Por Rolando Hernández
Una declaración de guerra de una nación contra otra, es una decisión verdaderamente seria. Las naciones acuden a la guerra cuando han agotado todas las soluciones posibles para evitar el conflicto.
El orden internacional establecido a partir de la creación luego de la Segunda Guerra Mundial a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se creó y se mantenido para evitar en última instancia los conflictos armados entre las naciones.
Un país no le declara la guerra a otro de la noche a la mañana, sino que conlleva un procedimiento de entendimiento entre las partes tales como la discusión por ante la ONU con la activa participación del Consejo de Seguridad y las comisiones establecidas por los países en conflicto.
La diplomacia no prevé decisiones apresuradas y más cuando implica poner en riesgo las vidas de los civiles. La misión de la diplomacia, es la solución a toda costa de toda declaratoria de guerra.
Sin embargo, en la actualidad naciones como Estados Unidos, Israel y Rusia, están actuando al margen de las normas que establece la ONU y la diplomacia en relación a crisis bélicas. Las tres naciones sin excepción han declarado actos de guerra basados en la autodefensa de la prevención. Grave ha sido esa decisión.
El caso es más dramático cuando se trata de los Estados Unidos donde lo normal es que todo acto de guerra sea autorizado por el congreso estadounidense, pero eso ha cambiado bajo la administración de Donald Trump que de manera unilateral declaró la guerra a Irán en unión de Israel con la muerte del líder supremo el Ayatollah Ali Khamenei y parte de los ministros en el bombardeo del pasado 28 de febrero. El conflicto que no solo ha provocado la muerte de cientos de Iranies, sino de israelitas y soldados estadounidenses también se ha extendió al medio oriente.
La presente situación ha provocado un repliegue de los aliados de Europa que no están disposición de involucrarse en la guerra contra Irán y los cuales también mantienen fricciones debido a la imposición de aranceles desde Washington.
Francia y Gran Bretaña han movilizado a sus fuerzas armadas a la región medio oriente solo para defender sus intereses, pero no con la intención de atacar posiciones iraquíes. La adquisición de alegadas armas nucleares de Irán ha sido el detonante de la guerra contra esa nación de parte de los Estados Unidos e Israel.
Estados Unidos que bajo la administración Trump ha preferido la directa confrontación armada de forma unilateral e ignorar la fuerza de la diplomacia, su mayor batalla será cuando se enfrente al escrutinio de los votantes en las esperadas elecciones de medio término del presente año en las que serán renovados el Senado y la Cámara de Representantes.
El gobierno que se mantiene en los índices más bajo de aprobación de parte de los ciudadanos y más cuando acude a la guerra difícilmente podrá recuperarse. El tiempo lo determinará.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey y puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
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