“Estados Unidos no tiene enemigos ni amigos permanentes, solo intereses permanentes”. Lord Palmerston.
Por Alfredo Cruz Polanco alfredocruzpolano@gmail.com
Estados Unidos libró una de las guerras más acérrimas, despiadadas, tenaces y sangrientas de la historia reciente: la celebrada con Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Laos y Camboya, tratando de evitar con ella, la expansión del comunismo hacia los demás países del Continente Asiático. Esta inició en el año 1955 y se prolongó hasta el año 1975. Precisamente, el 29 de este mes de marzo, se cumplen 50 años del retiro de las últimas tropas del ejército estadounidense, ocurrido en el año 1973, por instrucciones del Presidente Richard Nixon.
En esta guerra, Estados Unidos sufrió la mayor derrota en toda su historia en un conflicto bélico, pese a tener un ejército muy superior y mejor equipado que los vietnamitas, en la que fueron utilizados aviones cazas, bombarderos, portaaviones, helicópteros y misiles modernos. Se cree que fueron lanzadas unas 7.5 millones de toneladas de bombas, más que las detonadas en la Segunda Guerra Mundial.
Ese conflicto bélico le causó a ese país grandes pérdidas económicas y en vidas, pues tuvo casi un millón de bajas, entre muertos, heridos, mutilados y personas con lesiones y tráumas mentales, por los efectos y rigores de esta, la cual, según los entendidos, no tuvo razón de llevarse a cabo, tal como lo había expresado el ex campeón mundial de boxeo, el peso completo, Mohamed Alí, quien se negó a participar en la misma, alegando que no existían razones para que esa guerra se realizara, lo que le ocasionó el retiro de su título de campeón mundial y lo encarcelaran por cinco años.
A pesar de todas esas grandes diferencias, de tantos antagonismos y de tantas pérdidas económicas y humanas, hoy Vietnam es uno de los principales socios comerciales de los Estados Unidos, con quien mantiene excelentes relaciones diplomáticas y en donde mantiene grandes inversiones directas.
Con esa decisión, se cumple con aquella antigua frase de Lord Palmerston, Primer Ministro de Inglaterra en 1848, pero que es atribuida al Canciller estadounidense Henry Kissinger: “Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos permanentes, sólo intereses permanentes”, con lo que se demuestra que la política exterior de este país, no se basa en la moralidad ni en la amistad sincera, sino, en todo aquello que beneficie a esa nación, por lo que las naciones pueden pasar de ser enemigas a ser aliadas, y viceversa.
Esta es la realidad de la geopolítica actual y del nuevo orden mundial que estamos viviendo, impuesto por las grandes naciones, en que las alianzas y las rivalidades que existan, cambian continuamente, de acuerdo a los intereses que éstas persigan.
En las últimas semanas, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, viene presionando y amenazando de manera autoritaria, arbitraria y hegemónica, con invadir a la República de Cuba; que está será su próximo objetivo y que tomará el control de esa nación, como si esta fuera una colonia de ese país, violando los Tratados Internacionales, la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional y el libre derecho a la autodeterminación de los pueblos.
En ese sentido, ha incrementado el bloqueo económico, financiero y petrolero, para que a esta nación no se le permita enviar ningún buque con combustible, con lo que está asfixiando económicamente a este país, provocando una gran hambruna y desesperación en la población, por la carencia de alimentos, medicamentos, energía eléctrica, servicios de salud, agua potable y de los demás servicios básicos, lo que constituye una flagrante violación a los derechos humanos de los habitantes de ese país caribeño.
La experiencia desarrollada y puesta en ejecución con la República de Vietnam, que está ubicado en el Continente Asiático, a grandes distancias y a muchas horas de los Estados Unidos y que hoy continúa siendo un país comunista, gracias al diálogo bilateral, al respeto mutuo entre estas dos naciones, a la aplicación de una correcta diplomacia y a una verdadera negociación (ganar-ganar), no por medio de una imposición, se logró resolver la situación de crisis y de conflictos existentes entre esas dos naciones. Los resultados no se han hecho esperar.
Consideramos que este es el mejor ejemplo para ser aplicado por los Estados Unidos para buscarle una salida a la situación de crisis política y diplomática persistente desde hace más de 60 años, entre ese país y Cuba, la cual se encuentra apenas, a 90 millas del Estado de La Florida, mediante el diálogo y de una negociación respetuosa y equilibrada y prudente, con actores expertos en crisis internacionales, sin afectar su soberanía.
En diplomacia, las partes envueltas en conflictos, siempre deben estar dispuestas a deponer y a flexibilizar actitudes. Ningún país, por más poderoso que sea, puede tratar de imponerse sobre el más débil, pues ya eso no sería una negociación, sino, una imposición.
Ojala se le encuentre una salida satisfactoria a esta crisis política y diplomática existente entre estas dos naciones hermanas, para alegría de toda el gemisferio, pero sobre todo, de los países latinoamericanos. Que así sea.
El autor es Contador Público Autorizado, Máster en Relaciones Internacionales; Ex Diputado al Congreso Nacional y Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República, 2010-2016.
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