Francis Méndez, reconocido locutor, comunicador, presentador y empresario artístico dominicano, desarrolló una trayectoria de más de seis décadas entre la República Dominicana y Estados Unidos. Su voz marcó generaciones de radioescuchas y se convirtió en una de las referencias de la comunicación dominicana en Nueva York. Falleció el 8 de septiembre de 2026, a los 75 años.
El locutor, comunicador, empresario artístico y promotor musical falleció en Nueva York a los 75 años. Desde sus primeros pasos en Radio Jarabacoa hasta su presencia en Radio Guarachita, Univisión, Telemundo y “El Vacilón de la Mañana”, construyó una trayectoria que atravesó generaciones y fronteras.
Nueva York, EE. UU.— Hay voces que acompañan una época y otras que terminan convirtiéndose en parte de su memoria. La de Francis Méndez pertenece a esta última categoría.
El reconocido locutor, comunicador, presentador y empresario artístico dominicano falleció el 8 de septiembre de 2026, en Nueva York, a los 75 años, después de una trayectoria profesional que se extendió durante más de seis décadas y que tuvo como escenarios la República Dominicana y los Estados Unidos.
Su historia no comenzó en una gran emisora de Santo Domingo ni en uno de los grandes estudios de Nueva York. Comenzó en Jarabacoa, cuando apenas tenía 13 años y descubrió que un micrófono podía convertirse en una forma de vida.
Desde entonces, Méndez desarrolló una carrera que difícilmente puede resumirse bajo una sola etiqueta. Fue locutor, pero también animador, presentador de espectáculos, voz institucional, promotor artístico, empresario y hombre de radio. En cada una de esas facetas encontró una manera distinta de relacionarse con el público.
Su trayectoria constituye, además, un capítulo particular de la historia de la comunicación dominicana: el de aquellos profesionales que llevaron las voces, los códigos y la música de la República Dominicana hasta una comunidad migrante que necesitaba mantener un vínculo cotidiano con su país de origen.
El muchacho de Jarabacoa
Francis Méndez nació en Jarabacoa, República Dominicana, y siendo adolescente comenzó a acercarse al mundo de la radiodifusión.
A los 13 años ya ejercía como locutor. Sus primeros pasos se produjeron en **Radio Jarabacoa**, emisora en la que permaneció hasta finales de 1969.
Era una época en la que la radio constituía uno de los principales vehículos de entretenimiento, información y difusión musical. No existían las plataformas digitales ni la multiplicidad de canales que hoy permiten acceder instantáneamente a contenidos de cualquier parte del mundo.
La voz del locutor tenía entonces un peso diferente. Era compañía, referencia y personalidad. Para Méndez, aquella experiencia temprana terminó siendo la puerta de entrada a una profesión a la que dedicaría el resto de su vida.
El 15 de diciembre de 1969 se incorporó a HIAW Radio Guarachita, en Santo Domingo, una de las estaciones que marcaron profundamente la historia de la música popular dominicana.
Allí comenzó a consolidar su nombre y a desarrollar un estilo profesional que posteriormente llevaría a otros escenarios.
Radio Guarachita y los años de formación
Su etapa en Radio Guarachita fue decisiva.
Durante los años setenta, la emisora constituía una referencia obligada para quienes seguían la música popular dominicana. Méndez creció profesionalmente dentro de ese ecosistema y fue adquiriendo una experiencia que trascendía la simple conducción de programas.
Aprendió a leer al público. entender los ritmos de la radio presentar artistas, manejar espectáculos y sobre todo, a comprender que detrás de cada canción existía una industria artística que necesitaba comunicadores capaces de conectar a los artistas con su audiencia.
Méndez permaneció en Radio Guarachita hasta 1982. Para entonces ya había dejado de ser únicamente aquel joven que había llegado a la radio desde Jarabacoa.
Se había convertido en un profesional con una visión más amplia del negocio artístico.
Del micrófono a la industria del espectáculo
Uno de los aspectos menos conocidos de su trayectoria es precisamente aquel que demuestra que su carrera no se limitó a la locución.
Méndez incursionó en el manejo artístico y la promoción de espectáculos, estableciendo relaciones profesionales con algunos de los nombres más importantes de la música dominicana.
