Por Luis Alfredo Collado y Aquiles Rojas

La música latina atraviesa un momento de profundo luto tras la partida del legendario salsero Willie Colón, nacido el 28 de abril de 1950 en el Bronx, Nueva York. Trombonista, cantante, compositor, productor y activista social, Colón dejó una huella imborrable en la historia de la salsa y en la identidad cultural de millones de latinos en Estados Unidos y el Caribe.

Hijo de inmigrantes puertorriqueños, Colón creció en el Bronx rodeado de una rica mezcla de sonidos caribeños, jazz y música afroantillana. Desde temprana edad mostró un talento excepcional para la música y comenzó a estudiar trombón cuando apenas era un adolescente, instrumento que posteriormente se convertiría en su sello distintivo dentro del género salsero.

Su carrera profesional comenzó de manera sorprendentemente temprana. A los 15 años firmó con la influyente disquera Fania Records, sello que revolucionó la música latina en Nueva York durante las décadas de 1960 y 1970. Apenas dos años después, con solo 17 años, lanzó su primer álbum titulado El Malo, considerado hoy una pieza fundamental en el nacimiento de la llamada salsa dura.

Uno de los capítulos más memorables de su trayectoria fue su histórica colaboración con el cantante Héctor Lavoe. Juntos formaron una de las duplas más icónicas de la música latina, grabando álbumes que marcaron una época como Cosa Nuestra, La Gran Fuga y Lo Mato.

De esa etapa surgieron canciones que se convirtieron en clásicos inmortales de la salsa, entre ellas Che Che Colé, Aguanilé y La Murga, temas que aún hoy siguen sonando en fiestas, emisoras radiales y escenarios de todo el mundo, consolidando a Colón como uno de los arquitectos de la salsa urbana neoyorquina.

Tras esa exitosa etapa, Willie Colón continuó innovando dentro del género al iniciar una fructífera colaboración con el cantautor panameño Rubén Blades. De esta unión surgió uno de los discos más influyentes de la música latina: Siembra, considerado por muchos especialistas como el álbum de salsa más importante de todos los tiempos.

De ese histórico trabajo surgieron canciones emblemáticas como Pedro Navaja, una narrativa musical que retrata la vida urbana latinoamericana, así como otros temas que abordaron problemáticas sociales, migración, pobreza y desigualdad, elevando la salsa a un nivel de mayor contenido social y literario.

A lo largo de su extensa carrera, Willie Colón produjo o participó en más de 40 producciones discográficas y fue una de las figuras centrales de la legendaria agrupación Fania All Stars, colectivo musical que llevó la salsa a escenarios internacionales y la convirtió en un fenómeno global.

Entre las canciones más populares de su repertorio destacan también El Gran Varón, Idilio, Gitana, Talento de Televisión y Casanova, temas que lograron trascender generaciones y que hoy forman parte del patrimonio cultural de la música latina.

Más allá de su carrera artística, Colón fue una figura activa en la vida pública y comunitaria. Participó en proyectos sociales, culturales y políticos en la ciudad de Nueva York, convirtiéndose en una voz influyente dentro de la comunidad latina y promoviendo el reconocimiento cultural de los inmigrantes en Estados Unidos.

El legendario músico falleció el 21 de febrero de 2026, dejando tras de sí un legado musical que definió a varias generaciones y ayudó a consolidar la salsa como uno de los géneros más importantes del continente.

En Nueva York se realizaron los actos fúnebres para despedir al llamado “arquitecto de la salsa urbana”. El velatorio privado tuvo lugar en la funeraria McMahon, ubicada en el 491 de la avenida Mamaroneck en White Plains, donde familiares y allegados se reunieron para darle el último adiós.

Posteriormente, el domingo el velatorio fue abierto al público en el mismo lugar, donde miles de admiradores, músicos y seguidores acudieron a rendir tributo a una de las figuras más influyentes de la música latina.

La misa funeral pública se celebró el lunes 9 de marzo a las 9:30 de la mañana en la emblemática Catedral de San Patricio, ubicada en la Quinta Avenida de Manhattan. Tras la ceremonia religiosa, el sepelio se realizó de manera privada, tal como lo dispuso su familia.

Con su partida se cierra un capítulo fundamental en la historia de la salsa. Sin embargo, su legado permanece vivo en cada trombón que resuena, en cada canción que narra la vida del barrio y en cada escenario donde la música latina celebra sus raíces.

Así se despide una leyenda cuyo nombre, Willie Colón, seguirá resonando en la memoria colectiva de la comunidad latina y en la historia de la música mundial.

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