Por Miguel Ángel Cid Cid
cidbelie29@gmail.com
Aspirar a alcalde, diputado, senador o presidente de la República requiere saber por dónde se entra y por dónde se sale. Parece que Víctor D’Aza, entró y salió, por una y otra puerta sin saber cuándo cruzo.
La mayoría de los aspirantes a la presidencia entran disfrazados de gallo de calidad. Entran seguros que, con la popularidad que ellos mismos dicen tener basta y sobra. Cero planificaciones, ni hablar del plan “B”, eso es una perdedera de tiempo.
Víctor D’Aza Tineo, secretario general de la Liga Municipal Dominicana —la verdad sea dicha— anunció sus aspiraciones presidenciales entrando por la puerta grande. Generó celos desde el primer día de la proclamación. Por eso el Mandatario Luis Rodolfo Abinader Corona lo obligó a renunciar a su ambición presidencial.
Los hechos que siguieron a la dimisión parecen señalar que D’Aza no solo fue forzado a desistir de ser candidato de su partido a la presidencia de la República. Le ordenaron, además, a cuál de los aspirantes endosar su apoyo.
La conjetura anterior se basa en la premura de una y otra decisión. O sea, el edil anunció que reculaba en el deseo de encabezar la boleta presidencial del PRM para el 2028. Poquitos días después proclamó que había decidido sumar sus espuelas a la traba de David Collado. Ni tan siquiera esperó que pasara el novenario.
En política, sin embargo, una cosa lleva a la otra. El camino de Víctor D’Aza no es la excepción. No bien entró a la traba de David Collado le asignaron traquear un gallo mañoso. Tamaña misión.
Víctor pasó —de la noche a la mañana— de ser un activo municipal favorable al desarrollo local a defender lo más perverso del municipalismo dominicano. Pasó, de ser un ganador a convertirse en un perdedor.
Lo lamentable está en que, él pudo haber negociado una salida menos humillante. Porque su arranque como competidor en las internas del partido de gobierno cobró fuerza en el territorio desde el primer día.
Debió, en consecuencia, anunciar el retiro, luego rearmar el equipo para trabajar en base a una estrategia fijada en el 2032 y el 2036. Debió trabajar sin descanso en la organización de su equipo de operación política. Basar las nuevas acciones en una estrategia diferente.
Él debió comenzar a diseñar una narrativa coherente con la nueva coyuntura a la que lo empujó el Presidente. Una narrativa que responda a tres líneas de acción: primero el triunfo de su partido; segundo, la estructura de su proyecto presidencial y tercero, su imagen como líder. ¿La espera es larga? La juventud aguanta eso y más.
En ese proceso debió, además, explotar la aptitud antidemocrática del mandatario. Presentarse con una víctima a la que hay que reivindicar. Porque es falso eso que dice: que al presidente no se le que no. Él tiene sus intereses y usted los suyos.
Entonces, y solo entonces, proclamar a cuál de los aspirantes Víctor le empeñaría sus espuelas.
Pero no. El secretario general de la LMD se negó a reflexionar sobre las opciones probables que resultaran en una salida airosa. Parece que se negó, además, a pedir la opinión a —cuando menos— dos o tres amigos cercanos a él. Creo que de haberlos consultado los resultados de hoy fueran diferentes.
Porque en el camino a recorrer durante la aspiración a la presidencia de la República las puertas de entradas y salidas se multiplican. Y parece que, el amigo Víctor D’Aza eligió la puerta equivocada para entrar, también para salir.
En suma, parece que, con la llamada del Presidente Abinader le entró la “calambrina”. Víctor mató sus propias esperanzas. El ataque de nervios lo llevó a apresurar el derrotero de su aspiración.
El gallo salió pelón.
![]()

