Por Mark Rumors
Hamilton levanta su mano derecha y la empuña en señal de que nadie debe moverse. El fuego rápidamente llega a una de las primeras cajas e inmediatamente inicia una potente detonación en secuencia, siguiendo el patrón con las demás cajas colocadas en el pasillo y par de éstas encima de una vieja mesa contigua a un ventanal y con la potencia de la pirotécnia, estallaron los cristales violentamente.
El dron manejado por los agentes de tecnología tomó un encuadre amplio de la explosión y rápidamente Löwenthal reaccionó:
-¡Hamilton! ¡¿Qué rayos fue eso!?
-¡Una ingeniosa distracción Detective Löwenthal! ¡No es C4, son fuegos artificiales de alto espectro! ¡El equipo inferior mantenga su posición! ¡Subiremos por las escaleras ya mismo a extraer el objetivo! ¡Detective Löwenthal, si el sospechoso reacciona con hostilidad, responderemos a nivel letal!
En eso el equipo inferior responde:
-¡Comandante Hamilton ratificamos que las cargas C4 no están activas! ¡Repito: cargas de los pisos verificados no están activas, señor!
Löwenthal interrupe:
-¡Céntrese en su misión Comandante Hamilton! ¡El sospechoso es prioridad nuestra no suya! ¡Equipo inferior sigan avanzando con cuidado!
-¡No voy a arriesgar ningún hombre de mi equipo Detective Löwenthal! ¡Sé que nuestro superior está escuchando esta conversación y mantengo mi postura de que si tenemos contacto hostil con el sospechoso, vamos a responder!
Hamilton corta abruptamente la comunicación y le hace señas a sus hombres que le sigan por las escaleras en medio de la humareda y fuego esporádico.
El superior inmediato del Detective Löwenthal lo aborda:
-¡¿Detective Löwenthal ¿donde está nuestro tirador estrella?!
-¡Adelante señor! ¡Detective Martínez le escucha, señor! ¡Tengo una sospecha legítima de que nuestro hombre usará un antiguo sótano como vía de escape! ¡Estoy en este preciso lugar en su espera! ¡Veo movimiento del ascensor en modo descendiente, señor!
-¡Detective Martínez, recuerde que necesitamos capturar a ese hombre con vida! ¡Confío en su intuición y la confianza plena depositada en usted por su compañero Löwenthal!
-¡Gracias señor! ¡Pondré toda mi capacidad operativa en funciones acto seguido divise al sospechoso!
En eso Löwenthal le envía un mensaje de texto a Martínez:
_»Este tipo no anda con las manos vacías. De seguro está bien armado. Sé táctico dónde dispararle. Dudo mucho que desee dialogar»_
Martínez le responde que hará todo lo posible por inhabilitarlo, pero que corroboraba con la aseveración respecto a la acritud del sospechoso y su condición armada.
En eso le dice que debe irse porque las puertas del ascensor se abrían con un golpe seco….
Una vez las puertas quedaron estáticas, el robusto antagonista salió con el fusil en posición baja, listo para encarar en fracción de segundo.
—¿Te vas de la fiesta que organizaste? ¡No tan rápido!
La voz vino desde la izquierda.
El agente no estaba frente al ascensor. Estaba pegado a una columna de concreto, con el fusil encañonado en ángulo, usando la estructura como cobertura parcial.
El antagonista giró de inmediato y levantó el arma. Ambos dispararon casi al mismo tiempo.
El estruendo sacudió el sótano. Las detonaciones retumbaron contra el concreto. Fragmentos de pared saltaron. Una tubería vibró violentamente.
Un proyectil impactó el chaleco del agente en el centro del pecho. El golpe fue seco, brutal, como un martillazo que le arrancó el aire. Retrocedió medio paso, pero se mantuvo firme.
Respondió con dos disparos controlados: Uno impactó el chaleco del antagonista. El otro arrancó metal de la puerta del ascensor.
