Por José Aquino A.

La adopción de servicios en la nube continúa creciendo entre gobiernos, bancos, empresas y universidades. Muchas organizaciones ya no dependen de un solo proveedor, sino que distribuyen aplicaciones y datos en distintas plataformas. Esta estrategia multicloud ofrece flexibilidad y resiliencia, pero también introduce riesgos que no siempre reciben la atención necesaria.

El 21 de agosto de 2026, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) publicó el borrador inicial del informe NIST IR 8613, “Multi-Cloud Architecture Challenges: Security and Compliance Implications”. El documento identifica 23 desafíos de seguridad y cumplimiento que surgen o se intensifican al operar simultáneamente en varias nubes.

El mensaje del NIST es claro: utilizar múltiples proveedores no garantiza automáticamente mayor seguridad. Sin una gobernanza adecuada, la organización puede terminar con controles fragmentados, responsabilidades ambiguas y limitada visibilidad sobre sus activos digitales.

Los desafíos descritos se concentran en cinco áreas críticas:
1. Gestión de identidades y accesos (IAM): Credenciales fragmentadas que derivan en cuentas con privilegios excesivos.
2. Telemetría y registros (Logs): Falta de estandarización para analizar eventos de seguridad globales.
3. Administración de configuraciones: Diversidad de consolas que favorecen errores humanos e inseguridad.
4. Protección de datos: Movilidad de información sensible entre distintas jurisdicciones y esquemas de cifrado.
5. Cumplimiento normativo: Dificultad para auditar estándares legales en múltiples entornos simultáneamente.

Cada proveedor posee herramientas, configuraciones y esquemas de responsabilidad compartida diferentes. En consecuencia, una política aplicada en una plataforma podría no funcionar igual en otra. Asimismo, investigar un ciberataque requiere relacionar registros procedentes de distintas fuentes; si estos datos difieren en formato u horario, la respuesta ante incidentes puede demorarse críticamente.

Administrar varias nubes requiere personal capacitado, responsabilidades claras y capacidad centralizada para supervisar vulnerabilidades y costos. Para mitigar esta complejidad, las organizaciones deben implementar acciones concretas de gobernanza:
Unificar la gestión de identidades: Desplegar arquitecturas Zero Trust e identidad federada para administrar accesos desde un único punto de control.

Adoptar plataformas de visibilidad multinube (CSPM/CNAPP): Utilizar herramientas de gestión de postura de seguridad para monitorear configuraciones de forma centralizada.
Consolidar la telemetría (SIEM): Normalizar registros de eventos en un repositorio central para acelerar la respuesta ante amenazas.
Delimitar responsabilidades: Establecer formalmente los límites contractuales y operativos con cada proveedor.

Para la República Dominicana, estas advertencias cobran especial relevancia ante el avance del gobierno digital, la banca electrónica y los servicios de salud conectados. Las instituciones deben acompañar la migración tecnológica con clasificación de datos, monitoreo continuo y gestión integral del riesgo corporativo.

El período de consulta pública del NIST IR 8613 concluyó el 5 de octubre de 2026 y el documento se mantiene como borrador a la espera de su versión definitiva. Su lección, sin embargo, ya es contundente: la multicloud aumenta la resiliencia, pero también amplía la superficie de ataque.

La nube no elimina la responsabilidad institucional; cuando se utilizan varias plataformas, esa responsabilidad se multiplica.

El autor es Profesor universitario | Especialista en Seguridad y Defensa, Centros de Datos AOS, Protección de Datos y Sistemas de Información.

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