República Dominicana: El pajón de mear de los Estados Unidos

 

Por Alfredo Cruz Polanco alfredocruzpolano@gmail.com

En el lugar donde nací y crecí, en un campo de Santiago de los Caballeros, siempre escuchaba una expresión que me llamaba mucho la atención, que con el paso de los años se ha hecho muy popular, sobre todo, en los debates políticos, deportivos y sociales: “El pajón de mear los perros”. Dicha expresión proviene de observar que cuando un perro orina en unos matorrales o hierbas silvestres, los demás miembros de la jauría lo hacen también en el mismo lugar.

En el aspecto político y social, esta expresión se refiere a cuando un país es tratado con desconsideración e irrespetado por los organismos internacionales y por otro pais muy poderoso; cuando una institución, una comunidad, es considerada y tratada como insignificante, como tierra de nadie, abandonada; donde los demás pueden disponer de ella en cualquier momento, imponiendo sus reglas, tomar sus propias decisiones, sin rendirle cuentas a nadie.

Durante toda su gestión, el presidente Luis Abinader Corona, por temor a que el presidente Donald Trump presione política y económicamente su gobierno, le está cediendo nuestro territorio para que este haga todo lo que le venga en ganas, sin importarle que nuestra soberanía sea afectada, firmando acuerdos bilaterales, que no están soportados en normas jurídicas internacionales .

En este sentido firmó un memorándum, para que Estados Unidos envíe a nuestro país, en condiciones de deportados de terceros países, a delincuentes, criminales, narcotraficantes y a personas que ponen en peligro nuestra seguridad.

Dicho acuerdo está siendo rechazado por la mayoría de los dominicanos, pues nuestro país tiene demasiados problemas económicos, sociales, de seguridad ciudadana y deficiencias en los principales servicios básicos, para que nos quieran cargar otro más, sobre todo cuando Estados Unidos, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la comunidad internacional nos han dejado solo con el grave problema que hemos arrastrado históricamente con Haití, el cual debe ser abordado por todos los organismos internacionales responsables.

El mismo no es vinculante ni obligatorio; no está sustentado en un instrumento jurídico que nos obligue a cumplirlo. Está basado únicamente en una sentencia de los Estados Unidos. A penas es un acuerdo de intención. El propio presidente Abinader expresó que  no estaba de acuerdo ni iba a permitir a personas deportadas que no sean dominicanas, que los de más lejos serían los de Pedernales, pero ya cambió de parecer.

Aunque Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y diplomático, no estamos obligados a aceptar todas sus pretensiones, pues nuestro país cuenta con sus propias leyes y resoluciones migratorias.

Aunque se alega que dicho acuerdo es temporal, no se establece el tiempo de su permanencia ni donde serán alojados. Al final, nuestro país será el responsable de cargar sobre sus hombros con el sostén y la protección de los deportados. Dichos delincuentes deben ser enviados a sus respectivos países, a Puerto Rico, que es un Estado Asociado de ese poderoso país o dejarlos en los Estados Unidos.

Desgraciadamente, el protocolo de este acuerdo de intención fue anunciado por la propia embajadora de los Estados Unidos, señora Leah Francis Campo, no por el canciller de la república, señor Roberto Álvarez, que es a quien le corresponde hacerlo, quien no se había referido en qué consistirá dicho convenio. Parece ser que dicha embajadora, al señalar que nuestra soberanía no estará en juego, es la que está dirigiendo la política exterior del presidente Abinader, en representación del presidente Trump.

Hay que recordar que dicha señora criticó y cuestionó al Ministro de Justicia, Antoliano Peralta Romero, por este haber participado en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, de líderes progresistas, celebrada en Barcelona, en representación del presidente Abinader, lo que es un atentado contra nuestra soberanía, pues con dicha actitud nos considera como un Estado más de ese país.

Además de firmar ese memorándum, el presidente Abinader, de nuevo le cede nuestros principales aeropuertos para que Estados Unidos realice sus operaciones militares en el área del Caribe, tal como lo hizo con Venezuela, firmando además, un documento en el que se acusa a los militares de Irán de terroristas, involucrando, sin necesidad a nuestro país, en un problema que no nos compete, tal como lo hizo el ex presidente Hipólito Mejía, cuando decidió enviar a militares nuestros a la guerra de Irak, para congraciarse con el ex presidente George Busch hijo.

¡Qué pena y qué vergüenza, señor presidente Abinader! Con esta pobre y lamentable actitud, usted está convirtiendo a la República Dominicana en el “pajón de mear» de los Estados Unidos, con lo que su gobierno se coloca de rodillas ante ese país, por lo que pasará a la historia como uno de los más sumisos a una potencia extranjera.

El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales; Ex Diputado al Congreso Nacional y Ex Miembro de la Cámara de Cuentas de la República.

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