La charla «Ciencia Ficción Caribeña: Distopía en Santo Domingo», impartida por el escritor Jonás Sánchez en Bar Distortion, convirtió una noche ordinaria en un ejercicio colectivo de imaginación, reflexión y exploración de los futuros posibles del Caribe y la República Dominicana.
La Romana, R.D.– En una ciudad donde la oferta cultural independiente continúa abriéndose paso con esfuerzo y convicción, la noche del jueves encontró un inesperado escenario para la reflexión literaria y la especulación futurista. Las luces tenues y la atmósfera íntima de Bar Distortion sirvieron de marco para la charla «Ciencia Ficción Caribeña: Distopía en Santo Domingo», impartida por el escritor Jonás Sánchez, una de las voces más singulares y provocadoras de la literatura dominicana contemporánea.
Lejos de las convenciones académicas y de los espacios culturales tradicionales, el encuentro reunió a gestores culturales, artistas, escritores y amantes de la literatura dispuestos a adentrarse en un territorio donde la imaginación funciona como herramienta de análisis social. A lo largo de la velada, Sánchez condujo al público por un recorrido que trascendió los límites del género para explorar las posibilidades de la ciencia ficción especulativa como espejo, advertencia y laboratorio de futuros posibles.
La conversación transitó por las particularidades de la distopía caribeña, las tensiones sociales que atraviesan la realidad dominicana y el papel de la ficción en la construcción de nuevas narrativas sobre identidad, poder y supervivencia. Más que una conferencia, el encuentro se transformó en un ejercicio compartido de imaginación crítica, donde cada reflexión parecía abrir nuevas preguntas sobre el presente y el porvenir de la República Dominicana.

La actividad también reafirmó el papel de Bar Distortion como un espacio emergente para la cultura alternativa en La Romana. Impulsado por la visión de su propietario, Josuel Rijo Foster, el establecimiento ha apostado por convertir la experiencia cultural en un punto de encuentro entre diversas expresiones artísticas, integrando música, literatura, artes visuales y diálogo ciudadano.
Al concluir la noche, quedó la sensación de que la ciencia ficción, lejos de ser una mera evasión de la realidad, puede convertirse en una poderosa herramienta para comprenderla. La velada demostró, además, que la vida cultural romanense continúa encontrando nuevos escenarios donde la conversación, el pensamiento y la creatividad pueden florecer, incluso entre acordes musicales, luces bajas y el eco persistente de una pregunta fundamental: ¿qué futuro estamos imaginando para nosotros mismos?
Puedo hacer una versión aún más literaria y de revista cultural, al estilo de una crónica publicada en un suplemento dominical.
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