La Plaza de Toros, la nueva frontera del Turismo Cultural en el Este

 

Por Manuel Antonio Vega

​Con la inauguración de la Plaza de Toros y Multiuso Eduardo Lima, en El Seibo, la República Dominicana da un paso audaz hacia la diversificación de su oferta turística.

Esta obra, liderada por el presidente Luis Abinader y el ministro David Collado, no es solo una inversión en cemento y acero de 430 millones de pesos; es el nacimiento de un producto turístico diferenciado que tiene el potencial de captar al viajero que busca algo más que arena y sol.

​El Seibo posee una ventaja competitiva invaluable: su historia, las corridas de toros, que iniciaron en esta provincia en el siglo XVI durante la colonización española, representan una de las tradiciones vivas más antiguas del Caribe.

Al institucionalizar este legado en una plaza moderna y accesible, el país ofrece al mundo una experiencia de autenticidad inigualable en el Caribe.

​La cercanía de El Seibo con los enclaves de Punta Cana y La Romana convierte a esta plaza en el destino ideal para excursiones de «turismo cultural y de aventura».

El visitante europeo y norteamericano, cada vez más interesado en la identidad local, encontrará en las corridas seibanas —únicas por ser incruentas (sin sacrificio del animal)— un espectáculo ético, vibrante y cargado de color local.

​Es una infraestructura para el visitante global.

​El enfoque turístico de la obra se evidencia en su diseño:

​Accesibilidad universal, preparada para recibir a todo tipo de público bajo estándares internacionales.

​Displndrá de oferta gastronómica, con seis restaurantes integrados.

La plaza se convierte en un centro de degustación de la cocina regional.
​Tendrá una multifuncionalidad, con la capacidad de albergar ferias ganaderas y conciertos, asegurando que el flujo de visitantes no sea estacional, sino constante durante todo el año. Ahora existe el reto de vender la marca «El Seibo».

​El anuncio de un patronato que garantice actividades mensuales es la pieza clave para que esta inversión rinda frutos.

El Ministerio de Turismo tiene ahora en sus manos un diamante que pulir.

La meta debe ser integrar a El Seibo en los catálogos de los grandes turoperadores, vendiendo no solo un evento, sino la oportunidad de conocer las raíces de la ganadería dominicana y la hospitalidad de un pueblo histórico.

La Plaza Eduardo Lima es la puerta de entrada

Si se gestiona con la visión de excelencia planteada, El Seibo dejará de ser una provincia de paso para convertirse en una parada obligatoria en el mapa turístico de la República Dominicana.

El futuro del turismo nacional ya no solo se escribe en la costa; ahora también se celebrará en la Plaza de Toros de El Seibo.

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