Entre los artistas vinculados a su trayectoria aparecen Fernando Villalona, Leonardo Paniagua, Juan Luis y sus Mulatos, Cheché Abreu, Yuly Mateo “Rasputín”, Aramis Camilo, Luisito Martí, Proyecto Uno y Anthony Ríos, entre otros.
Su trabajo como manager y promotor lo colocó en contacto directo con una industria musical que atravesaba una etapa de enorme expansión.
Particularmente significativa fue su relación profesional con Fernando Villalona, uno de los grandes ídolos populares de la música dominicana.
La experiencia adquirida detrás del micrófono comenzó entonces a complementarse con otra faceta: la del hombre que comprendía cómo presentar, proyectar y posicionar a un artista frente al público.
Esa combinación terminaría siendo fundamental para su posterior carrera internacional.
Una voz para grandes escenarios
La dimensión de Méndez como presentador de espectáculos también alcanzó escenarios de especial relevancia.
Entre las historias asociadas a su carrera se encuentra su participación como presentador de Frank Sinatra durante la inauguración de Altos de Chavón, uno de los acontecimientos culturales y artísticos más memorables celebrados en la República Dominicana.
Aquello representaba mucho más que una presentación.
Era la confirmación de que aquel adolescente que había comenzado en una emisora de Jarabacoa había conseguido convertirse en un profesional capaz de moverse entre la radio, la música popular y los grandes espectáculos.
Su experiencia como maestro de ceremonias y presentador se extendió posteriormente a diferentes escenarios dominicanos y estadounidenses.
Nueva York: el segundo capítulo
Alrededor de 1990, Francis Méndez trasladó su centro de operaciones a Nueva York.
La ciudad representaba un nuevo desafío. Allí, la comunidad dominicana había crecido considerablemente y la radio hispana se había convertido en un espacio fundamental para la vida cultural de los inmigrantes.
Méndez llegó con una ventaja considerable: conocía la radio dominicana desde sus entrañas y entendía la psicología de una audiencia que necesitaba entretenimiento, información y conexión cultural.
En Nueva York, su carrera adquirió una dimensión diferente. No tuvo que comenzar de cero. Tuvo que reinventarse y lo hizo.
La voz institucional de la televisión hispana
Durante la década de los noventa, su voz trascendió la radio.
Méndez se convirtió en voz oficial de Univisión 41 entre 1993 y 1999, y posteriormente desempeñó funciones vinculadas a Telemundo 47.
También trabajó para Discovery Channel, ampliando su experiencia dentro de la industria audiovisual.
La importancia de esta etapa radica en que demuestra la versatilidad de un profesional formado originalmente en la radio.
Su voz podía funcionar en un programa musical, en un espacio informativo, en una promoción televisiva o frente a un gran público.
Era una voz reconocible y en los medios de comunicación, conseguir que una voz sea reconocida constituye una de las formas más poderosas de identidad profesional.
“Señor Bolero” y la radio de la nostalgia
Con el cambio de siglo, Méndez encontró otra plataforma desde la cual conectar con la comunidad hispana.
En el año 2000 asumió la conducción de “Señor Bolero”, espacio dedicado al bolero y a la música romántica que se transmitía por Amor 93.1 FM.
El programa alcanzó una posición destacada en audiencia, llegando al primer lugar de acuerdo con las mediciones de Nielsen citadas en reseñas sobre su trayectoria. No era casual.
El bolero representaba para buena parte de la comunidad latinoamericana en Nueva York algo más que un género musical.
Era memoria. Era identidad. Era una conexión emocional con una época y con un país que muchos habían dejado físicamente, pero que continuaban llevando consigo. Méndez entendió esa relación y convirtió el programa en un espacio donde la música servía como puente entre la nostalgia y la vida cotidiana del inmigrante.
“El Vacilón de la Mañana”: el personaje que conquistó a otra generación
Pero si existe una etapa que llevó a Francis Méndez a un público todavía más amplio, fue su participación en “El Vacilón de la Mañana”*, de La Mega 97.9 FM.
El programa se convirtió en uno de los espacios radiales hispanos más reconocibles de Nueva York y Méndez pasó a formar parte de un elenco que combinaba humor, información, actualidad y cultura popular. Su presencia no era ornamental.
