Expertos ven posible un enfrentamiento prolongado en la guerra entre EE. UU.–Israel e Irán

 

Por Otto De La Torre

A medida que la campaña militar de Estados Unidos e Israel contra Irán entra en su segunda semana, analistas geopolíticos coinciden en que el panorama sigue marcado por una profunda incertidumbre. En muchos círculos estratégicos comienza a tomar fuerza una conclusión incómoda: el régimen iraní podría sobrevivir al conflicto, aunque probablemente más endurecido.

La operación comenzó a finales de febrero tras el asesinato selectivo del Líder Supremo Ali Khamenei, en lo que muchos observadores interpretan como un intento de precipitar un cambio de régimen. Sin embargo, la compleja estructura interna del poder en Irán, junto con su red de aliados regionales, hace que ese objetivo esté lejos de ser sencillo.

En el sistema político iraní, la figura del Líder Supremo ocupa la posición más alta del Estado y supervisa tanto las fuerzas armadas como las principales instituciones religiosas y judiciales. Su sucesión corresponde formalmente al Consejo de Expertos, un órgano clerical encargado de designar a un nuevo líder entre las figuras religiosas de mayor rango. No obstante, en momentos de crisis, la influencia política y militar de la Guardia Revolucionaria Islámica podría resultar decisiva en ese proceso.

Tomando en cuenta evaluaciones de centros de estudios estratégicos y expertos en política internacional, se perfilan tres escenarios principales sobre cómo podría evolucionar el conflicto, mientras aumenta la preocupación por sus posibles repercusiones regionales y económicas.

Como ha señalado el Council on Foreign Relations, “los conflictos que involucran a Irán rara vez permanecen confinados; tienden a expandirse a través de redes regionales de aliados y actores no estatales”, lo que complica cualquier intento de lograr resultados rápidos.

Escenario 1: Una salida pragmática

El escenario más optimista plantea la posibilidad de que el liderazgo iraní que emerja tras la crisis opte por reducir la intensidad del conflicto y abrir una transición política limitada.

En este caso, un sucesor más pragmático podría buscar preservar el régimen mientras intenta reabrir negociaciones sobre el programa nuclear, con el objetivo de aliviar sanciones internacionales y estabilizar la economía del país.

Algunos analistas comparan esta posibilidad con un “modelo tipo Venezuela”, donde el sistema político logra sobrevivir a pesar de fuertes presiones externas.

Bajo este escenario, Estados Unidos e Israel podrían declarar una victoria estratégica tras haber degradado partes importantes de la infraestructura militar y nuclear iraní, lo que permitiría reducir las hostilidades en pocas semanas.

Sin embargo, muchos expertos consideran este desenlace poco probable. Analistas del Atlantic Council señalan que “los regímenes sometidos a presión externa tienden primero a consolidar su poder interno antes de considerar reformas significativas”

Escenario 2: Régimen atrincherado y guerra indirecta

Para la mayoría de los analistas, este es el escenario más probable.

En esta situación, la Guardia Revolucionaria Islámica o una facción conservadora del sistema político consolidaría el control del poder tras la muerte del Líder Supremo.

Ante ataques externos, el régimen podría reforzar la represión interna y responder a través de aliados regionales como Hezbollah, milicias en Irak o los hutíes en Yemen.

La narrativa interna sería clara: presentar el conflicto como una agresión extranjera para movilizar el nacionalismo y reforzar la cohesión interna.

Aunque el programa nuclear y la infraestructura militar iraní podrían sufrir daños importantes, el sistema político podría mantenerse en pie, produciendo un enfrentamiento prolongado.

La campaña militar, en ese caso, podría extenderse durante varias semanas o meses, desembocando en un equilibrio tenso donde ninguno de los actores logre plenamente sus objetivos estratégicos.

Entre los factores que refuerzan esta posibilidad se encuentran:

Cohesión del régimen: los comandantes de la Guardia Revolucionaria han reaccionado rápidamente consolidando estructuras de mando y asegurando la lealtad de sectores clave del aparato militar.
Objetivos limitados de Estados Unidos: todo indica que Washington busca neutralizar amenazas específicas —misiles, instalaciones nucleares y activos navales— sin embarcarse en una reconstrucción nacional como ocurrió en Irak.
Debilidad de la oposición interna: figuras en el exilio como Reza Pahlavi no parecen contar con suficiente respaldo dentro del país para impulsar un cambio de régimen.

