Por Rolando Hernández

El conflicto armado entre los Estados Unidos e Irán ya supera los tres meses desde su inicio el pasado 28 de febrero cuando los estadounidenses iniciaron los bombardeos contra la nación islámica. Israel también forma parte integral del conflicto, aunque ha preferido que sean los Estados Unidos los que asuman toda la responsabilidad de la acción armada.

Los Estados Unidos de manera formal no le ha declarado la guerra a Irán decisión que debe ser asumida por el Congreso Norteamericano y no por el presidente, lo cierto es que los daños humanos y materiales son incalculables entre los estadounidenses e iraníes.

Solo Estados Unidos supera en gasto los 40 mil millones de dólares al igual que los Irán que en vidas ascienden a más de tres mil civiles, además de una importante parte de funcionarios del gobierno y las fuerzas armada quienes han fallecidos en los bombardeos, los cuales ascienden a los 20 mil millones de dólares en destrucción a la infraestructura iraní.

En los Estados Unidos, la guerra es impopular donde más del 60 por ciento de la población está en su contra y en la que el propio gobierno ha perdido capital político. Los estadounidenses consideran que Estados Unidos está librando la guerra que debió llevar Israel.

Muchos opinan que Estados Unidos no puede pelear por Israel. En tanto que los iraníes de una sociedad con profundas divisiones sociales se han unificado en torno al conflicto armado.

Aunque desde el pasado 8 de abril se ha establecido un frágil alto al fuego e iniciado conversaciones para la establecer la paz entre los Estados Unidos e Irán con la mediación de Paquistán, lo cierto es que ningún acuerdo ha sido posible para el restablecimiento de la paz no solo entre los Estados Unidos e Irán, sino entre las naciones del Medio Oriente como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Catar y Baréin, que se han visto afectadas por la guerra mediática.

El posible acuerdo de los Estados Unidos e Irán entre sus puntos contempla: la reapertura del estrecho de Ormuz, que no incluya el pago de peaje, la posesión de armas nucleares, el arsenal balístico, el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes y el alto al fuego definitivo que se extienda al Líbano.

Cabe destacar que el estrecho de Ormuz por donde transita el 20 por ciento del petróleo que se consume a nivel global nunca estuvo cerrado, excepto cuando los Estados Unidos decidieron de manera unilateral establecer un bloqueo a los barcos comerciales que transitan por la vía marítima que aún permanece bajo el control de Irán.

A pesar de las amenazas de los Estados Unidos de que en cualquier momento se pueden iniciar los ataques contra Irán, la realidad es que las negociaciones entre ambas naciones deben continuar, porque el establecimiento de la paz requiere no solo de paciencia, sino de la activa participación de la diplomacia, que en última instancia es la que evita las imposiciones en los acuerdos y más cuando se trata de mantener la paz.

El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey. Puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com

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