Por Miguel Ángel Cid Cid cidbelie29@gmail.com
La segunda vuelta electoral es un fenómeno todavía indescifrable para los partidos políticos, en especial los tres principales deberían observarlo con cuidado. Pero cuanto más acerquen el zoom, mejor. Porque el propósito consiste en estar preparados para lo imprevisto.
Parece que el universo de los equipos de coordinación de campañas —sin importar el país— solo piensan en el balotaje cuando este se presenta. Creen, por el contrario, que se alzaran con el triunfo en la primera ronda de votaciones. Un error inexplicable.
Se dice, por derivación, que es inexplicable porque se supone que los diseñadores de campañas electorales son —en esencia— planificadores. Y el principal recurso del proceso de planificación radica en poner sobre la mesa todas las variables establecidas por la ley vigente.
Por consiguiente, puede considerarse un descuido ignorar lo que está a la vista. Porque en los países que contemplan la doble vuelta electoral late siempre la probabilidad de volver a las votaciones poco después de la primera ronda.
Por tanto, el balotaje, parafraseando al artista español Danny Daniel, es un fenómeno que está: “cerca y lejos sin tenerlo”, canción “Madre cuando quieras voy a verte”.
Pero ¿Qué es el balotaje?
Hay países en los que su sistema electoral establece una segunda votación entre los candidatos que obtengan el primero y el segundo lugar. Sin superar el rango establecido para ganar.
Quiere decir lo anterior que, si los dos candidatos más votados quedan por abajo del 50 % requerido, les toca competir de nuevo. O sea, ir a la segunda vuelta.
Pero en el Perú también le dicen balotaje al reconocimiento y cómputo de votos después de unas elecciones. Dicen: el resultado final del balotaje estará mañana por la mañana. Lo que significa que en el Perú balotaje también es sinónimo de escrutinio.
Dos ejemplos del fenómeno
La única garantía de triunfo en unos comicios está en lograr más del 50 % de los votos en las primeras votaciones. Poro en el balotaje los dos inician en cero.
Quiere decir lo anterior que el balotaje no parte —en ningún caso— de la acumulación de votos de los primeros resultados. Algo parecido a lo que sucede en el beisbol.
O sea, las Águilas Cibaeñas lucieron imbatibles en la serie regular del torneo pasado. Quedaron en primer lugar, pero en el Round Robin fueron avasalladas por los Leones del Escogido y los Toros del Este.
Ecuador 2025
Al inicio de febrero 2025 se realizaron en Ecuador las votaciones para elegir al presidente constitucional. Ninguno de los aspirantes superó el 50 % de los sufragios. Por lo tanto, dos meses después se celebró la segunda vuelta.
Daniel Novoa quedó en primer lugar con 44.17 % de los votos válidos. La candidata Luisa González lo siguió cabeza con cabeza, alcanzó el 44.00 % de los sufragios.
La segunda vuelta se realizó a principios de abril 2025. El escrutinio de los votos arrojó 55.63 % para Novoa y 44.37 % para Luisa González. El primero creció 11.46 %, mientras que Luisa logró crecer un pírrico 0.37 %.
Chile 2025
En el país de Los Andes sucedió lo contrario de Ecuador. Las elecciones se celebraron a mediados de noviembre 2025. Johannes Kaiser conquistó el primer lugar con 26.85 %. José Antonio Kast quedó por debajo de Kaiser con 23.93 %.
Los candidatos no lograron superar el 50 % de los votos escrutados. El balotaje, por derivación, se celebró en diciembre 2025. A Johannes Kaiser le pasó igual que a las Águilas Cibaeñas. Es decir, en la segunda vuelta Antonio Kast se alzó con el triunfo.
El resultado del balotaje en Chile arrojó 58.17 % para José Antonio Kast. Subió al primer lugar. En cambio, Johannes Kaiser llegó a 41.83 %, creció mucho pero no ganó.
En suma, si un partido político desea competir con potencialidad en una segunda vuelta, lo que manda es tener listo el plan B. Es decir, por muy ganados que parezcan antes de la primera ronda, deberían prepararse para el balotaje.
Y saber que, quedar en primer lugar no es garantía de triunfo.
![]()

