Un llamado a las memoria histórica y a la institucionalidad.
Por Mariano Abreu
En la vida política de las naciones, las leyes no son sugerencias; son mandatos que reflejan la voluntad de un pueblo y el respeto a su historia. Sin embargo, en la República Dominicana asistimos a una contradicción inexplicable: la Ley No. 123-03, promulgada hace ya 23 años, que designa con el nombre de “Parque Mirador Sur Presidente Joaquín Balaguer” al pulmón más importante de la capital, sigue siendo letra muerta en su ejecución física.
La ley es imperativa. En sus artículos 2 y 3, comisiona al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones para la construcción de un arco conmemorativo en cada entrada y la instalación de un busto con la efigie del Dr. Balaguer, con la inscripción: “Doctor Joaquín Balaguer, Padre de la Democracia”.
Resulta paradójico que esta disposición siga engavetada cuando hoy coinciden la voluntad de un presidente de corte institucionalista como Luis Abinader Corona y la gestión de un ministro como el Ing. Eduardo Estrella. El actual titular de Obras Públicas no solo posee una probada capacidad técnica, sino que proviene de una formación balaguerista de base y fue candidato presidencial del partido fundado por el propio Balaguer; él, mejor que nadie, conoce el valor simbólico y el peso histórico de este espacio.
Recientemente hemos visto, y saludamos con respeto, cómo se rotuló la Avenida Ecológica con el nombre del Dr. José Francisco Peña Gómez. Fue un acto de reconocimiento merecido, ejecutado con presteza mediante voluntad política, aun sin la existencia de una ley previa. No se entiende, entonces, por qué si para el Mirador Sur existe una ley que obliga al Estado desde hace más de dos décadas, los gobiernos han resistido su cumplimiento.
El Parque Mirador Sur fue el hogar espiritual del Dr. Balaguer. Allí el país lo vio caminar diariamente, incluso superando los 90 años, rodeado de la naturaleza que él mismo se encargó de preservar para las futuras generaciones de capitaleños. Es un espacio que respira su impronta y su visión de país.
Hacemos un llamado directo al Presidente Luis Abinader para que autorice finalmente el cumplimiento de esta ley, cerrando un ciclo de omisión que ya dura 23 años. De igual forma, apelamos al Ministro Eduardo Estrella para que, haciendo honor a su trayectoria, se convierta en el catalizador definitivo de este acto de justicia. Cumplir con la Ley 123-03 no es un favor político; es reafirmar que en nuestra democracia la ley se respeta, la memoria se cuida y la historia se honra.
El.autor es comunicador, consultor de imagen pública, analista político y autor dominicano con una trayectoria enfocada en el desarrollo personal y la estrategia política.
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