Por José Rafael Sosa
Saludos amigos cinéfilos, estuve en el cine viendo Disclosure Day, lo nuevo de Steven Spielberg. Ahora les cuento mi parecer…
El guión:
La historia gira alrededor de dos personas que parecen destinadas a no cruzarse jamás. Él es un analista de datos que huyó de una agencia gubernamental tras descubrir información que jamás debió ver. Ella es una presentadora del tiempo en Kansas City, acostumbrada a anunciar tormentas sin imaginar que una mucho mayor está a punto de sacudir el planeta. Entre ambos existe una conexión inesperada que los empuja por un camino lleno de peligros, persecuciones y secretos.
Comienzo por lo menos afortunado. Existe un problema que resulta difícil pasar por alto. Algunas secuencias de escape están resueltas con una facilidad que desafía toda lógica. Cuesta creer que personajes perseguidos por una maquinaria gubernamental tan poderosa puedan salir de ciertas situaciones con tanta comodidad. Es un tropiezo importante para un guionista de la experiencia de David Koepp y también para un director de la talla de Spielberg.
Sin embargo, sería injusto detenernos ahí. La película posee un ritmo feroz. Durante sus dos horas y veinte minutos apenas concede espacio para el aburrimiento. Cada revelación conduce a otra, cada peligro abre una nueva puerta y la curiosidad se convierte en el combustible que mantiene al espectador clavado en su asiento. A pesar de sus fallos, es un entretenimiento de primer nivel.
1 de 3
Las actuaciones:
Toda película que cuente con Emily Blunt ya comienza con ventaja ante mis ojos. Tiene una presencia que llena la pantalla. Basta una mirada suya para capturar la atención del público. Pero más allá de cualquier admiración personal, lo cierto es que vuelve a demostrar por qué es una de las intérpretes más sólidas de su generación. Su personaje posee humanidad, inteligencia y vulnerabilidad.
Colin Firth sorprende en un registro poco habitual para él. Su antagonista transmite autoridad, elegancia y una amenaza constante que nunca necesita levantar la voz para hacerse sentir. Colman Domingo aporta la gravedad necesaria en los momentos clave, mientras que Eve Hewson encuentra el equilibrio perfecto entre sensibilidad y determinación. Wyatt Russell, aunque dispone de menos tiempo en pantalla, deja una impresión muy favorable.
Es un reparto que funciona como una maquinaria bien ajustada.
2 de 3
La dirección:
Steven Spielberg ocupa un lugar especial en mi historia como espectador. Mi infancia, mi adolescencia y buena parte de mi amor por el cine están marcados por sus películas. Hablar de Spielberg es hablar de una parte importante de mi educación sentimental frente a una pantalla.
No estamos ante una de sus obras más ambiciosas ni revolucionarias. De hecho, podría ser uno de sus trabajos más sencillos en años. Pero incluso en sus relatos más contenidos aparece esa habilidad única para narrar, para construir tensión y para recordarnos que el espectáculo también puede tener alma.
Spielberg aborda aquí una pregunta fascinante: ¿qué ocurriría si la humanidad tuviera la certeza de no estar sola en el universo? Más que centrarse en los visitantes, la película observa a quienes los reciben. Observa nuestros miedos, nuestras divisiones y nuestra incapacidad para reaccionar con calma ante lo desconocido.
Su sello está presente en cada escena.
3 de 3
Lo que pienso:
Salí feliz de la sala. No es una obra perfecta y tropieza donde menos debería hacerlo, pero logra algo cada vez más difícil en el cine contemporáneo: mantener viva la sensación de aventura. Es una película que mira hacia las estrellas sin olvidar que las historias más interesantes siguen ocurriendo aquí abajo, entre personas que intentan comprender aquello que las supera.
Claro que le concedo el punto que me reservo.
Calificación: 7 de 10.
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