Partidos zombis: vivos en la JCE, muertos en la política dominicana

 

Por Elías Wessin Chávez

Poniendo nombre a algo que todo el mundo percibe, pero casi nadie conceptualiza, esto es, la zombificación del sistema de partidos.

En términos reales, un partido zombi vive en el registro (personería jurídica ante la JCE), pero no en la política real.

No articula pensamiento ni propuestas de políticas públicas, no incide en los debates estratégicos de la nación, carece de activistas territoriales y estructuras orgánicas activas.

No estamos ofendiendo, no es la intención, hablamos de una categoría analítica, no de insultos como acostumbra la franja ideológica zurda.

Lo más preocupante no son los zombis emergentes (masacrados por un financiamiento público desigual e injusto), sino los que obtuvieron más de 5% de los votos válidos, que asumen el estilo zombi, evitan los grandes debates nacionales, practican el mutismo estratégico y renuncian a liderar posiciones sobre los problemas estructurales del país y del realismo geopolítico liderado por los EE.UU., …y para no caer en subjetividad, con excepciones ocasionales.

El inventario zombi es prolijo y no espera para ser abordado: 1) crisis migratoria, frontera desprotegida y muro fronterizo inconcluso; 2) colapso de la disciplina social y la juventud (servicio militar obligatorio); 3) expansión del islamismo político en un país de fundamento cristiano; 4) ausencia de una política clara sobre mezquitas y proselitismo religioso contrario a los valores judeo cristianos originarios de la nación; 5) agotamiento del modelo económico keynesiano y su impacto en el costo de vida; 6) silencio absoluto frente a nuevas experiencias regionales:
Argentina (en lo económico), El Salvador (en la seguridad ciudadana), reciéntemente Bolivia, Chile y Honduras (en transición hacia el modelo libertario), Paraguay (ya asentado) e incluso la mutación reciente del otrora modelo estatista venezolano.

Sabemos que no es ignorancia, es cálculo. Partidos que deberían verse en el espejo zombi con estructuras que solo despiertan cuando se acercan las elecciones de 2028 para repetir el objetivo de alcanzar el poder, resumido en la vieja consigna vacía: “quítate tú pa’ ponerme yo”, sin proyecto, sin visión y sin el coraje político de abordar los problemas estructurales.

Hay un hartazgo ciudadano. Una democracia no muere solo por dictaduras; también se corroe cuando sus partidos se convierten en zombis, esto es, organismos sin ideas realistas, sin alma y sin responsabilidad histórica.

¡Dios repartirá suertes para que RD mejore y cambie verdaderamente para bien, pues como dice La Escritura: «en la diestra del Señor descansa la suerte.»

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