La situación también podría escalar si Irán decide interferir con el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial.

Incluso interrupciones temporales en esa ruta estratégica podrían provocar aumentos significativos en los precios de la energía y generar presión internacional para contener el conflicto.

Irán ha desarrollado uno de los programas de misiles balísticos más amplios de Medio Oriente, con capacidades que superan los 2,000 kilómetros de alcance. Asimismo, su programa nuclear ha alcanzado niveles de enriquecimiento que, según diversos organismos internacionales, podrían reducir significativamente el tiempo necesario para producir material apto para armas nucleares si el país decidiera avanzar en esa dirección.

Como señala el Modern War Institute at West Point, “la historia demuestra que las campañas aéreas pueden degradar capacidades militares, pero rara vez provocan por sí solas el colapso de un régimen político”.

En este contexto, el respaldo diplomático o económico de potencias como Rusia y China podría contribuir a sostener un equilibrio estratégico sin necesariamente desencadenar un conflicto global.

Escenario 3: Fragmentación y caos

El escenario más pesimista contempla la posibilidad de que los bombardeos continuos generen un vacío de poder dentro de Irán.

Ese vacío podría desencadenar protestas masivas, conflictos étnicos o incluso la imposición de un régimen militar por parte de la Guardia Revolucionaria.

En el peor de los casos, el país podría caer en una guerra civil o en un proceso de fragmentación territorial, generando crisis de refugiados y una profunda inestabilidad regional.

La ausencia de un plan claro de posguerra por parte de Estados Unidos o de un consenso internacional sobre la reconstrucción del país podría agravar aún más la situación.

A nivel global, un escenario de caos en Irán podría provocar fuertes aumentos en los precios del petróleo y alterar el equilibrio energético mundial.

Sin embargo, muchos expertos consideran este desenlace poco probable por el momento. A pesar de las tensiones internas y las protestas recientes, el sistema político iraní ha demostrado una notable capacidad de resiliencia ante crisis externas.

Mientras los acontecimientos continúan desarrollándose con rapidez, el desenlace final sigue siendo incierto. Nuevos ataques indirectos, operaciones encubiertas o escaladas regionales podrían alterar rápidamente el equilibrio actual.

Como resume un análisis del Washington Institute for Near East Policy, “el riesgo estratégico real no reside únicamente en quién gana o pierde en el campo de batalla, sino en cómo el conflicto podría reconfigurar el equilibrio de poder en todo el Medio Oriente”.

Más que una guerra breve y decisiva, el enfrentamiento podría convertirse en una nueva fase de rivalidad prolongada entre Irán y sus adversarios, con implicaciones que podrían marcar la geopolítica de la región durante los próximos años.

 

Fuentes y referencias

El análisis de este artículo se basa en estudios recientes de centros de investigación, medios especializados y análisis estratégicos sobre la situación en Medio Oriente:
• The Guardian — Análisis sobre posibles desenlaces de un conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
• Deutsche Welle — Evaluación de escenarios políticos en Irán tras una guerra regional.
• Washington Institute for Near East Policy — Estudios sobre la evolución de la campaña militar y sus objetivos estratégicos.
• Atlantic Council — Reacciones de expertos y diplomáticos ante la escalada del conflicto.
• Modern War Institute (West Point) — Análisis militar sobre factores que podrían definir el resultado de la guerra.
• Arab Center Washington DC — Perspectivas estratégicas sobre el impacto regional del conflicto.
• SBS News — Evaluaciones de expertos sobre la duración potencial de la guerra.
• Israel Education — Objetivos estratégicos y consecuencias de una confrontación con Irán.
• Council on Foreign Relations — Seguimiento del conflicto a través del Global Conflict Tracker.
• Dow Jones Risk & Compliance — Evaluación de escenarios geopolíticos y riesgos económicos.
• PBS NewsHour — Análisis sobre la sostenibilidad de una guerra prolongada con Irán.
• Asia Society Policy Institute — Evaluaciones estratégicas sobre posibles intervenciones militares.

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