Por José Aquino

Las relaciones entre México y República Dominicana poseen profundas raíces históricas, culturales y diplomáticas. Sin embargo, ante el avance de la inteligencia artificial, la economía digital y las amenazas cibernéticas, ambos países tienen la oportunidad de abrir un nuevo capítulo: convertir la tecnología en uno de los principales ejes de su cooperación bilateral.

Ya existen bases importantes. El VI Programa de Cooperación Técnica y Científica México–República Dominicana 2023-2025 incluyó cinco proyectos relacionados con estadísticas, geografía, medioambiente, educación y salud. En febrero de 2025, durante su evaluación de medio término, se informó que el 60 % de estos proyectos avanzaba en su ejecución. Esta experiencia demuestra que ambos países cuentan con mecanismos institucionales para intercambiar conocimientos y desarrollar iniciativas conjuntas.

La relación tecnológica también tiene una dimensión empresarial. La presencia de América Móvil, casa matriz mexicana de Claro, representa uno de los vínculos más relevantes entre las dos economías. De acuerdo con la empresa, Claro ha invertido más de US$4,500 millones en República Dominicana en infraestructura, cobertura, modernización de redes e incorporación de nuevas tecnologías. Esta inversión ha sido determinante para el desarrollo de la conectividad y los servicios digitales dominicanos.

El contexto actual ofrece condiciones para ampliar esa relación. México puso en marcha su Programa Sectorial de Transformación Digital 2025-2030 y aprobó el Plan Nacional de Conectividad 2026-2030, orientado al desarrollo de tecnología pública, la simplificación de los servicios gubernamentales y la ampliación del acceso a internet.

República Dominicana, por su parte, trabaja para posicionarse como un centro tecnológico del Caribe. Entre sus prioridades se encuentran la expansión de las redes 4G y 5G, la inteligencia artificial, la industria de semiconductores, la formación de talento y el fortalecimiento de la conectividad internacional. En 2026 también fue anunciada la construcción en territorio dominicano del primer puerto internacional de intercambio digital de Google en América Latina, con capacidad para albergar nuevos cables submarinos.

Estas capacidades pueden complementarse mediante una agenda tecnológica bilateral. México podría compartir su experiencia en industria electrónica, centros de datos, manufactura avanzada, tecnología pública y formación de profesionales. República Dominicana puede aportar su posición geográfica, estabilidad económica, conectividad con el Caribe y experiencia reciente en transformación digital gubernamental.

La cooperación debería concentrarse en cinco áreas: ciberseguridad, inteligencia artificial responsable, protección de datos, capacitación del talento digital y atracción conjunta de inversiones tecnológicas. También sería conveniente impulsar intercambios entre universidades, empresas emergentes, organismos reguladores y centros de investigación.

El desafío consiste en pasar de proyectos tecnológicos aislados a una estrategia permanente y medible. Una alianza digital entre México y República Dominicana no solo fortalecería sus relaciones bilaterales; también podría crear un puente de innovación entre Mesoamérica y el Caribe, generar empleos especializados y ofrecer respuestas comunes ante los riesgos de una economía cada vez más conectada.

La tecnología puede convertirse, así, en la nueva frontera de cooperación entre ambas naciones.

El autor es Profesor universitario | Especialista en Seguridad y Defensa, Centros de Datos AOS, Protección de Datos y Sistemas de Información.

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