En el año 2000, Luis Jiménez creó para Méndez un personaje radial destinado a presentar noticias serias utilizando un lenguaje coloquial, inspirado en los códigos de la calle neoyorquina.
La fórmula funcionó. La noticia podía ser seria, pero la manera de contarla podía provocar una sonrisa. Méndez explotó esa dualidad con habilidad. El profesional de larga experiencia periodística convivía con el personaje humorístico y ahí se produjo uno de los elementos más interesantes de su trayectoria: el hombre detrás del micrófono era capaz de asumir una personalidad radial que no necesariamente coincidía con su carácter fuera de los estudios.
Quienes lo conocieron personalmente describieron, en diferentes momentos, esa diferencia entre el personaje público y el hombre privado.
El público conocía al Francis Méndez irreverente, jocoso y de comentarios rápidos.
Sus amigos conocían también a un hombre cercano y solidario. Esa capacidad de construir un personaje sin quedar atrapado por él fue otra de sus fortalezas profesionales.
La noticia, el humor y la identidad dominicana
En “El Vacilón de la Mañana”, Méndez encontró un territorio particularmente fértil.
Nueva York era una ciudad multicultural, pero para los dominicanos existía una necesidad permanente de reconocerse en los medios.
La radio servía como espacio de pertenencia.
El acento, las expresiones, el humor, la música y las referencias cotidianas constituían un lenguaje común. Méndez sabía hablar ese idioma y sabía hablarlo sin necesidad de explicar su significado.
Su trabajo contribuyó a mantener una identidad dominicana visible dentro del gigantesco ecosistema mediático neoyorquino.
Por eso, con los años, fue identificado como *La Voz de la Dominicanidad en Ultramar”. La denominación no se refería únicamente a su voz. Se refería a su capacidad de representar, desde los medios, una manera particular de ser dominicano lejos de la isla.
Un comunicador que también construyó institucionalidad
Su relación con el periodismo y la comunicación no terminó en los estudios de radio.
Méndez fue miembro fundador de la filial de la Asociación de Cronistas de Arte (ACROARTE) en Nueva York.
La organización se convirtió en uno de los principales espacios profesionales para periodistas y comunicadores dominicanos vinculados al arte y el espectáculo en la ciudad.
Durante el período 2019-2021, Méndez ocupó la vicepresidencia de la filial neoyorquina de ACROARTE.
Su participación institucional reflejaba otra característica de su carrera: no se limitó a beneficiarse del crecimiento de la comunicación dominicana en Estados Unidos, sino que también participó en la construcción de estructuras profesionales alrededor de ella.
El reconocimiento después de cinco décadas
En 2018,, el Consulado dominicano en Nueva York y ACROARTE reconocieron su trayectoria, que para entonces ya rondaba las cinco décadas.
Cinco años después llegó uno de los reconocimientos más significativos de su carrera.
En 2023, ACROARTE le otorgó el Premio al Mérito Periodístico, una distinción destinada a reconocer su prolongada trayectoria y sus aportes a la comunicación.
Era un reconocimiento que llegaba después de una carrera prácticamente imposible de separar de la evolución de la radio dominicana y de la expansión de los medios hispanos en Nueva York.
Méndez había atravesado varias generaciones tecnológicas y culturales. Había comenzado cuando la radio era esencialmente analógica.
Había vivido la expansión de la televisión, acompañado el crecimiento de la radio hispana en Nueva York y había llegado a la época digital sin abandonar el lenguaje que lo había convertido en profesional: la voz.
Seis décadas, varias generaciones
La vida profesional de Francis Méndez permite observar cómo cambió la comunicación dominicana.
Comenzó en una emisora local de Jarabacoa, pasó por Radio Guarachita, participó en el desarrollo y promoción de artistas dominicanos.
Presentó espectáculos de gran dimensión, llegó a Nueva York, trabajó con cadenas televisivas, fue conductor de programas dedicados al bolero.
Se incorporó a uno de los programas radiales más populares de la comunidad hispana, participó en organizaciones profesionales y recibió reconocimientos por una trayectoria que superó las cinco décadas.
Todo eso ocurrió mientras el medio de comunicación dominante cambiaba una y otra vez. La radio sobrevivió a la televisión.
