Por: Marcos José Núñez

Habitualmente para una inmensa cantidad de personas en todas partes del mundo, la palabra “héroe” hace alusión principalmente a aquellos arrojados soldados de guerra, altos oficiales, personas de la nobleza, gente del populacho, dirigentes políticos rebeldes que deciden iniciar o hacer un movimiento en determinada dirección.

Ya sea para separar un país de otro, para independizar una colonia de una monarquía, para vencer un gran imperio, para derrotar a un bando rival en una guerra civil o hasta para invadir un país contrario por razones estratégicas y geopolíticas, el héroe es visto desde diferentes ángulos, según la perspectiva.

Por lo general, el héroe bélico es el preferido y el más aceptado (aunque hay diferentes tipos de héroes) debido a que es el que más arriesga para lograr en un acto heroico, concretar las aspiraciones de a quienes sirve, sean jefes o pueblo. Un héroe de corte militar pone en juego desde la integridad de su cuerpo hasta su propia vida.

Es comprensible que este perfil de héroe sea el más socorrido. Hay quienes dicen que quien debe herir a alguien o quitarlo de en medio para lograr su cometido, propiamente no es un héroe con todas las de la ley y sin embargo, esto último parece estar en franca contradicción con la valoración y condecoraciones que reciben de estados mayores o instituciones superiores, los que tienen que incurrir en ciertos riesgos para ganar o prevalecer en el campo de batalla.

Lo verdadero es que el ser humano vive en el mundo real y muchas veces hay que poner freno o actuar frente a situaciones que llevan al límite de la resistencia; situaciones que de un modo u otro, deben ser corregidas o enfrentadas para bien, porque de otra manera sin una defensa o reacción adecuadas, se podría perder mucho más. El pacifismo militante por un lado y la no resistencia por el otro, sería lo ideal pero no siempre es lo que funciona en ciertos casos.

En la antigüedad, teníamos los legendarios héroes de la Grecia clásica, de la Grecia mítica, precisamente de allí proviene el término que entonces se refería a aquellos seres extraordinarios que realizaban proezas y hazañas muchas veces potenciados por un parentesco con dioses o algún don en particular.

Aquiles el de los pies ligeros frente al largo y épico sitio de Troya o Hércules con la realización de los llamados doce trabajos, fueron los héroes por antonomasia de los habitantes del mundo en la edad antigua, sobre todo hacia occidente en el mar Mediterráneo y esa admiración perduró por siglos.

Cada uno tuvo que realizar incontables esfuerzos enormes para llevar adelante muchas de sus empresas y aventuras más trascendentes, en algunos casos, haciendo cosas que hoy consideraríamos altamente chocantes para personas que se les atribuía descendencia de algún Dios mega-poderoso.

También en el oriente bíblico tuvimos el caso del Juez Sansón, personaje que con su fuerza súper-humana y demás habilidades era capaz de enfrentar ejércitos completos derrotándolos con las manos o con algún objeto más o menos simple. Se dice que Sansón y Hércules son el mismo mito contado desde diferentes culturas y puntos de vista, es decir, tendrían el mismo origen pero, eso no se ha comprobado del todo. Lo cierto es que hay sus paralelismos.

En ese tenor, la edad contemporánea ha traído al escenario, ha hecho surgir una serie de héroes de las llamadas revistas de historietas cómicas, quienes antes salían en barras o recuadros de periódicos en todo el mundo y que han evolucionado hasta convertirse en personajes con influencia o presencia en la cultura popular.

Muchos de estos personajes heroicos, se inspiran en los héroes de la antigüedad, en personajes de la edad media e incluso otros son inspirados en diseños de creadores e inventores de la época moderna. Los hay que son más originales, vinculados y recreados a partir de literatura clásica contemporánea o de gente muy importante que en la vida real, ha llevado a dibujantes y guionistas a tomarlos parcialmente como ejemplo e inspiración.

Lo cierto es que muchos de estos llamados héroes o como se las llama de manera más popular en esta época “superhéroes”, distan de ser absolutamente perfectos aunque luzcan en algunos casos, exageradamente poderosos pero en su mayoría, independientemente de la casa editorial, la adaptación fílmica, las aventuras animadas, el merchandising o lo que perciban sus seguidores que son por lo general más niños y adolescentes que adultos jóvenes, representan una fuente importante para difundir valores, sobretodo positivos, educativos, porque no decirlo, hasta morales en fin, cuestiones culturales y formativas que son necesarias apuntalar o resaltar de cara a la población que los consume, quienes serán en la mayoría de los casos, los adultos del mañana.

Hasta Jesucristo podría entrar en la categoría de héroe, aunque sabemos que era algo mucho más…

El ser humano se mueve en la eterna lucha entre la realidad y sus anhelos. Entre lo ideal y las limitaciones materiales que tiene. Los héroes son un vehículo para lo ideal y con eso halar hacia el mayor bien posible, sin deshumanizar: todo ello con el propósito de tener una mejor sociedad, aunque de entrada para la inmensa mayoría, eso no sea visto de ese modo. Ahí radica su gran importancia.

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