La mitología contemporánea de los héroes: el surgimiento de los superhéroes (Parte 1)

 

Por: Marcos José Nuñez

A lo largo de toda la historia de la humanidad, en todas las civilizaciones ancestrales y las que han sido contemporáneas, como ya hemos expuesto en otros trabajos de opinión que han antecedido a éste, han surgido toda una serie de mitologías alrededor de personajes heroicos que simbólicamente han representado, la esperanza de sus respectivos pueblos.

Anteriormente hemos abordado algunos de los mitos más relevantes de la edad antigua con las civilizaciones del occidente y el levante; el viaje de grandes héroes como Ulises después de la epopeya de Troya, las peripecias del epónimo héroe mesopotámico Gilgamesh y la épica-religiosa e histórica de Moisés, el gran libertador del pueblo hebreo.

También hemos abordado la importancia capital de promover el conocimiento de los relatos heroicos, no solo como entretenimiento, igualmente para enriquecer el acervo cultural de las personas en la actualidad, acerca de estos mitos del pasado sino que, los héroes pueden ser fuente de consulta acerca de cómo los antiguos seres humanos concebían el mundo.

Igualmente señalamos que de cara a los niños, adolescentes y adultos jóvenes, la mitología moderna de los héroes se convierte en una fuente de primer orden para difundir –sin deshumanizar la figura de que se trata- valores positivos, en lo atinente a inspirar para hacer el bien, educar en temas que no son necesariamente de dominio público y apuntalar asuntos de primer orden al momento de su difusión.

Tratamos el tema de Jesús de Nazaret como una figura espiritual de gran trascendencia, quien habiendo nacido como judío entre judíos, traía un mensaje redentor para todo el género humano. Explicamos cómo en varias etapas de su vida humana, experimentó situaciones parecidas a héroes mitológicos del pasado cercano e inmediato a su encarnación, resaltando además, algunas de las profecías más importantes que anunciaron siglos antes, su primera venida, convirtiéndolo en algo mucho más elevado y sublime que un héroe.

Del mismo modo hemos abordado cómo fueron evolucionando los héroes a partir de la edad media y como personajes del mundo anglo o céltico como el Rey Arturo, Lancelot, Parsifal, Merlín, entre otros, marcaron por completo una época y en esa dirección, las mitologías nacionales parieron los cantares de gesta poéticos que evocaban épicamente el máximum del heroísmo en la Europa medieval como fue el “Cantar de los Nibelungos” en Alemania, la “Canción de Rolando” en Francia y el “Cantar del Mío Cid” en España; la aparición en conjunto de la novelas de caballería con protagonistas heroicos y luego su decadencia, satirizada magistralmente con la publicación de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” por el genial escritor de la modernidad, Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Y así, damos un salto y entramos de lleno al siglo XX, el periodo de la humanidad en que más acontecimientos han impactado su evolución en términos culturales, sociales y tecnológicos, siendo la etapa en que se comienzan a formar, una nueva línea de héroes impulsados por una mitología mucho más compleja y una rica historia.

Con la masificación de la prensa, verbigracia, los periódicos, hubo la necesidad no solo de informar al gran público de todas las edades, sino de proveer algún nivel de entretenimiento, enfocado principalmente en las personas de menos edad y es por ello que, se habilitan los llamados “cómic strip” o “tira cómica” que son barras que aparecen en la sección de un diario o periódico, por vía de las cuales se publicaban al principio, personajes de comedia y más tarde, fue una sección utilizada para reproducir historias de héroes más maduros, en la medida en que éstos iban siendo creados y necesitaban difusión de prensa para ser ampliamente conocidos.

Las aventuras de los héroes incrustadas en las páginas de la prensa, probó ser todo un éxito editorial para los periódicos que incursionaron en la nueva modalidad. Nuevos lectores se incorporaron a la compra de las ediciones periodísticas, en especial los más jóvenes, quiénes empezaron a consumir y leer masivamente dicho contenido.

