Por Miguel Ángel Cid Cid
cidbelie29@gmail.com

Estén atentos cuando la política se mueve. Descifrar lo que dice al hablar es una actividad constante de los líderes políticos. Las estrategias para ganar dependen de ello.

El manto tendido sobre el escenario electoral impide divisar con precisión las perspectivas de uno u otro partido político. La sombra se irá esclareciendo al paso del tiempo. Es decir, las líneas divisorias quedarán al descubierto cuando se decanten los competidores.

Los partidos políticos principales se empeñan en resolver sus forcejeos internos. En paralelo los aspirantes a ser candidatos a la presidencia de la República agravan el tirijala.
Seleccionar los directivos, por derivación, ocupa el centro de los esfuerzos en el Partido Revolucionario Moderno (PRM). La elección se produjo en varias demarcaciones, pero faltan los principales. Con cuál método lo resolverán. La aclamación, dicen.

La Fuerza del Pueblo mantiene la coherencia operativa. O sea, tienen clarito cual es el candidato a la presidencia. Pero todavía vacilan sobre quienes serán sus dirigentes principales. Continúan dejando de lado la estructura territorial.

Los peledeístas, sin embargo, resolvieron su estructuración interna hace meses. Por eso trabajan enfocados en acoplar los nuevos dirigentes a la dinámica de operación del partido. Quieren salir a las calles con los engranajes bien sincronizados.

Luego que el Partido de la Liberación Dominicana elija su candidato a la presidencia otro gallo cantará. El esfuerzo está en que el gallo cante bien, que no salga pelón. Pero que tampoco sea el último gallo.

La reseña anterior describe los movimientos básicos de los grupos políticos más importantes. ¿A dónde llevan? Podrían llevar hasta unos candidatos potables encabezando campañas electorales sin contratiempos.

Una premisa de la planificación, sin embargo, establece que una vez se conocen las tendencias se procede a diseñar el futuro deseado. ¿A dónde se quiere llegar?

O sea, cambiar lo que les dice la realidad por una realidad que se desea. Para el caso sería ganar las elecciones de 2028. Terciarse la ñoña.
La silla de alfileres —como también llaman a la ñoña— la desean muchos. Pero groso modo son tres los que tienen probabilidad de sentarse en ella. Por tanto, se hace necesario definir algunos escenarios.

Escenarios probables

La vacilación imperante permite divisar dos escenarios posibles. El primero propone el triunfo del PRM en primera vuelta. El segundo plantea la necesidad de una segunda vuelta.
Primera vuelta

Dado el caso que el partido oficialista logre superar el 50 % de los votos emitidos en la primera vuelta electoral los demás no tienen nada que buscar. Solo les quedaría el tradicional pataleo.

La pregunta es, ¿lograrán los perremeistas revertir el derrotero que ha tomado la gestión de gobierno actual reflejada en el partido? “Responde tú”, dice el poeta cubano Nicolás Guillén.

Segunda vuelta

El escenario del balotaje, —así llaman a la segunda vuelta— se divide, a su vez, en dos escenarios probables.

Escenario 1

El PRM se alza con el primer lugar. Sin embargo, no logra superar el 50 % de los votos. El Dr. Leonel Fernández Reyna, candidato de la FP retiene el puesto de segundo más votado.

La panorámica anterior lleva a los dos partidos a competir en una segunda ronda de votaciones. Esta segunda vuelta obliga a ambos partidos a enfocar su estrategia en conquistar el apoyo de la agrupación que quede en el tercer lugar.

Al momento de poner las urnas a hablar hay que tener presente siempre: no por quedar en primer lugar se tiene ventaja sobre el segundo.

El balotaje es en esencia una nueva competición. Hay que empezar de cero.
En medio de este escenario los leonelistas apelarán a que al PLD les conviene apoyar a Fernández porque vienen de una misma raíz política. Para conseguir eso tendrían que hilar fino para borrar el odio construido.

Pero una cosa dice el burro, otra el que lo monta. Sin importar la decisión de la cúpula del PLD la militancia morada se volcaría a votar por Leonel en la segunda vuelta.
Indica lo anterior que el PRM podría pasarla muy mal si la segunda vuelta se produce en competencia con la FP.

Escenario 2

Los perremeistas retienen su primacía, pero se les hace imposible alcanzar el 50 % más un voto en las elecciones. Los peledeístas se crecen hasta remontar al segundo lugar.

En este caso al partido de gobierno le tocaría competir en la segunda vuelta con el PLD. Las maromas ahora serían para conseguir el apoyo de Leonel Fernández.

En este escenario es probable que suceda lo contrario a lo descrito en el escenario 1. Es decir, la cúpula leonelista podría decidir apoyar al PLD, pero es difícil que los seguidores de Fernández voten por un candidato peledeista. El odio lo impediría.

El Partido Revolucionario Moderno, por derivación, tendría —si compite con el PLD— mayores probabilidades de continuar subido en el palo.

La diferencia entre los escenarios 1 y 2 radica en que los leonelistas apoyarían con mayor facilidad a los perremeistas antes que al PLD. Los peledeístas, por el contrario, se volcarían a votar por Leonel Fernández.

En suma, la política se mueve siempre y con ese vaivén le habla a la sociedad, a los electores y a los partidos políticos. Les toca a todos interpretar el discurso. La política habla, sí. Pero habla en boca de otros.

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