Una Nación con un sistema judicial débil impide su avance

 

Por Alfredo de los Santos Jorge

En artículos anteriores abordamos el origen de nuestra herencia como país tercermundista. Sostengo que, para liberarnos de ese legado errado, debemos sacudirnos como hacen las aves cuando sus plumas están mojadas, solo así pueden volver a elevarse y volar.

Mientras no tengamos un Poder Judicial verdaderamente fuerte, nada sustancial cambiará. Una nación sin justicia firme está condenada a la debilidad moral, institucional y social.

El primer requisito para la salud de una nación es restablecer el principio de la sanción proporcional al delito: pena de muerte y cadenas perpetuas para los crímenes que así lo ameriten.

Esto no debería causar espanto; por el contrario, constituye la forma más elevada de respeto por la vida humana. Les aseguro que los asesinatos de mujeres se reducirían de forma inmediata.

Y no se trata de una ocurrencia moderna, fue el mismo Dios, dador de la vida, quien instituyó este principio 900 años antes de la Ley de Moisés, con el propósito explícito de preservar y valorar la vida humana.

¿Significa esto que las naciones que protegen y aman la vida humana son precisamente aquellas que aplican la pena de muerte y las cadenas perpetuas?
Exactamente.

Ejemplos de naciones con justicia firme:

Estados Unidos, la nación más poderosa del mundo, fundada por puritanos con una cosmovisión moral clara, ofrece ejemplos contundentes:

Terry Nichols: 161 cadenas perpetuas consecutivas más 93 años por su participación en el atentado de Oklahoma City (1995).

Billy Joe Godfrey: 35 cadenas perpetuas (1,050 años) por abusar sexualmente de dos niños entre 1995 y 1999.

Ariel Castro: Cadena perpetua más 1,000 años por secuestrar y violar a tres mujeres en Cleveland, Ohio.

Israel, una nación joven de apenas 77 años, con 21,640 km², 9.5 millones de habitantes y 13 Premios Nobel, también ofrece un modelo claro:

Imad Qawasmeh: Exmiembro destacado de Hamás, condenado a 16 cadenas perpetuas por un atentado suicida en Beersheba (2004).

Marwan Barghouti: Condenado a 5 cadenas perpetuas y 40 años de prisión por el asesinato de cuatro israelíes y una monja griega.

Estas naciones comprenden y aplican el mandato divino: “Si alguien quita una vida humana, la vida de esa persona también será quitada por manos humanas. Pues Dios hizo a los seres humanos a su propia imagen.”
Génesis 9:6

Este mandato fue dado antes de Moisés y, por tanto, no caduca con él; al contrario, queda reafirmado en la Ley mosaica.

¿Y qué hemos hecho nosotros en 181 años de República?

Hemos creado instituciones débiles que producen hombres y mujeres débiles, junto a un sistema de justicia amañado.

Veamos un ejemplo concreto. El caso de las aduanas, anatomía de un fraude estructural.

La Ley de Aduanas promulgada en agosto de 2021 establece que los procedimientos administrativos de fiscalización posterior prescriben a los dos años de haberse realizado la declaración aduanera.

¿Qué implica esto en la práctica?

Imaginemos que en 2017 llego a un acuerdo con funcionarios de aduanas para que contenedores, en lugar de pagar el promedio de RD$3.3 millones, paguen solo RD$550,000 por contenedor. El Estado dejaría de percibir RD$2,750,000 por cada uno.

Si se despachan 66 contenedores semanales, el Estado dominicano perdería aproximadamente RD$181,500,000 por semana.

Este sistema judicial me permite seguir enriqueciendo mediante el fraude fiscal.

En 2025, el 78 % de esos expedientes fraudulentos ya estarían fuera de investigación, porque fiscalización solo revisa expedientes con dos años de vigencia. Además, las gerencias de fiscalización, auditoría, inteligencia y asuntos internos dependen jerárquicamente de la misma Dirección General de Aduanas. Nadie se arriesgaría a perder su empleo investigando mis expedientes.

Aduanas funciona como un Estado dentro del Estado, mientras tanto, los importadores que sí pagan impuestos completos (incluyendo empresas estadounidenses) no pueden competir. El avivato apenas paga el 24 % de los impuestos reales, y la población, ignorante del proceso, sigue calificando a Aduanas como una institución “modelo”. Cierro el ejemplo.

Nuestro sistema de justicia es cómplice directo de nuestra pobreza. Caminamos sobre papel mojado, nadie puede pisar firme sin hundirse en el lodo.

Insisto, la República Dominicana clama, con dolores de parto, por una reforma radical, integral y sin concesiones, de pies a cabeza.

Sin justicia fuerte, no habrá nación fuerte. Sin sanción real, no habrá respeto por la vida del prójimo.

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