¿Fusiles para rescatar jóvenes? El grave error de mirar el futuro con ojos del pasado

 

Frente a la propuesta de revivir el servicio militar obligatorio en el Congreso, los datos de 2026 demuestran que la República Dominicana no necesita más reclutas armados, sino un Servicio Civil Obligatorio universal que transforme la energía de toda la juventud en desarrollo nacional, con un primer ingreso simbólico y educación financiera.

Por Hanna Bueno

La República Dominicana de abril de 2026 exhibe una paradoja clara. Por un lado, cerramos 2025 con una tasa de homicidios de 8.15 por cada 100,000 habitantes, la más baja en décadas y un referente de seguridad en el Caribe. Por otro, en el Congreso, el diputado Elías Wessin Chávez y un sector de legisladores insisten en reactivar el servicio militar obligatorio para “rescatar” a los jóvenes con fusiles y disciplina cuartelera.

Es un error de diagnóstico. Intentar resolver los desafíos de la juventud con herramientas del pasado ignora los avances reales en seguridad y confunde orden militar con formación para el siglo XXI.

El mito del cuartel como solución

La propuesta, con sus fases de “ciudadano, patriota y guerrero”, asume que el manejo de armas es el antídoto contra la ociosidad. Sin embargo, la realidad apunta en otra dirección: el desempleo juvenil ronda entre el 12 % y 14 %, y cerca del 48 % de los jóvenes ocupados se encuentran en la informalidad, sin protección ni perspectivas claras.

Entrenar masivamente a jóvenes en tácticas de combate sin un proyecto de vida posterior no genera disciplina, genera frustración. La carrera militar debe seguir siendo vocacional y de élite. Además, el costo operativo de un reclutamiento masivo resultaría desproporcionado frente a las necesidades reales en educación y empleo.

La solución: Servicio Civil Obligatorio Universal

Es momento de un giro estratégico. En lugar de un servicio militar selectivo o cuasi-obligatorio, propongamos un Servicio Civil Obligatorio de un año para todos los jóvenes dominicanos entre 18 y 24 años, sin distinción de género ni condición social (con exenciones solo por razones médicas graves o estudios universitarios de alto rendimiento).

Imaginemos el potencial transformador de movilizar anualmente a decenas de miles de jóvenes en áreas críticas:

1. Soldados de la EducaciónAtacando el analfabetismo funcional que aún afecta cerca del 6 % de la población mediante tutorías masivas en barrios y zonas rurales.

2. Guardianes del Medio AmbienteBrigadas nacionales de reforestación, protección de cuencas y restauración de ecosistemas.

3. Equipo de Resiliencia NacionalCapacitados por el COE y Defensa Civil para prevención y respuesta a desastres climáticos.

4. Soporte al Cuidado HumanoApoyo directo en hospitales, centros de atención primaria y programas sociales para la tercera edad.

Del castigo a la oportunidad real

Para que este servicio sea percibido como una inversión y no como una carga, debe incluir dos elementos clave: un primer ingreso simbólico mensual (equivalente a un salario mínimo básico o una beca digna) que reconozca el esfuerzo y cubra necesidades básicas durante el año, y un programa obligatorio de educación financiera, donde los jóvenes aprendan gestión del presupuesto, ahorro, inversión básica, endeudamiento responsable y emprendimiento. Esta formación los prepararía para tomar decisiones económicas maduras al incorporarse al mercado laboral.

Sobre la viabilidad económica, es importante ser transparentes. El presupuesto del Ministerio de Defensa para 2026 supera los RD$68,000 millones. Un servicio militar masivo con remuneración (incluso al salario mínimo) implicaría un costo elevado en infraestructura cuartelera, armamento, alimentación y supervisión militar. En contraste, un Servicio Civil Obligatorio podría implementarse de manera más eficiente reutilizando instalaciones existentes de ministerios (Educación, Medio Ambiente, Salud y Defensa Civil), con un cos”o por participante significativamente menor.

Si asumimos un ingreso simbólico de RD$15,000 a RD$18,000 mensuales por joven (cerca del salario mínimo de micro y pequeñas empresas), y considerando que no todos los jóvenes de 18-24 años participarían simultáneamente (por exenciones y rotación), el costo anual neto sería una inversión estratégica en capital humano. Este gasto se compensaría a mediano plazo con menor informalidad laboral, mayor productividad y reducción en subsidios y programas de emergencia social. Países que han apostado por servicios civiles o voluntariados juveniles han demostrado que el retorno en cohesión social y formación supera con creces la inversión inicial.

Al culminar el año, cada participante recibiría una certificación oficial de competencias, experiencia laboral reconocida y prioridad en convocatorias de primer empleo y becas.

Impacto a largo plazo: Construyendo una mejor nación

Implementar un Servicio Civil Obligatorio universal generaría beneficios profundos y duraderos. A mediano plazo, fortalecería la cohesión social al mezclar jóvenes de todos los estratos socioeconómicos y regiones en un proyecto común, reduciendo brechas y fomentando empatía y patriotismo real.

A largo plazo, el país contaría con una generación mejor formada, con experiencia práctica, hábitos de responsabilidad y herramientas financieras sólidas. Esto se traduciría en menor informalidad laboral, mayor productividad, menor dependencia de subsidios y un capital humano más resiliente ante los desafíos del futuro, como el cambio climático y la transformación digital.

En esencia, no estaríamos “disciplinando” a la juventud, sino invirtiendo en ella para que sea protagonista del desarrollo nacional.

Conclusión

La República Dominicana no enfrenta una amenaza de guerra que justifique formar masivamente guerreros. Lo que necesita son ciudadanos activos, capacitados y económicamente conscientes.

La iniciativa del diputado Wessin Chávez surge de una intención legítima de orden y patriotismo, pero equivoca la herramienta y lo vuelve un actor anacrónico. Los verdaderos constructores del futuro se forman sirviendo a su comunidad, no marchando con fusiles.

Es hora de que el Congreso mire hacia adelante. Cambiemos el fusil por el servicio útil, la marcha por el impacto real. Un Servicio Civil Obligatorio universal, con ingreso simbólico y educación financiera, no es solo una alternativa: es la inversión más inteligente y estratégica que podemos hacer en nuestro mayor recurso: el capital humano de toda nuestra juventud.

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