Por Rolando Hernández
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define la invasión como una acción militar que consiste en la entrada de las fuerzas armadas de una entidad geopolítica en el territorio controlado por otra entidad semejante, normalmente con el objetivo de conquistar el territorio o cambiar el gobierno establecido.
Eso fue lo que ocurrió el pasado tres de enero cuando de manera sorpresiva y ante la vista del mundo en una acción relámpago Estados Unidos lanzó una operación militar en la que apresó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Adela Flores de Maduro.
A pesar de que la administración Trump no ha querido reconocer la acción armada como una invasión, en realidad ha sido eso, una invasión.
Para muchos la decisión pone en evidencia que el gobierno estadounidense ha ignorado el orden legal institucional para imponer sus decisiones en el marco de la influencia de su política exterior amparada también en el poderío militar.
Esto no solo ha provocado el repliegue de aliados de Estados Unidos de la unión europea, sino de una parte del liderazgo político del partido republicano que había apoyado todas las iniciativas del gobierno de Trump.
Un hecho reciente es el apoyo de los senadores republicanos que se han unido a los demócratas que buscan impedir cualquier tipo de acción armada del gobierno contra Venezuela u otros territorios internacionales como Groenlandia, México y Colombia
Según la Constitución de los Estados Unidos en su Artículo I, Sección 8 solo el Congreso tiene la facultad de declarar formalmente la guerra, otorgar cartas de marca y represalia, y dictar reglas sobre capturas en tierra y agua, lo que implica que el presidente debe contar con el apoyo del congreso en caso de guerra y acciones armadas. El mandatario Trump no informó ni consultó al congreso en el caso de Venezuela. El error ha sido y será determinante en lo político.
Esta situación ha provocado que más del 60 por ciento del estadounidense no apoyan las acciones del gobierno al intervenir de manera directa ante el gobierno de Venezuela. Además, de que el apoyo a la administración Trump de los grupos independientes, hispanos y afroamericano se ha erosionado en más del 50 por ciento.
En las elecciones de medio termino programadas para el presente año, el gobierno podría perder de manos de los demócratas la Camara de Representantes e incluso el Senado, lo que sería un duro revés debido a que neutralizaría las acciones y las políticas no prioritarias que aplica el gobierno como la expulsión de cientos de inmigrantes que no son criminales ni han violado las leyes. Es lo contrario, el país necesita esos inmigrantes que no son una carga económica como fuerza laboral.
La realidad es que el gobierno ha incrementado el gasto público en las acciones militares, las operaciones de ICE y la agresiva política de las deportaciones y esos gastos el gobierno los pagará en las urnas de las próximas elecciones del congreso, debido a que los estadounidenses, ciudadanos o no, no perdonan que el dinero público sea usado en beneficio del pueblo estadounidense.
El gobierno de Trump tiene un precio político que desde ya ha sido determinado por los votantes y es poco probable que eso cambie. El tiempo dará la razón.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey y puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
![]()

