Por José Aquino
Poder Digital y Precisión Táctica: El Ciberataque como Precursor de la Incursión Militar en Venezuela.
Los ciberataques se han convertido en la «quinta dimensión» de la guerra moderna (junto a la tierra, mar, aire y espacio). En un conflicto bélico, la ciberguerra no solo busca destruir datos, sino paralizar la capacidad de respuesta de una nación y quebrar la voluntad de su población.
De modo que, estos ataques no suelen ser aislados, sino que forman parte de una estrategia combinada, para lograr un sabotaje en las infraestructuras críticas, siendo uno de los ataques más temido, para deshabilitar servicios esenciales como la red eléctrica, el suministro de agua, las plantas nucleares o los sistemas de transporte.
Precisamente, lo ocurrido el sábado 3 de enero 2026, inició con un ciberataque en Caracas, Venezuela, interfiriendo en el corte del suministro eléctrico, logrando sumergir a la ciudad de Caracas en la oscuridad. Dando inicio para la captura del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Según fuentes periodísticas la operación comenzó oficialmente alrededor de las 4.30 de la tarde del viernes.
Este apagón energético permitió que las unidades militares aéreas se desplazaran durante noche sin ser detectados.
Una vez mas el valor de la información cuando es oportuna, permite anticipar las intenciones del adversario, anula su ventaja de iniciativa, proveyendo precisión al momento de distinguir objetivos, tal fue el caso que facilitó identificar dónde y cómo se movilizaba el objetivo, qué comía e incluso qué mascotas tenía.
La tecnología de hoy aseguró que el equipo denominado Fuerza Delta estuvieran preparados para realizar un trabajo impecable y minimizar los errores o experiencia negativas de lo ocurrido con anterioridad a lo sucedido por parte de los militares en Panamá o de la CIA en Cuba.
Nuevamente la informática y el armamento moderno no son solo una cuestión de ingenio científico; son, ante todo, una cuestión de potencia económica, pues desarrollar tecnología de vanguardia requiere inversiones que superan el presupuesto total de muchos países.
Para este caso el equipamiento de recursos militares utilizados sin precedentes en esta operación, con una flota de drones furtivos que sobrevolaban la zona, aviones para operaciones especiales, aviones de guerra electrónica especializados, drones Reaper armados, helicópteros de búsqueda y rescate y aviones de combate; que sumaron 150 y que despegaron desde 20 bases diferentes, de acuerdo a lo comentado por el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto.
Quienes estaban a cargo de la Fuerza Delta fueron trasladados a su objetivo “la base militar más fortificada de Venezuela” por una unidad de aviación de Operaciones Especiales del Ejército de élite, el 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales (Los Acechadores Nocturnos)
que vuelan helicópteros MH-60 y MH-47 modificados, quienes están especializados en misiones nocturnas de alto riesgo y bajo nivel, como inserciones, extracciones e incursiones.
Luego el objetivo y su esposa fueron trasladados al buque de guerra estadounidense (USS Iwo Jima), estacionado en el Caribe a unas 100 millas de la costa venezolana, siendo trasladados a la base de la Marina estadounidense en la bahía de Guantánamo, donde el FBI tenía un avión oficial 757 esperándolo para llevarlo a un aeropuerto controlado por los militares al norte de Manhattan.
En conclusión, los hechos ocurridos demuestran que la soberanía de una nación ya no se defiende únicamente en las fronteras físicas, sino en los servidores y redes de comunicación. La sincronización perfecta entre el sabotaje cibernético, la inteligencia de señales y la fuerza de operaciones especiales subraya que la superioridad tecnológica y económica es el factor determinante en los conflictos del siglo XXI.
Hoy más que nunca se hace imperativo que los países inviertan en la protección de sus infraestructuras críticas (agua, luz, telecomunicaciones), pues un sistema eléctrico vulnerable se convierte en la puerta abierta para una intervención militar.
La operación «Resolución Absoluta» será recordada como el punto de inflexión donde la oscuridad digital se convirtió en el arma de asalto más eficaz.
El autor es profesor Universidad Americana (UAM). Seguridad y Defensa / Especialista en Centro de Datos (AOS) / Protección de Datos
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