La Inspiradora Historia del Maestro Armando: Un Sueño que se Materializó con Fe

 

Por José Marrero

A sus 47 años, Armando Martínez, conocido cariñosamente como el Maestro Armando, es hoy un símbolo de esfuerzo, fe y superación en la ciudad de El Seibo. Nació en La Romana, pero desde muy pequeño llegó a vivir al sector de Ginandiana, donde crecería, se formaría y construiría la vida que hoy inspira a muchos.

Infancia marcada por la lucha

La prueba más dura llegó muy temprano: siendo apenas un niño, Armando fue afectado por la polio, una enfermedad que lo obligó a desplazarse apoyando manos y pies, sin poder caminar erguido. Aquella condición no solo limitaba su movilidad, también era un constante recordatorio de que, para él, todo sería cuesta arriba. Aun así, nunca se quejó, nunca se rindió. La adversidad fue su primera maestra.

Siempre muy observador, a muy temprana edad notó algo…él jugaba con sus amiguitos y de repente se quedaba solo, porque los niños se marchaban a la escuela y él quedaba solo en el barrio, entendió que también debía prepararse. Ese pensamiento lo empujó a tomar una decisión: aprender todo lo posible y estudiar, aunque el camino fuera más difícil para él, por lo que más adelante se inscribió en la escuela Prof. Eloina Constanzo en horario nocturno… el análisis era el siguiente… si ellos van a la escuela se van a preparar y yo no, y yo no me voy a permitir quedarme atrás… “yo voy a superarme también” expresa con gallardía.

Adolescencia de aprendiz y sueños claros

En su adolescencia despertó una profunda curiosidad por el funcionamiento de los vehículos. Esa inquietud lo llevó al taller del maestro Thomas Mercedes, donde pasó mucho tiempo observando, aprendiendo y descubriendo el oficio que marcaría su destino. Con disciplina y pasión, desarrolló las bases que más tarde lo convertirían en un profesional respetado.

Desde ese entonces, su sueño estaba claro: tener algún día su propio repuesto de motores. Nadie lo ayudó al principio, pero su voluntad era más fuerte que cualquier obstáculo.

Los primeros pasos del emprendedor

Cuando finalmente decidió emprender, solo tenía algunas herramientas, un pequeño ahorro y un pedido inicial a la marca AA Motors, vio llegar las primeras piezas… que llegó en apenas dos cajitas. Sus amigos, que lo acompañaban en el pequeño taller improvisado en el patio de su casa, le preguntaron entre risas: “Maestro, ¿y ese es el pedido del repuesto?”. Ese momento simbolizó el inicio modesto de un sueño que hoy es una realidad…..así fue su humilde comienzo.

La operación que cambió su vida

La experiencia más gratificante —y a la vez más desafiante— fue el largo proceso que vivió para lograr la operación que le permitiría caminar erguido.

Un día viajó a Santo Domingo para un chequeo, pero el médico estaba fuera por motivos de salud. La cita se pospuso. En la nueva fecha, esta vez fue él quien enfermó con una de las peores gripes que recuerda. Estudios vencidos, análisis repetidos y trámites interminables parecían hacer imposible el sueño.

En una consulta, un médico le preguntó por qué no se operaba en los Estados Unidos. Armando, entre risas, respondió:
—“¿Y con qué recursos, criatura?”

Para su sorpresa, le explicaron que existía la posibilidad de gestionar la cirugía sin costo, aunque requería de un proceso especial. Fue entonces cuando le recomendaron acudir al doctor Norman de Castro.

El Dr. De Castro se conmovió al saber que Armando viajaba desde El Seibo y le dijo:
—“Tú eres de mi pueblo… te vamos a ayudar.”

Entre anécdotas sobre la Dra. Miriam Lea y el Dr. Ercilio de Castro, el doctor inició los trámites necesarios. Meses después, Armando viajó a Springfield, Massachusetts, donde fue operado exitosamente. Aquella intervención transformó su cuerpo y su vida.

El hombre, el trabajador y el ejemplo

Hoy se siente agradecido, en paz y firme en su fe. Ha construido el negocio con el que soñaba, se sostiene con dignidad y sirve con humildad a su comunidad.

Armando abre su negocio cada día a las 8 de la mañana, después de orar, desayunar y prepararse para una extensa jornada que termina a las 8 de la noche. Trabaja de lunes a domingo, deteniéndose solo unos minutos para almorzar o asistir a actividades de su iglesia.

Con disciplina, honestidad y responsabilidad, ha ganado la confianza de suplidores y clientes. Completó sus estudios secundarios y se graduó en mecánica automotriz, demostrando que cuando la fé y la disciplina se juntan, no hay límites.

Quienes visitan Repuestos Armando Motors salen satisfechos por su trato, su transparencia y sus precios accesibles.

Al preguntarle cómo resumiría su vida, responde sin dudar:

“Cuando se quiere… se puede.”

Porque su historia es prueba viva de que Dios abre caminos donde las fuerzas humanas no alcanzan.

Esta Es La Inspiradora Historia del Maestro Armando: Un Sueño que se Materializó con Fe.

Historias que Inspiran. Porque cada esfuerzo cuenta, y cada historia de trabajo honesto merece ser contada.

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