Por Alfredo Cruz Polanco alfredocruzpolano@gmail.com
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), señor Qu Dongyu, de la República de China, acaba de afirmar que la República Dominicana logró reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral internacional que define la condición de hambre. Según el informe, la República Dominicana se ha movido por debajo del 2.5% del umbral de desnutrición y fuera del mapa del hambre
De inmediato el señor presidente de la República, Luis Abinader Corona y el ministro de la presidencia, José Ignacio Paliza, quien también preside el Consejo Nacional para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasan), anunciaron con bombos y platillos, el logro alcanzado por el país durante su gestión de gobierno, lo que según ellos, se debe al apoyo técnico y de recursos brindados por dicha organización y a las atenciones otorgadas por el gobierno a los hombres y mujeres del campo, así como a los diferentes subsidios otorgados a los sectores sociales marginados, como el Bono Gas, el Bono Luz, Aliméntate, a los Comedores Económicos, al Programa de Alimentación Escolar, entre otros. El ministro Paliza también se refirió al aumento del salario promedio del país, como un índice del crecimiento y el desarrollo económico.
Conociendo la realidad económica, política y social que aún prevalece en la República Dominicana, esta dista mucho de lo afirmado por el señor Dongyu, por el presidente Abinader, así como por el ministro Paliza, pues aunque en el país ha habido un aumento en la producción agrícola, pecuaria y ganadera, no toda la producción arrocera, de pollos, huevos, guineos, entre otros rubros, está destinada para el consumo local. Una gran parte va para los países cercanos, como Haití y para el sector turístico. Muchos de estos productos no están al alcance de los más desposeídos.
Esta infornacion es importante conocerla porque muchos consideran que todo lo que aquí se produce es consumido por todos los sectores sociales.
Tampoco se puede considerar el sueldo promedio como un índice de desarrollo y de crecimiento, pues en un país donde una minoría devenga sueldos de lujo, una gran mayoría obtienen ingresos irrisorios y otros no tienen empleos fijos, el sueldo promedio no responde a la realidad. Esto no es más que un simple sofisma.
La FAO, es una agencia internacional que lidera esfuerzos para erradicar el hambre, para mejorar la nutrición, promover una agricultura y un desarrollo rural sostenible en los países en vías de desarrollo. Fue creada luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial en el año 1945 y entre sus objetivos fundamentales, procura el uso eficiente de los recursos en la agricultura; poner fin al hambre, con acceso a dietas sanas y alimentos seguros; la lucha contra el cambio climático; la reducción de la pobreza y el crecimiento económico de los países pobres.
En un país, con regiones con una gran tradición en la producción agrícola, ganadera y pecuaria, una unidad de plátano cuesta en estos momentos 25 pesos, una libra de guineos verdes, 18; la de batata y de yuca 30 y 40 pesos; la de carne de pollos 90 pesos, una libra de arroz 40, la de carne de res 150 y un huevo 10 pesos;
con un alto costo de los productos de primera necesidad; que la canasta familiar ronda los 52 mil pesos.
Además, con los servicios públicos a punto de colapsar. en el que existe un gran desempleo; en el que millones de personas salen a las calles a buscar su sustento diario con muchas dificultades; que muchas familias solo pueden ingerir dos comidas en el dia, otras una sola, en estas condiciones tan precarias, les resulta casi imposible de obtener los alimentos necesarios que le proporcionen una nutrición adecuada, por lo que se nos hace muy cuesta arriba, aceptar la afirmación, de que ya hemos alcanzado la meta de hambre cero, como se acaba de dar a conocer.
Es posible que las informaciones y las estadísticas reunidas y suministradas a la FAO y a su director, no estén bien fundamentadas, que no correspondan a nuestra realidad. También, es muy probable que el señor Dongyu no conozca la verdadera realidad socio económica de nuestro país, o que se haya confundido por la gran cantidad de vehículos de lujos que posee un sector de la clase alta del país, o por las grandes cadenas de supermercados y plazas establecidas, donde solo adquieren sus productos los de clase media alta. De toda manera, nos alegramos, porque con ello aumenta el crédito y el prestigio de nuestro país.
Ya hemos expresado en otros momentos, que los subsidios sociales otorgados por el gobierno, no reducen la pobreza extrema ni contribuyen a lograr la soberanía alimentaria, por el contrario, la recrudecen, pues con este proceder, se contribuye a crear un sistema clientelar y paternalista.
Por todo lo ante expresado, con el respeto que nos merecen el director de la FAO, señor Dongyu, el señor presidente de la República, Luis Abinader y el ministro de la presidencia, Jose Ignacio Palliza, nos resulta muy difícil aceptar como buena y válida la afirmación de declarar a la República Dominicana en estos momentos, de hambre cero, aunque siendo justo, debemos reconocer que ha habido una mejoría.
El autor es Contador Público Autorizado
Máster en Relaciones Internacionales y Ex diputado al Congreso Nacional.
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