El antagonista no retrocedió. Avanzó procediendo a disparar mientras caminaba, cerrando distancia. Cuando estuvo a menos de dos metros, Martínez se desplazó lateralmente y golpeó el guardamanos del fusil enemigo con el antebrazo. El disparo del antagonista se fue al techo.
El arma quedó atrapada entre ambos cuerpos. Ya no era intercambio de fuego, era contacto físico y con forcejeo agresivo y violento.
El antagonista soltó una mano y lanzó un puñetazo directo al rostro de Martínez, quien alcanzó a desviar parcialmente el ataque, pero los nudillos le abrieron la piel del pómulo.
Respondió con un cabezazo corto al puente de la nariz y tras un crujido, hubo sangre inmediata.
El fusil del antagonista quedó colgando de la correa, al momento que Martínez soltó el suyo para liberar movilidad y colocó su
rodilla del antagonista al muslo propinándole un gancho al hígado.
El fornido hombre, respondió con un derechazo amplio de que sí conectó en la mandíbula de Martínez haciendo su
cabeza girar.
Ahora el antagonista rápidamente aprovechó para empujarlo contra una caldera, pero Martínez
reaccionó con técnica: metió el brazo por debajo del adversario, aseguró el torso, bajó el centro de gravedad y ejecutó un derribo tomando ambas piernas.
Ambos cayeron al concreto. El aire salió de sus pulmones al mismo tiempo.
-¡Apuesto que no te esperabas esto maldito imbécil!
-¡Esto aún no acaba soldadito! ¡Al parecer te enseñaron bien cómo defenderte en la academia!
Tras su breve discurso, el antagonista intentó sacar su pistola, pero Martínez atrapó la muñeca con ambas manos, la torció hacia afuera y apoyó la rodilla sobre el brazo para inmovilizarlo.
El antagonista lanzó un golpe corto con la mano libre y abrió la ceja de Martínez habiéndolo sangrar y el líquido vital le nubló parcialmente la visión.
Sin perder tiempo y en total control emocional, Martínez avanzó a posición dominante, montándose sobre el torso del antagonista, dándole dos certeros golpes descendentes.
El antagonista no peleaba limpio. Arañaba. Empujaba. Intentaba morder. Giró con violencia y ambos rodaron.
Ahora el antagonista quedó encima, presionando el cuello del agente con el antebrazo, pero Martínez giró la cadera, atrapó una pierna y lo desequilibró hacia un costado,quedando ambos hombres de rodillas, forcejeando.
En eso, el antagonista logró sacar la pistola y Martínez reaccionó antes de que pudiera apuntar. Golpeó la muñeca contra el suelo produciéndose una detonación pegada al concreto.
El disparo rebotó y se perdió en la oscuridad. Martínez giró la muñeca hasta que la pistola cayó. Se colocó detrás, aseguró el cuello con el antebrazo y cerró presión.
La respiración del antagonista empezó a romperse, pero no cedió. Se lanzó hacia atrás con todo su peso y ambos se estrellaron contra una tubería gruesa.
El agarre se rompió y el antagonista rodó, alcanzó su fusil antes que Martínez, disparando dos veces hacia el suelo cercano obligándolo a cubrirse.
Con niveles súper elevados de pura adrenalina, Martínez rodó detrás de la caldera y recuperó su propio fusil, produciéndose un breve y ensordecedor intercambio de disparos.
Ninguno recibió impacto penetrante. Los chalecos estaban abollados. Ambos sangraban y respiraban con dificultad.
El antagonista no intentó rematar. Optó por moverse hacia la puerta de servicio y la cruzó.
Martínez salió segundos después. El pasillo de servicio desembocaba en un área de carga abandonada. Una rampa descendía hacia el estacionamiento adyacente.
El antagonista caminaba con acritud calmada, fusil visible, colgado con la correa, pistola oculta y chaleco bajo la chaqueta, mientras continuaba el sangrado bajando desde la nariz.
Arriba, el perímetro seguía activo. Sirenas. Radios saturados. Bomberos revisando daños.
Martínez aún no había reportado la fuga.
