni por ideologías mesiánicas. Siempre existirá.

La verdadera cuestión política no es si habrá pobres, sino qué sistema permite reducir la pobreza, elevar la dignidad humana y crear oportunidades reales de movilidad social.

Y la respuesta histórica es inequívoca, el capitalismo democrático, con Estado de Derecho, propiedad privada, libre empresa y políticas públicas sensatas.

En términos políticos, la afirmación cristiana se traduce así: Podemos mejorar la condición de los pobres y reducir los índices de pobreza, si adoptamos políticas acertadas, instituciones sólidas y un modelo económico que premie el trabajo, el esfuerzo y la creatividad.

No podemos, en cambio, erradicar la pobreza prometiendo paraísos terrenales que terminan en infiernos colectivos.

El capitalismo (con todas sus imperfecciones) es el único sistema que ha demostrado capacidad sostenida para crear riqueza, expandir la clase media y reducir la pobreza extrema. No lo dicen panfletos ideológicos, lo dicen los datos, la historia comparada y la experiencia de los pueblos.

La izquierda evita esa evidencia porque la incomoda. Por eso recurre al sarcasmo barato: “Si el capitalismo funciona, ¿por qué eres pobre?”

La pregunta correcta sería otra: ¿Por qué, allí donde se aplicó el socialismo, la pobreza no solo no desapareció, sino que se generalizó?

En el socialismo ocurre siempre el mismo fenómeno se aplasta a la clase media, motor de estabilidad y progreso.

Se destruyen los incentivos al trabajo y a la innovación.

Se concentra el poder económico y político en una élite partidaria: los “tutumpotes” del régimen.

Y se empobrece a las masas, que pasan a depender del Estado como súbditos, no como ciudadanos.

Cuba, Venezuela, Corea del Norte y la larga lista de fracasos no son “desviaciones del modelo”, son el modelo en funcionamiento.

La pobreza bajo el capitalismo es un problema a resolver; la pobreza bajo el socialismo es una herramienta de control político.

Desde una visión cristiana, conservadora y democrática (como la que promueve PAX) la riqueza no es pecado, ni la pobreza virtud automática.

El verdadero pecado político es un sistema que promete igualdad y produce miseria, que predica ‘justicia social’ mientras fabrica castas privilegiadas.

Por eso, cuando un ideólogo de la zurdería rancia intenta ridiculizar al capitalismo usando la pobreza individual como argumento, lo que hace es confesar su bancarrota intelectual. No ofrece soluciones; ofrece resentimiento. No busca dignificar al pobre; lo instrumentaliza.

La democracia liberal, el capitalismo de orden y libertad no prometen el cielo en la tierra.

Prometen algo más honesto y más cristiano, oportunidades reales, límites al poder y la posibilidad de que cada persona, con esfuerzo y libertad, mejore su condición.

Y eso (les duela o no) solo ha sido posible bajo el capitalismo.

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