Reflexión para las autoridades y gobernantes de La Romana: Un llamado a la justicia, el respeto y el progreso

 

La organización sin fines de lucro, Romanenses Somos Todos Uno, nos hizo llegar a la redacción de Exposición Mediática, el siguiente texto reflexivo, el cual compartimos de manera integra:

La Romana, ciudad vibrante, turística y llena de esperanza, enfrenta hoy un desafío que amenaza el espíritu de su gente y el progreso construido con tanto esfuerzo. Una crisis silenciosa pero profunda se manifiesta en el abuso de autoridad, la falta de respeto a los derechos ciudadanos y el deterioro de la confianza entre las instituciones y la comunidad.

Cuando un sargento o teniente, sin orden judicial ni presencia fiscal, impone cierres arbitrarios a negocios legítimos, no solo viola la ley: hiere la dignidad de quienes trabajan, invierten y sostienen familias. Estas acciones injustas frenan la economía local y siembran temor, incertidumbre y desamparo.

Es momento de que cada autoridad asuma su verdadero papel:

Que el gobernador gobierne,
Legisle quien debe legislar,
Y el alcalde dirija el municipio con responsabilidad y visión

Que la Policía Nacional cumpla su noble misión de proteger y servir, recordando que su primer deber es con la ciudadanía, no con intereses ajenos. Y que los líderes políticos, en todos los niveles, apoyen las buenas iniciativas comunitarias que buscan desarrollo, inclusión y bienestar.

No podemos retroceder a tiempos de autoritarismo y miedo. La verdadera modernidad se construye con respeto, legalidad y empatía. Eduquemos a nuestros servidores públicos en esos valores.

A las autoridades nacionales —la Ministra de Interior y Policía, el Poder Ejecutivo y el Ministro de Turismo— les hacemos un llamado urgente:

Intervengan para detener estas prácticas arbitrarias que dañan la economía, la convivencia y la imagen de una ciudad que vive del turismo, la hospitalidad y el trabajo honesto.

Gobernar no es imponer miedo: es crear confianza y seguridad.

Servir no es castigar: es proteger, orientar y alentar el progreso.

La fuerza de una ciudad está en su gente, en su unidad y en la certeza de que sus derechos serán respetados. Si autoridades y ciudadanos caminamos juntos, podremos hacer de La Romana una ciudad justa, digna y luminosa, donde cada familia encuentre oportunidades reales de prosperidad.

Es tiempo de poner orden, pero sobre todo de poner justicia, equilibrio y humanidad.

La Romana seguirá siendo un faro de esperanza, un destino turístico de progreso y un ejemplo de convivencia democrática.

Adelante, con respeto, justicia y firmeza para construir el futuro que todos anhelamos
Por la voz de La Romana que cree en su gente y en el poder del bien común.

Romanenses Somos Todos Uno

Loading