La televisión enfrentó la llegada de Internet. Y el internet transformó el consumo de contenidos. Las redes sociales alteraron la relación entre audiencia y comunicador.
Pero la voz de Francis Méndez siguió encontrando un espacio.
Cronología de una trayectoria
Década de 1960
Inicia su relación con la radio siendo adolescente. A los 13 años comienza a trabajar como locutor en Radio Jarabacoa.
1969
El 15 de diciembre se incorpora a HIAW Radio Guarachita, en Santo Domingo.
1969-1982
Desarrolla una etapa fundamental de su carrera en Radio Guarachita y consolida su perfil como locutor y comunicador.
Década de 1970-1980
Amplía su actividad hacia el manejo artístico, la promoción musical y la presentación de espectáculos, trabajando con reconocidos artistas dominicanos.
Etapa dominicana
Participa como presentador en grandes espectáculos y llega a presentar a figuras internacionales, entre ellas Frank Sinatra, durante la inauguración de Altos de Chavón.
Alrededor de 1990
Se establece en Nueva York, donde inicia una nueva etapa profesional.
1993-1999
Se desempeña como voz oficial de Univisión 41.
Década de 1990
Amplía su experiencia en medios hispanos y trabaja también vinculado a Telemundo 47 y Discovery Channel.
2000
Asume la conducción de “Señor Bolero”, programa de Amor 93.1 FM dedicado a la música romántica.
2000 en adelante
Se incorpora a “El Vacilón de la Mañana”, de La Mega 97.9 FM, donde desarrolla un reconocido personaje radial relacionado con la presentación de noticias en clave humorística.
Década de 2000-2010
Se consolida como una de las voces reconocibles de la radio hispana de Nueva York y como figura vinculada a la comunidad dominicana.
2018
Recibe un reconocimiento por su trayectoria de parte del Consulado dominicano en Nueva York y ACROARTE.
2019-2021
Ocupa la vicepresidencia de la filial de ACROARTE en Nueva York.
2023
Recibe el Premio ACROARTE al Mérito Periodístico por su trayectoria y aportes a la comunicación.
8 de septiembre de 2026
Francis Méndez fallece en Nueva York a los 75 años.
El hombre detrás de la voz
La muerte de Francis Méndez cierra una trayectoria, pero no una historia.
Su verdadera dimensión no se encuentra únicamente en la cantidad de años que permaneció frente a un micrófono.
Está en la cantidad de transformaciones que atravesó sin dejar de pertenecer al medio.
Fue parte de una generación que aprendió la comunicación cuando el locutor era una figura central de la cultura popular.
Después se convirtió en parte de una nueva generación de comunicadores dominicanos en Nueva York y finalmente terminó siendo una referencia para quienes entendían que la radio podía ser simultáneamente información, entretenimiento, identidad y memoria.
Méndez también representa una historia de migración. La de un profesional que salió de Jarabacoa y encontró en Nueva York una segunda plataforma para desarrollar su oficio.
Pero no dejó atrás la primera. Llevó consigo el lenguaje, el acento, la música y las experiencias de la radio dominicana. Por eso su trayectoria puede leerse como un puente entre dos geografías.
Entre Jarabacoa y Nueva York, la Radio Guarachita y La Mega, el bolero y el humor, el espectáculo y la información y entre la República Dominicana que dejó físicamente y la dominicanidad que ayudó a mantener viva desde los micrófonos estadounidenses.
Francis Méndez fue, en definitiva, un hombre de radio en el sentido más completo de la expresión. No solamente utilizó la radio como profesión. Hizo de la radio una forma de pertenencia.
Durante más de seis décadas, su voz acompañó a varias generaciones de dominicanos, primero desde la isla y después desde la ciudad donde miles de ellos aprendieron a vivir lejos de casa.
Ahora que esa voz se ha apagado, queda el archivo de una época.
Quedan las transmisiones, los programas, los personajes, los artistas que ayudó a proyectar, los escenarios que presentó y queda, sobre todo, la memoria de un comunicador que entendió algo esencial mucho antes de que la palabra “marca personal” se convirtiera en parte del vocabulario de los medios: una voz puede convertirse en identidad. La de Francis Méndez lo consiguió.
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