Por Rafael Brito
Profesorbrito1@gmail.com
Sin duda alguna, existe un alto porcentaje de dominicanos residentes en nuestra media isla que aspiran a viajar a Estados Unidos.
Y es que EE. UU. sigue siendo el principal atractivo para muchos dominicanos que desean emigrar. En gran parte de la clase baja y en parte de la clase media, se sigue soñando con el sueño americano.
Muchos jóvenes quieren venir a EE. UU. En busca de prosperidad económica. Incluso aquellos que no trabajan en nuestro país sueñan con venir algún día a territorio americano para trabajar y avanzar económicamente. Además, la falta de empleo y de oportunidades laborales en República Dominicana puede contribuir a que muchas personas deseen emigrar en busca de un mejor porvenir.
Pero, en la mayoría de los casos, estas personas son totalmente ilusas y ajenas a la realidad. Es importante destacar que todos tenemos derecho a soñar, aunque nuestro sueño esté desconectado de la realidad. Venir a Estados Unidos sin dominar el idioma inglés y sin tener preparación universitaria, técnica u otra formación representa una barrera para progresar aquí.
Es cierto que algunas personas sin preparación han llegado a EE. UU. y han logrado salir adelante, pero no todos corren con la misma suerte. Incluso si decides incursionar en fechorías en Estados Unidos, algo que no recomiendo, puedes ser engañado debido a tu desconocimiento del entorno.
Si eres una persona de clase baja con aspiraciones de venir a vivir a EE. UU., comienza a prepararte para que, cuando se te presente la oportunidad de viajar, cuentes con algunas herramientas que te puedan llevar al éxito. Y si eres de clase media, considera detenidamente tu decisión antes de dejar todo lo que tienes para venir a Estados Unidos en busca de una mejor vida.
En muchos casos, puedes llevarte una sorpresa. Puedes pasar de ser empleado de un banco en República Dominicana a ser un simple ayudante en una bodega o limpiador de pisos en territorio americano. Y es que, para ejercer tu profesión aquí, posiblemente tengas que volver a estudiar en la universidad, convalidar tu carrera o realizar una combinación de ambas opciones.
Entonces, ¿crees que vale la pena hacer ese cambio tan drástico y salir de nuestro bello país para venir al país más poderoso del mundo en medio de tanta incertidumbre? ¿Dejar atrás un país tan bello como el nuestro, donde europeos, asiáticos y personas de otras procedencias toman vuelos de más de nueve horas solo para permanecer unos cuantos días y disfrutar de ese sol radiante y de esos paisajes impresionantes que existen en gran parte de Quisqueya? Ahora bien, si tienes un plan concreto que incluya trabajo fijo, estadía, etc., quizás el riesgo de venir a vivir a EE. UU. sea menor.
¿Y en qué cabeza cabe que un joven o una persona cualquiera anhele venir a EE. UU. a trabajar cuando ni siquiera trabaja en nuestro propio país? Si no tienes disciplina laboral en República Dominicana, tampoco la tendrás aquí. Cuando te veas en la necesidad de trabajar entre ocho y diez horas diarias, seis días a la semana, es posible que te sobren los deseos de regresar a tu tierra. Cuando tengas que pagar dos mil dólares mensuales de alquiler por un departamento de dos habitaciones o 900 dólares por una simple habitación con acceso a un baño compartido, llorarás como un bebé.
Si un haitiano, un venezolano, un chino o un europeo se establece en República Dominicana y puede lograr el éxito, tú, que naciste allí, ¿por qué no tratas de lograrlo también?
Es evidente que cada persona tiene una historia diferente. Pero si trabajar es lo que quieres y deseas salir adelante, ¿por qué no tratar de lograr el éxito en tu propio país? Por lo menos, te invito a pensarlo. Y ojo, porque el éxito no llega de la noche a la mañana: todo es un proceso. Con preparación, dedicación, disciplina y enfoque, el éxito puede alcanzarse en República Dominicana, convirtiéndose así en el verdadero sueño dominicano.
El autor es un profesor dominicano del área triestatal de Nueva York, criado y educado en Estados Unidos.
![]()