El antagonista emergió por la rampa lateral, siendo divisado por un oficial uniformado a distancia. El antagonista levantó ligeramente una mano.
—»Interior despejado en el nivel inferior», dijo en tono controlado.
El antagonista siguió caminando hacia la línea externa donde los civiles curiosos estaban retenidos tras cinta amarilla y a mitad de su trayecto, colgó el fusil a la espalda, parcialmente cubierto por la chaqueta.
Desde lejos parecía personal táctico saliendo de contacto. Llegó a la cinta. La levantó con naturalidad.
Una mujer preguntó:
—¿Ya terminó?
—Casi. Manténganse atrás.
No miró atrás. Caminó hasta la esquina del estacionamiento y desapareció.
Martínez llegó segundos después a la rampa vacía. Miró en varias direcciones y llamó por teléfono a Löwenthal
-¡Anthony! ¡¿Qué ocurrió?!
-El sujeto escapó por nivel subterráneo, rampa lateral hacia estacionamiento adyacente, Löwenthal. El desgraciado no está en el edificio. Sugiero activar cierre perimetral secundario hacia calles este y sur
-Bien. ¡¿Estás herido?! Percibo respiras con dificultad Martínez
-Tuvimos un intenso intercambio físico y también a nivel táctico, Löwenthal. Este tipo tiene entrenamiento militar. Actúa como callejero, pero definitivamente tiene experiencia y además sabe muy bien manipular armas de fuego y rifles automáticos
Martínez respiró hondo. Las puertas del ascensor se abrieron con un golpe seco.
El antagonista salió con el fusil en posición baja, listo para encarar en fracción de segundo.
—¿Te vas de la fiesta que organizaste? ¡No tan rápido!
La voz vino desde la izquierda.
El agente no estaba frente al ascensor. Estaba pegado a una columna de concreto, con el fusil encañonado en ángulo, usando la estructura como cobertura parcial.
El antagonista giró de inmediato y levantó el arma. Ambos dispararon casi al mismo tiempo.
El estruendo sacudió el sótano. Las detonaciones retumbaron contra el concreto. Fragmentos de pared saltaron. Una tubería vibró violentamente.
Un proyectil impactó el chaleco del agente en el centro del pecho. El golpe fue seco, brutal, como un martillazo que le arrancó el aire. Retrocedió medio paso, pero se mantuvo firme.
Respondió con dos disparos controlados: Uno impactó el chaleco del antagonista. El otro arrancó metal de la puerta del ascensor.
El antagonista no retrocedió. Avanzó procediendo a disparar mientras caminaba, cerrando distancia. Cuando estuvo a menos de dos metros, Martínez se desplazó lateralmente y golpeó el guardamanos del fusil enemigo con el antebrazo. El disparo del antagonista se fue al techo.
El arma quedó atrapada entre ambos cuerpos. Ya no era intercambio de fuego, era contacto físico y con forcejeo agresivo y violento.
El antagonista soltó una mano y lanzó un puñetazo directo al rostro de Martínez, quien alcanzó a desviar parcialmente el ataque, pero los nudillos le abrieron la piel del pómulo.
Respondió con un cabezazo corto al puente de la nariz y tras un crujido, hubo sangre inmediata.
El fusil del antagonista quedó colgando de la correa, al momento que Martínez soltó el suyo para liberar movilidad y colocó su
rodilla del antagonista al muslo propinándole un gancho al hígado.
El fornido hombre, respondió con un derechazo amplio de que sí conectó en la mandíbula de Martínez haciendo su
cabeza girar.
Ahora el antagonista rápidamente aprovechó para empujarlo contra una caldera, pero Martínez
reaccionó con técnica: metió el brazo por debajo del adversario, aseguró el torso, bajó el centro de gravedad y ejecutó un derribo tomando ambas piernas.
Ambos cayeron al concreto. El aire salió de sus pulmones al mismo tiempo.
-¡Apuesto que no te esperabas esto maldito imbécil!
-¡Esto aún no acaba soldadito! ¡Al parecer te enseñaron bien cómo defenderte en la academia!