La nueva sección incorporó historias interesantes con una narrativa más o menos contemporánea, aunque obviamente se trataba de ficción en la mayoría de los casos. Magos, vigilantes, soldados, vengadores, justicieros sociales y hasta detectives de departamentos de policía en ciudades del mundo real pero en otro universo, se convirtieron en la nueva mitología heroica del mundo contemporáneo.

Décadas pasaron, mientras los héroes comenzaron a aparecer, ya no solo en comic strip de los periódicos, sino en revistas pulp o de editoriales especializadas en el nuevo género literario que había surgido. Y así mismo, el héroe de cómic mantuvo su popularidad, hasta que a partir de la época de la gran depresión económica de 1929, la cual extendió sus efectos durante la siguiente década, influyó notablemente en el proceso de evolución del modelo heroico más o menos característico que había existido, pasando entonces al próximo nivel.

Y llegamos al año 1936. El laureado guionista Lee Falk, conducido por el deseo de llevar algo diferente a sus lectores e indicaciones de la editorial para la que trabajaba, decidió probar suerte, tratando de crear un personaje de aventuras que fuera lo menos parecido posible al héroe clásico que se venía proyectando. Ayudado por el gran dibujante Ray Moore, idearon un modelo de héroe de aventuras que al mismo tiempo era un luchador contra el crimen y ahí es que nace “The Phantom” o traducido al español, “El Fantasma”.

“El Fantasma”, también llamado “El Fantasma que camina”, comenzó a aparecer regularmente en los comic strip de periódico a partir del 17 de febrero de 1936 y desde el 28 de mayo de 1939, se innovó para la época, distribuyendo una tira dominical a todo color que fue toda una sensación para los seguidores y lectores del nuevo personaje, contrastando con la edición del resto del periódico que era en blanco y negro.

¿Quién era el Fantasma que camina? Se trataba del descendiente número 21 de un largo linaje de luchadores contra el crimen que se originó con la muerte de Christopher Walker, marinero británico que murió a manos de piratas en 1536. Su hijo, Christopher Jr. a raíz de los acontecimientos y ante el cuerpo del asesino de su padre, juró que dedicaría su vida a combatir el mal bajo todas sus manifestaciones, convirtiendo su juramento en un legado que pasaría de una generación a la siguiente y a lo largo de unos 400 años.

Vestido con ajustadas mallas color púrpura y un pronunciado antifaz negro, Kit Walker, mejor conocido como “El Fantasma”, fue el primer héroe en estrenar ese tipo de vestimenta que devendría en tipología casi estándar para los héroes en el futuro cercano. Valiéndose de sus conocimientos, astucia, habilidades atléticas y fuerza humana, ayudado por su lobo amaestrado, llamado “Diablo” y su resistente caballo apodado como “Héroe”, partiendo desde su escondite en la “Cueva de la Calavera” en el ficticio país de “Bangalla” en África, recorre prácticamente todo el mundo combatiendo con todas sus fuerzas, cualquier forma de injusticia.

Aunque muchos consideran a “El Fantasma” como el primer superhéroe del mundo, otros en cambio, lo describen más bien como una especie de héroe transicional, inspirado en los típicos héroes urbanos de revistas Pulp muy conocidos como “The Shadow” o “La Sombra” al español y por otra parte, un émulo de “Tarzán”, famoso héroe selvático, a su vez parcialmente inspirado en la historia anterior de “Robinson Crusoe”, novela del conocido autor Daniel Defoe.

Lo cierto es que “El Fantasma” fue una especie de pionero que sentó las bases fundacionales para la camada de héroes que nacerían en los siguientes años a su publicación, influyendo en el aspecto, vestuario, legado, código moral, postura, tipo de aventuras y demás rasgos definitorios de la nueva era que se estaba gestando: el surgimiento de los superhéroes.

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