Este plato ha trascendido su origen para convertirse en un elemento fundamental de la identidad dominicana durante la Semana Santa. Es la fusión de múltiples culturas y destaca la importancia de compartir en comunidad.
Por José Rafael Sosa
Santo Domingo, R.D.- No existe Semana Santa sin habichuelas con dulce. Pero es tiempo de preguntarse: ¿Dónde, ¿cuándo y cómo y por parte de quién fue la creatividad para tenerlo hoy día?
Sin importar la religión, hay un elemento común que une a los dominicanos en estas fechas: las habichuelas con dulce, un postre tradicional que no puede faltar en la mesa durante este período litúrgico. Las habichuelas con dulce son más que un postre: representan un símbolo de identidad y unión en la cultura dominicana.
Este plato ha trascendido su origen para convertirse en un elemento fundamental de la identidad dominicana durante la Semana Santa, representando la fusión de múltiples culturas y la importancia de compartir en comunidad durante esta época sagrada del año.
Cuatro teorías
Una de ellas es la más aceptada, la presentada por el antropólogo e historiador José G. Guerrero, actual director del Museo de Historia y Geografía, quien determina que el francés Dorvo Soulastre reportó en 1798, durante la Semana Santa, que en Santo Domingo se preparaban unos «frijoles azucarados».
Argumenta que Soulastre llegó acompañando al general Hédouville y conoció a François Delalande, quien se dice introdujo la costumbre de comer legumbres o frijoles. Según otra versión, el origen francés vino en el siglo diecinueve por franceses que se asentaron en Haití y luego se mudaron a la República Dominicana vía Montecristi.
Otra teoría argumenta que las habichuelas con dulce fueron creadas por esclavos africanos traídos a la isla de Santo Domingo. El plato guarda similitudes con el frejol colado, un plato similar creado por los afroperuanos que consiste en frijol negro, leche, azúcar o panela.
Pero existe una tercera teoría que argumenta que las habichuelas con dulce derivaron de un plato turco llamado Aşure o Ashure, también conocido como «Pudín de Noé».
Si este es el caso, el Ashure viajó a República Dominicana a finales del siglo XIX o principios del XX junto con otros platos clásicos como el Tabbouleh y el Kibbeh, traídos por inmigrantes del antiguo Imperio Otomano. El ashure se hace con azúcar, frijoles y especias.
Una cuarta teoría apunta a que las habichuelas con dulce surgieron en el período colonial dominicano con el azúcar y la leche de coco provenientes de los esclavos africanos, la batata de los taínos y los frijoles y especias de los colonos españoles.
Tipos y variedades
Santo Domingo y El Cibao: En la ciudad de Santo Domingo y en todo el Cibao se acostumbra a preparar este platillo utilizando habichuelas rojas; en la región Sur se prefieren los frijoles blancos («habas con dulce»).
En algunas regiones del Sur, se acostumbra preparar habas con dulce en vez de habichuelas, aunque igual no se descarta el uso de habichuelas rojas; en la región Suroeste se preparan las llamadas «candolias» (habichuelas pintas). También en el Suroeste es muy popular la versión de habas con dulce (crema dulce de habas blancas).
Existe una versión con guandules con dulce, que es un plato tradicional cocolo y no está muy difundido.
¿Por qué en Semana Santa?
La evolución: Tras la independencia de 1844, la receta se criollizó, sustituyendo los frijoles franceses por habichuelas rojas locales e integrando la leche de coco, la batata y las especias, consolidándose como el postre de Cuaresma.
Las habichuelas con dulce están íntimamente ligadas a la Semana Santa por varias razones históricas y culturales: La primera mención impresa encontrada fue en el libro «Al amor del bohío», publicado en 1927, donde se menciona: «Pero el plato favorito de cuaresma son los ‘frijoles con dulce’, indispensables el Miércoles de Ceniza, el Viernes de Dolores y el Viernes Santo».
Soulastre describió los «frijolillos azucarados» franceses en vísperas de Semana Santa, «cuatro días antes del Domingo de Ramos», lo que indica que eran parte de esta conmemoración.
Hay una causa agrícola, ya que, según el libro ‘Al amor del bohío’ de Ramón Emilio Jiménez, el motivo principal de que se prepare específicamente durante la Cuaresma y Semana Santa es porque en la estación de primavera es cuando las legumbres tienen su mayor producción de cosechas.
Las habichuelas con dulce se consolidaron como una tradición de Semana Santa, especialmente durante el Viernes Santo.
Hoy en día, preparar este postre es un acto cultural que reúne familias y fortalece tradiciones. En la República Dominicana, este postre se consume principalmente durante la Semana Santa, siendo uno de los momentos más esperados del año. Es tradición preparar grandes cantidades para compartir con vecinos, amigos y familiares, lo que refuerza el sentido de comunidad.
Concursos masivos y mediáticos
El certamen «Mega Habichuelas con Dulce» de Megacentro es uno de los más consistentes y competitivos, en el cual el ganador destacado es el reconocido chef Wandy Robles, quien ha sido titulado públicamente como el «Rey de las Habichuelas con Dulce» tras ganar desafíos frente a otros chefs y figuras públicas, a lo cual se adiciona la mención familiar con la familia Peralta Peguero (de Alma Rosa I), la cual se ha destacado obteniendo el primer lugar frente a decenas de recetas familiares evaluadas por jurados profesionales, lo que resalta el carácter artesanal del plato.
En Haití hay versiones con frijoles dulces. En algunas islas caribeñas se usan legumbres en postres, pero ninguna receta es igual a la dominicana.
Lo distintivo dominicano de nuestras habichuelas con dulce es el uso de habichuelas rojas, la mezcla con leche de coco y evaporada, la inclusión de batata, pasas y especias y su consumo masivo y ritual en Semana Santa.
Se consume en Semana Santa debido a que la tradición cristiana limita el consumo de carne, pero añade a su atractivo que es un plato nutritivo, sustituye comidas fuertes y porque es una forma de compartir en comunidad (familia, vecinos), por lo que se transforma en una expresión de convivencia, fe y tradición popular. A todo ello, agrega el sabor único, que se regodea en la crema obtenida, el tesoro gustativo que es el azúcar y el gusto de sus elementos agregados. Y todo se remata con las galletitas.
Variantes principales: Con leche condensada que da una crema más dulce y espesa (muy popular hoy día); con coco natural rallado, tendiendo a un plato más artesanal y aromático, excluyendo la batata. Algunas familias las prefieren sin granos (colada) y otras agregan jengibre, nuez moscada o vainilla.
Receta tradicional dominicana
Ingredientes básicos:
· 2 tazas de habichuelas rojas hervidas
· 1 lata de leche evaporada
· 1 lata de leche de coco
· Azúcar al gusto
· 1 batata en cubos
· Canela en rama
· Clavo dulce
· Sal (una pizca)
· Pasas
· Galleticas dulces (para servir)
Preparación:
1. Licuar las habichuelas con parte de su caldo.
2. Colar para obtener una mezcla cremosa.
3. Llevar al fuego y agregar leches, azúcar y especias.
4. Añadir la batata en cubos.
5. Cocinar hasta espesar.
6. Incorporar pasas al final.
7. Servir caliente o fría con galletas.
Enlaces y fuentes:
•https://www.goya.com/es/recipes/habichuelas-con-dulce-sweet-dominican-beans/
•https://cookpad.com/eeuu/recetas/4464716
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