Por Rolando Hernández
Desde el año 1999 cuando Hugo Chávez Frías ascendió al poder los venezolanos tenían la esperanza de que sus condiciones sociales cambiarían. El primer mandato de Chávez Frías fue de relativa calma y estabilidad, pero a partir del segundo mandatado, el exmilitar y mandatario, inició un proceso de nacionalización (hasta cierto punto despojó de propiedades a extranjeros) y debilitamiento de las instituciones públicas. Hugo Chávez gobernó durante el periodo 1999-2013.
Este proceso incluyó, la modificación de la Constitución de la República de Venezuela con la inclusión de reelección indefinida, creación de una Asamblea Constituyente en sustitución del Congreso y dominación desde la Suprema Corte de Justicia, fiscal general e Instituto Nacional Electoral. Además, continuó con el asedio mediante el apresamientos, encarcelación y expulsión del país de los opositores políticos.
Tras heredar el poder, Nicolás Maduro Moros en el 2013 luego del fallecimiento de Chávez Frías ese mismo año, los venezolanos continuaron viviendo bajo las mismas condiciones de vida en un país dominando por la continua confrontación.
Nicolás Maduro cuya última reelección como presidente considerado como el mayor fraude electoral en el 2024 demostrado por los opositores políticos se decidió a permanecer en el poder a pesar del rechazo en su país y en el plano internacional. El gobierno nunca presentó las actas de haber ganado las elecciones.
Venezuela considerada una de las mayores democracias en los años de 1970 degeneró en varias décadas en un sistema dictatorial de una clase política que juró perpetuarse en el poder.
Sin embargo, la suerte política de Maduro y el gobierno que representó (2013-2026) cambió de manera drástica al ser apresado el 3 de enero en su propio territorio por el ejército de los Estados Unidos donde enfrentará cargos por elegadamente dirigir un narco-estado. La acción armada que ha recibido el apoyo de los opositores a Maduro quien será juzgado en Nueva York, así como del rechazo de los que se oponen a la intervención de Estados Unidos en otras naciones.
Maduro tuvo todas las oportunidades de salir de forma pacífica y negociada del poder, pero no lo hizo y terminó siendo entregado por su propio ejército a los norteamericanos.
De acuerdo al presidente de los Estados Unidos Donald Trump, el régimen de Venezuela se ha comprometido a realizar una transición pacífica mediante la reestructuración institucional e inclusive la realización de nuevas elecciones presidenciales.
A pesar de que el gobierno de Trump ignoró la norma de informar y contar con la aprobación del congreso norteamericano de la acción armada en Venezuela y de no respetar la Carta de las Naciones Unidas que se opone a la intervención armada de una nación sobre otra sin causa justificada.
De lo planificado y propuesto para el pueblo venezolano entre la administración Trump y una facción del desmembrado gobierno de Maduro encabezado por la vicepresidenta Darcy Rodríguez como lo dice la antigua expresión popular: “Entre el dicho y el hecho hay mucho trecho”. Es tiempo de esperar, porque los regímenes de fuerza no cambian de la noche a la mañana.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey y puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
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