Por Alfredo Cruz Polanco alfredocruzpolano@gmail.com
La escogencia del expresidente Leonel Fernández Reyna como jefe de la misión de operación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), encagada de observar las elecciones presidenciales de la República de Colombia, celebradas el pasado domingo 31 de mayo, en las que participaron unos noventa y seis observadores y especialistas, demuestra una vez más el gran prestigio y el reconocimiento internacional que siempre ha mantenido, desde que asumió a la presidencia de la república, en agosto de 1996.
Cuando le correspondió ejercer la presidencia de la República Dominicana, encontró un país totalmente aislado y desconectado de gran parte del mundo, pero gracias a la toma de decisiones estratégicas, así como por la aplicación de una certera y correcta política exterior, al momento de concluir su tercer periodo presidencial, dejó a nuestro país con grandes y fuertes relaciones internacionales, así como con grandes nichos de mercados, la firma de importantes tratados y acuerdos comerciales multilaterales.
Consideramos que los dominicanos, independientemente de las banderías políticas, de cualquier diferencia personal, poítica o profesional, que se tenga con el ex presidente Fernández Reyna, despojado de ciertas mezquindades y de pasiones políticas, debemos sentirnos orgullosos de que una persona de su estatura y categoría política, represente a nuestro país en los diferentes conclaves, eventos políticos, económicos, sociales y culturales; en los diferentes foros, cumbres, conferencias, congresos, ponencias internacionales, organizadas por organismos de prestigio internacional.
Hay que reconocer que ha sido el líder político dominicano que más ha cultivado, aportado y que más ha proyectado a nuestro país en materia de relaciones internacionales y a la diplomacia, fruto de su constante mediación en la solución de grandes crisis y conflictos políticos internacionales, que han evitado guerras y derramamiento de sangre entre países hermanos.
Además, por su constante participación y celebración de importantes eventos, cumbres, foros, conferencias, congresos, asambleas, diálogos entre presidentes de diferentes países y organismos de integración, tanto en nuestro país como en otras latitudes, así como por su capacidad de poder insertar a nuestro país a órganos internacionales de integración, como
el Parlamento Centroamericano, Parlacen.
Entre algunas de esas cumbres, podemos citar la del Grupo de Río, celebrada en nuestro país en el año 2008, la cual, mediante su importante mediación, logró restablecer la conciliación de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, al de Ecuador, Rafael Correa y al de Colombia, Álvaro Uribe, los cuales estaban enfrentados en un conflicto Internacional, que pudo haber terminado en una guerra.
También, la cumbre de Las Américas, celebrada en México, en la cual el ex Presidente Fernández fue el coordinador de la misma, imponiendo su liderazgo entre los mandatarios participantes, por igual, por su mediación, evitó una profunda crisis política en Honduras, a raiz del golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya, al que logró traer a nuestro país en calidad de asilado político.
Los políticos dominicanos, sobre todo, los que aspiran a dirigir el destino de nuestro país, deben de preocuparse por estudiar y conocer la geopolítica, dominar, además de la nacional, la agenda internacional, que cada vez se complica más por los constantes acontecimientos políticos y económicos que a diario se producen en el nuevo orden mundial.
Deben, además, cultivar unas excelentes relaciones internacionales con líderes políticos, con instituciones y organismos de prestigio internacional, tanto en el orden económico, político, social y cultural de los diferentes países del mundo, tal como lo hizo durante toda su vida, como líder político, historiador, cuentista, humanista y como escritor de fama internacional, el prócer, profesor Juan Bosch, el Dr. José Francisco Peña Gómez y como lo ha hecho durante toda su carrera política, el Dr. Leonel Fernández Reyna.
Gracias a la visión de futuro y de desarrollo, del expresidente Fernández Reyna; a su participación, mediación, a la organización de grandes cumbres internacionales en el país y a la aplicación de una correcta política exterior, la República Dominicana rompió con el aislamiento internacional en que se encontraba desde hacía muchos años.
Por todos sus aportes a la diplomacia y a las relaciones internacionales, hoy es reconocido cam el mandatario que más ha proyectado a nuestro país a nivel internacional, por lo que la República Dominicana ha sido reconocida como la Capital de la Paz de Latinoamérica, lo que significa un prestigio para el país.
El autor es Contador Público Autorizado, Máster en Relaciones Internacionales, Ex diputado al Congreso Nacional y Ex Miembro de la Cámara de Cuentas
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