Por Alfredo cruz Polanco
alfredocruzpolanco@gmail.com

Todo ciudadano, según nuestra constitución, tiene derecho a elegir y a ser elegido. Pero aspirar a una posición electivano debe ser una moda ni un simple deseo. La mayoría de los nuevos aspirantes a cargos electivos: regidor, alcalde, diputado, senador y a la presidencia de la República no tienen la más mínima formación profesional, económica, política ni social. De ahí que, si por un caso fortuito alcanzan una de esas posiciones, no sabrían qué hacer cuando se encuentren frente a dicha posición.

El liderazgo político de nuestro país tiene que renovarse, pues no podemos continuar eligiendo a más de lo mismo. Los partidos políticos deben de preocuparse por tener escuelas políticas para la formación y capacitación de los nuevos aspirantes, pues muchas veces escogen a ciertas figuras porque generalmente les garantizan una posición electiva, por la gran cantidad de recursos que ostentan, sin importar el origen de los mismos, desplazando con ese proceder a los verdaderos representantes legítimos de la sociedad. Algunos con vínculos con el bajo mundo.

Lo peor de todo es que muchas personas, con un gran nivel educativo, profesional, intelectual y empresarial, salen en defensa de esta clase de individuos y lo promocionan.

Un aspirante a una alcaldía determinada debe ser un gerente, que además de su formación política, debe tener conocimientos en administración, saber cómo se prepara un presupuesto, conocer todo lo relativo a la ley 176-07 sobre municipios, presupuesto participativo, transparencia y rendición de cuentas.

Todos los aspirantes, además de su capacidad, honestidad y vocación de servir al país, lo primero que deben saber es cuáles serán las funciones, responsabilidades y obligaciones que les corresponden, así como las leyes que los rigen, pues al Estado se va a servir, no a servirse.

Deben dominar la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030, el Mapa de pobreza del país, los índices de insalubridad, de muerte materno infantil, de desempleo y analfabetismo; sobre el manejo de los desechos sólidos, seguridad social, género, transporte, cultura, medio ambiente y recursos naturales, planeamiento urbano y la ley de Ordenamiento Territorial y usos de suelos; sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los problemas migratorios y todos los temas de la agenda local.

Ni hablar de los aspirantes a la presidencia de la República. Las personas que aspiran a dirigir el destino de un país, deben tener una gran formación política y tener grandes conocimientos sobre la deuda social acumulada del pais; en administración pública y sobre economía; conocer nuestra constitución; dominar la agenda nacional e internacional, tener conocimientos de geopolítica, sobre cultura.

Deben tener un plan de gobierno para aportar las posibles soluciones a los graves problemas que afectan al país, como son: salubridad, seguridad social y ciudadana, migración, educación, medio ambiente y recursos naturales; sobre las obras públicas
de desarrollo que requiere el país, sobre inversión extranjera directa, soberanía nacional, derechos humanos, deuda externa.

Además, sobre relaciones internacionales, derechos ciudadanos, el sobre los problemas de la diáspora dominicana, entre otros tantos problemas que afectan a la población. Esto no es un juego de niño, no es una cosa cualquiera.

El hecho de que alguien haya brillado como pelotero, merenguero, bachatero, bailarín o influencer, comediante, no garantiza que será un buen gerente. Los liderazgos deben ser construidos a base del servicio comunitario, sacrificio, participación social y responsabilidad, no a base del dinero que se dispone, muchas veces de mala procedencia.

Mientras se continúe actuando de esta manera se estará contribuyendo con la mediocridad, con la arrabalización, con la  ineficiencia, ineptitud, cualquierización y con el desorden administrativo, provocando un gran daño al sistema político dominicano, al nuevo liderazgo, al fortalecimiento institucional, en fin, a la democracia.

Los partidos políticos y la Ley de partidos, son los responsables de evitar tanta mediocridad  en la actividad política de nuestro país. Decimos esto para que eviten ser involucrados en escándalos por un mal uso de los recursos públicos, pues, aunque no existan muchos ejemplos, la peor de las condenas es la moral, pues, él y toda su familia, quedarán marcados para siempre con una mancha indeleble.

 

El autor es Contador Público Autorizado, Master en Relaciones Internacionales Ex Diputado al Congreso Nacional y Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010-2016.

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