Redacción Exposición Mediática.- A finales de los años noventa, cuando los foros de discusión eran el epicentro de la cultura digital emergente, comenzaron a aparecer comunidades que compartían una experiencia subjetiva poco común: la sensación persistente de identificarse, a nivel interno, como un animal no humano. No se trataba de literatura fantástica ni de simple afición estética. Los participantes hablaban de identidad. Con el tiempo, ese grupo adoptó un término: therian.

Hoy, el fenómeno es más visible gracias a redes sociales como TikTok, Reddit y Discord. Videos de jóvenes explicando su “tipo animal” o relatando experiencias de “shifts” —momentos de conexión intensa con su identidad animal— circulan ampliamente. Pero más allá de la viralidad, el movimiento therian es un caso de estudio sociológico sobre cómo internet ha permitido articular identidades minoritarias que antes permanecían dispersas e invisibles.

Origen sociológico: de foros marginales a comunidades estructuradas

El término therian deriva de therianthrope, palabra de raíz griega que alude a la figura mitológica del ser humano–animal. Sin embargo, el uso contemporáneo no está vinculado a creencias sobrenaturales tradicionales como la licantropía. Su consolidación moderna se produjo en espacios digitales.

En la década de 1990, foros como Alt.Horror.Werewolves (en Usenet) funcionaron como punto de encuentro para personas que afirmaban experimentar una identidad animal interna. Con el tiempo, la conversación evolucionó desde la ficción hacia el testimonio personal. La comunidad comenzó a distinguir entre fantasía literaria y autopercepción identitaria.

Internet cumplió tres funciones sociológicas clave:

Agregación: permitió que individuos geográficamente aislados descubrieran que no estaban solos.

Lenguaje compartido: se desarrolló una terminología común (theriotype, shift, phantom limbs).

Validación comunitaria: la experiencia subjetiva encontró reconocimiento social dentro del grupo.

El fenómeno no puede entenderse sin la arquitectura digital que favorece la formación de microcomunidades identitarias. La red no creó necesariamente la experiencia individual, pero sí la consolidó como identidad colectiva.

¿Qué implica identificarse como therian?

Para quienes se autodefinen como therians, la identidad animal no es un juego ni un rol performativo. Se describe como una sensación profunda de que su “yo interno” corresponde a un animal específico, generalmente real (lobos, felinos, aves, etc.).

Es fundamental subrayar que la mayoría de los miembros de estas comunidades no afirma transformarse físicamente ni rechaza su condición biológica humana. La identificación es psicológica o espiritual, no biológica.

Esta distinción es crucial para comprender el debate clínico posterior.

Diferencias con la disforia de identidad

Uno de los puntos más sensibles en la discusión pública es la comparación con la disforia de identidad, especialmente con la disforia de género. Aunque en redes sociales ambas categorías suelen confundirse, desde una perspectiva clínica y conceptual existen diferencias significativas.

Disforia de género (según el DSM-5) se define como el malestar clínicamente significativo que puede experimentar una persona cuya identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer. Está reconocida en manuales diagnósticos, implica criterios clínicos específicos y puede requerir intervención terapéutica.

En contraste:

La identidad therian no está reconocida como diagnóstico clínico.

No existe una categoría formal denominada “disforia de especie” en manuales psiquiátricos.

El fenómeno no necesariamente implica malestar clínicamente significativo.

Mientras la disforia de género tiene un marco médico y legal ampliamente desarrollado, la identidad therian se sitúa en el ámbito de la autodefinición subjetiva y comunitaria.

La confusión surge porque ambos casos involucran narrativas de identidad interna divergente respecto a la corporalidad. Sin embargo, desde el punto de vista institucional y científico, no ocupan el mismo estatus.

El debate psicológico: entre identidad simbólica y construcción social

La psicología académica no ha desarrollado aún un consenso sólido sobre el fenómeno therian. Existen tres líneas principales de interpretación:

1.- Interpretación identitaria no patológica

Algunos investigadores lo consideran una forma de construcción identitaria minoritaria facilitada por internet. Desde esta perspectiva, no constituye necesariamente un trastorno, sino una narrativa de autocomprensión.

La adolescencia y juventud temprana —etapas de exploración identitaria— serían periodos especialmente propicios para este tipo de autodefiniciones.

2.- Interpretación simbólica

Otra aproximación lo entiende como una metáfora psicológica profunda. El animal elegido puede representar rasgos valorados o aspiracionales: fuerza, independencia, agilidad, libertad. En este sentido, la identidad animal funcionaría como símbolo estructurante del yo.

3.- Interpretación clínica crítica

Algunos profesionales expresan cautela, particularmente cuando la identificación se acompaña de aislamiento social extremo, disociación o malestar significativo. En estos casos, el fenómeno podría coexistir con otras condiciones psicológicas.

Es importante señalar que, hasta el momento, no existe evidencia empírica robusta que clasifique la identidad therian como trastorno en sí misma. Tampoco hay un marco clínico consolidado para su evaluación sistemática.

Cultura digital y amplificación

Las redes sociales han transformado la escala del fenómeno. Lo que antes era un nicho de foros especializados ahora puede alcanzar audiencias masivas. TikTok, en particular, ha contribuido a visibilizar el término ante generaciones más jóvenes.

Esta amplificación genera efectos ambivalentes:

Normalización comunitaria, que puede ofrecer sentido de pertenencia.

Simplificación narrativa, que reduce experiencias complejas a etiquetas virales.

Controversia pública, especialmente cuando se mezcla con debates sobre identidad en general.

La viralidad tiende a polarizar la discusión: para algunos, se trata de una expresión legítima de diversidad identitaria; para otros, de una moda digital amplificada por algoritmos.

¿Movimiento cultural o fenómeno pasajero?

Desde un punto de vista sociológico, el movimiento therian se inscribe en una tendencia más amplia de la modernidad tardía: la individualización de la identidad. En sociedades donde las categorías tradicionales (religión, clase, comunidad local) pierden peso estructurante, el individuo busca nuevas narrativas de pertenencia.

Internet no solo facilita esta búsqueda; la acelera.

La pregunta relevante no es si la identidad therian “es real” en términos biológicos —no lo es— sino qué función cumple en la arquitectura psicológica y social de quienes la adoptan.

Un fenómeno que interpela más que explica

El caso therian obliga a reflexionar sobre los límites entre identidad, simbolismo y construcción social en la era digital. No está institucionalizado como categoría médica ni reconocido como condición clínica formal. Tampoco puede reducirse simplemente a ficción o juego.

Se sitúa en un territorio intermedio: identidad subjetiva articulada colectivamente a través de plataformas digitales.

En un contexto donde las categorías tradicionales de identidad están siendo revisadas y reconfiguradas, el fenómeno plantea una cuestión más amplia: ¿hasta qué punto la expansión de comunidades digitales redefine los contornos de lo que entendemos por identidad personal?

La respuesta no está cerrada. Y quizás, más que ofrecer certezas, el debate sobre los therians revela la complejidad creciente de la experiencia humana en la era de la hiperconectividad.

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