Por Alfredo Cruz Polanco alfredocruzpolano@gmail.com
Ante los constantes ataques e invasión de los Estados Unidos e Israel a Irán, en los que resultó muerto el Ayatolá Alí Jamenei y su eaposa, e l entorno internacional se ha tornado muy complejo en los últimos días, dada la tensión y la inseguridad que este hecho ha generado en el mundo, lo que está afectando la paz, el sosiego, la seguridad y la estabilidad macroeconómica y política de los países pequeños, en vía de desarrollo, fruto de los tantos errores, desaciertos económicos y políticos que viene cometiendo el Presidente Donald Trump, desde que asumió de nuevo la presidencia.
Debido a las tantas decisiones y medidas políticas tomadas erróneamente, que viene aplicando de forma unilateral el Presidente Trump, quien viene actuando siempre por encima del Congreso y de las leyes, irrespetando la constitución de ese país y desobedeciendo el orden institucional establecido, los países en vía de desarrollo (subdesarrollados), como lo es la Republica Dominicana, en estos momentos tienen un futuro incierto, desolador, ya que con esas actitudes, llenas de pasiones, ira, imprudencias, prepotencia, insultos, arrogancia y discriminación, lo convierten cada vez, en una persona totalmente impredecible ante el mundo.
Los Estados Unidos es el principal socio comercial de la República Dominicana, con cuyo país se firmó, el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA), desde el año 2007, sin embargo, a pesar de este acuerdo, el Presidente Trump le impuso un arancel de un 10% a las exportaciones de todos los productos y servicios hacia ese país, lo que está afectando las mismas.
En estos precisos momentos, por los efectos de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, los precios del petróleo se han disparado, lo que va a repercutir en el costo de todos los productos básicos de la canasta familiar, los de primera necesidad: a los alimentos, materia prima, medicamentos, materiales de construcción, los cuales sufrirán un incremento de precios.
Todos esos desaciertos y errores políticos del Presidente Trump están generando un gran temor, rechazo y disgusto en la población norteamericana, lo que está afectando su imagen, la simpatía y la confianza, pues se cree dueño y señor del mundo; que puede actuar medalaganariamente, de manera caprichosa y arbitraria. Esta situación está afectando también, el clima para las inversiones extranjeras directas y al turismo de nuestro país.
Con su actitud desenfrenada, ha provocado una gran incertidumbre, la cual puede degenerar en un genocidio y arrastrar al mundo a una gran conflagración, pues sus decisiones representan un peligro para la humanidad.
Como uno de los principales accionistas de la industria armamentista de los Estados Unidos, mediante amenazas, presión mediática, la aplicación de la fuerza y el poder, quiere poner en prácticas su slogan de campaña: ”Make América Great Again” (Hagamos América grande otra vez), no importa las consecuencias que corra la humanidad; por eso siempre provoca guerras con los países que no comulgan con sus intereses, las cuales, la mayoría de las veces, no tienen razón de ser, pero las mismas, le generan grandes beneficios económicos. Pero mucho cuidado, ya que hay dinero que queman las manos y otras cosas más.
Los iraníes y los demás países del Medio Oriente, mantienen vigente una frase que reza así: “No intentes con los políticos y la gente del Medio Oriente, porque estaría poniendo en riesgo la seguridad de tu propia nación”.
De ahí que los norteamericanos temen un ataque de Irán en cualquier momento al territorio de los Estados Unidos, tal como el ocurrido el 11 de septiembre del año 2001, contra al World Trade Center (WTC), las Torres Gemelas), el principal símbolo del capital financiero norteamericano, a otros centros de poder, así como la explosión de varios aviones de la línea aérea Américan Airline, causando miles de personas muertas, por los ataques de Estados Unidos a Irak.
A partir de este atentado, el mundo se dividió en dos, en un antes y en un después.
Desgraciadamente, los países pequeños, pobres, desprotegidos e indefensos, son los que tienen que pagar los platos rotos por las grandes potencias.
¡Que Dios nos tome confesados!
El autor es Contador Público Autorizado. Máster en Relaciones Internacionales, Ex Diputado al Congreso Nacional y Ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016.
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