La nueva película, protagonizada por Austin Abrams, abandona la fórmula de las anteriores adaptaciones para regresar a Raccoon City con una historia original que busca reproducir en pantalla la tensión, exploración y progresión propias del videojuego.
Redacción Exposición Mediática.— Hay películas que adaptan un videojuego y hay otras que intentan comprender qué se siente al jugarlo.“Resident Evil”, la nueva producción dirigida por Zach Cregger, apuesta por lo segundo: una experiencia cinematográfica concebida alrededor de la supervivencia, la incertidumbre y esa inquietante sensación de abrir una puerta sin saber qué puede haber detrás.
Con Austin Abrams como protagonista, la película llega este jueves 17 de septiembre de 2026 a las salas de cine dominicanas bajo el sello de Sony Pictures, con una historia original ambientada en el universo de Capcom y nuevamente vinculada a Raccoon City, escenario fundamental de la mitología de la franquicia.
Un protagonista que no sabe cómo sobrevivir
En el centro de esta nueva pesadilla está Bryan,, un mensajero de suministros médicos interpretado por Abrams, un hombre común que termina atrapado en medio de una situación extraordinaria y aterradora. La elección resulta significativa. Bryan no parte como un soldado experimentado ni como un especialista preparado para enfrentarse a criaturas mutantes. Su transformación ocurre mientras intenta sobrevivir, una circunstancia que permite que el espectador descubra el horror prácticamente al mismo tiempo que él.
Abrams ha explicado que se preparó para el personaje jugando distintos títulos de la saga, aunque evitó convertirse deliberadamente en un experto absoluto en su extensa mitología. La intención era conservar la mirada de alguien que entra en ese universo sin saber exactamente qué encontrará.
Ahí aparece una de las apuestas centrales de Cregger: convertir la ignorancia del personaje en parte de la tensión narrativa.
Raccoon City, otra vez
La historia regresa a Raccoon City, pero no pretende reproducir literalmente las aventuras de los personajes clásicos de los videojuegos.
En lugar de colocar en primer plano a figuras conocidas como Leon S. Kennedy, Claire Redfield, Jill Valentine o Chris Redfield, Cregger construye una historia paralela, situada alrededor del desastre que convierte a la ciudad en un territorio de supervivencia.
El director ha explicado que tomó inspiración especialmente de distintas etapas de los videojuegos, entre ellas “Resident Evil 2”, “Resident Evil 3: Nemesis” y “Resident Evil 4”, además de incorporar elementos asociados a entregas posteriores. Su intención declarada ha sido hacer una película para quienes conocen y disfrutan los juegos, pero sin convertirla en una simple reproducción de una de sus campañas.
Más videojuego que adaptación convencional
La diferencia fundamental está en la estructura.
Cregger ha buscado trasladar al cine mecanismos reconocibles del survival horror: avanzar por escenarios, descubrir recursos, conseguir armas, resolver obstáculos y enfrentarse progresivamente con amenazas mayores.
La película, de esta manera, intenta producir una sensación de avance similar a la de una partida. La amenaza no permanece estática: cambia el entorno, aumenta la dificultad y obliga al protagonista a desarrollar nuevas capacidades para continuar.
Las primeras críticas publicadas tras las funciones de prensa han destacado precisamente esa conexión con la experiencia de juego, aunque desde perspectivas diferentes. Algunas han resaltado la energía de supervivencia y la fidelidad al espíritu de los videojuegos; otras han subrayado que Cregger se toma importantes libertades con la mitología tradicional.
Avances (expectativa y principal)
El sello de Zach Cregger
El director llega al proyecto después de llamar la atención internacional con “Barbarian” y “Weapons”, dos trabajos que ayudaron a establecerlo dentro del nuevo cine de terror estadounidense.
Su aproximación a “Resident Evil” incorpora otra característica de su cine: la capacidad de combinar tensión, violencia y humor negro.
Las primeras reseñas han señalado precisamente ese equilibrio. The Verge, por ejemplo, describe una película que mezcla horror y comedia mientras recupera elementos esenciales del survival horror; otras publicaciones han destacado su violencia gráfica, su ritmo y su voluntad de convertir la experiencia en un espectáculo de criaturas y supervivencia.
La clasificación R en Estados Unidos —por violencia, gore y lenguaje— confirma que la producción no busca suavizar el componente adulto de la franquicia.
Una nueva criatura cinematográfica
Uno de los mayores desafíos de cualquier nueva entrega de “Resident Evil” consiste en escapar de la sombra de las películas anteriores.
La primera saga cinematográfica, encabezada por Milla Jovovich, construyó una identidad propia alrededor de la acción y la ciencia ficción. En 2021, “Resident Evil: Welcome to Raccoon City” intentó acercarse más directamente a los videojuegos.
La propuesta de Cregger parte desde otro lugar: no parece interesado en reproducir ninguna de esas dos fórmulas.
Su película busca recuperar la sensación de aislamiento, descubrimiento y peligro que hizo de los videojuegos una referencia fundamental del terror interactivo. En ese sentido, Raccoon City no funciona únicamente como escenario: se convierte en un laberinto cinematográfico que debe ser atravesado.
Las primeras reacciones ya entraron en escena
Las primeras críticas y reacciones de prensa ya comenzaron a circular.
Variety recogió reacciones especialmente favorables hacia la capacidad de Cregger para trasladar la experiencia del videojuego a la pantalla, mientras otras publicaciones han destacado el equilibrio entre horror, humor, acción y criaturas. Al mismo tiempo, también existen lecturas más reservadas sobre las libertades que la película toma respecto al material original.
Ese contraste resulta significativo: la conversación inicial no gira solamente alrededor de si hay suficientes zombis o monstruos, sino sobre qué significa adaptar un videojuego cuando el objetivo ya no es contar exactamente su historia, sino reproducir su experiencia.
Con “Resident Evil”, Zach Cregger parece haber entendido que el verdadero enemigo de una nueva adaptación no necesariamente es el monstruo que aparece al final del pasillo, sino la repetición.
La película llega con un protagonista nuevo, una historia propia y una Raccoon City reconocible pero reinterpretada. Y, sobre todo, con la intención de convertir algunos de los mecanismos fundamentales del survival horror en lenguaje cinematográfico.
Esta vez, “Resident Evil” no solamente quiere que el público mire la pesadilla: quiere que sienta que está atravesándola.
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