Tras su breve discurso, el antagonista intentó sacar su pistola, pero Martínez atrapó la muñeca con ambas manos, la torció hacia afuera y apoyó la rodilla sobre el brazo para inmovilizarlo.
El antagonista lanzó un golpe corto con la mano libre y abrió la ceja de Martínez habiéndolo sangrar y el líquido vital le nubló parcialmente la visión.
Sin perder tiempo y en total control emocional, Martínez avanzó a posición dominante, montándose sobre el torso del antagonista, dándole dos certeros golpes descendentes.
El antagonista no peleaba limpio. Arañaba. Empujaba. Intentaba morder. Giró con violencia y ambos rodaron.
Ahora el antagonista quedó encima, presionando el cuello del agente con el antebrazo, pero Martínez giró la cadera, atrapó una pierna y lo desequilibró hacia un costado,quedando ambos hombres de rodillas, forcejeando.
En eso, el antagonista logró sacar la pistola y Martínez reaccionó antes de que pudiera apuntar. Golpeó la muñeca contra el suelo produciéndose una detonación pegada al concreto.
El disparo rebotó y se perdió en la oscuridad. Martínez giró la muñeca hasta que la pistola cayó. Se colocó detrás, aseguró el cuello con el antebrazo y cerró presión.
La respiración del antagonista empezó a romperse, pero no cedió. Se lanzó hacia atrás con todo su peso y ambos se estrellaron contra una tubería gruesa.
El agarre se rompió y el antagonista rodó, alcanzó su fusil antes que Martínez, disparando dos veces hacia el suelo cercano obligándolo a cubrirse.
Con niveles súper elevados de pura adrenalina, Martínez rodó detrás de la caldera y recuperó su propio fusil, produciéndose un breve y ensordecedor intercambio de disparos.
Ninguno recibió impacto penetrante. Los chalecos estaban abollados. Ambos sangraban y respiraban con dificultad.
El antagonista no intentó rematar. Optó por moverse hacia la puerta de servicio y la cruzó.
Martínez salió segundos después. El pasillo de servicio desembocaba en un área de carga abandonada. Una rampa descendía hacia el estacionamiento adyacente.
El antagonista caminaba con acritud calmada, fusil visible, colgado con la correa, pistola oculta y chaleco bajo la chaqueta, mientras continuaba el sangrado bajando desde la nariz.
Arriba, el perímetro seguía activo. Sirenas. Radios saturados. Bomberos revisando daños.
Martínez aún no había reportado la fuga.
El antagonista emergió por la rampa lateral, siendo divisado por un oficial uniformado a distancia. El antagonista levantó ligeramente una mano.
—»Interior despejado en el nivel inferior», dijo en tono controlado.
El antagonista siguió caminando hacia la línea externa donde los civiles curiosos estaban retenidos tras cinta amarilla y a mitad de su trayecto, colgó el fusil a la espalda, parcialmente cubierto por la chaqueta.
Desde lejos parecía personal táctico saliendo de contacto. Llegó a la cinta. La levantó con naturalidad.
Una mujer preguntó:
—¿Ya terminó?
—Casi. Manténganse atrás.
No miró atrás. Caminó hasta la esquina del estacionamiento y desapareció.
Martínez llegó segundos después a la rampa vacía. Miró en varias direcciones y llamó por teléfono a Löwenthal
-¡Anthony! ¡¿Qué ocurrió?!
-El sujeto escapó por nivel subterráneo, rampa lateral hacia estacionamiento adyacente, Löwenthal. El desgraciado no está en el edificio. Sugiero activar cierre perimetral secundario hacia calles este y sur
-Bien. ¡¿Estás herido?! Percibo respiras con dificultad Martínez
-Tuvimos un intenso intercambio físico y también a nivel táctico, Löwenthal. Este tipo tiene entrenamiento militar. Actúa como callejero, pero definitivamente tiene experiencia y además sabe muy bien manipular armas de fuego y rifles automáticos
Martínez respiró hondo.
-Löwenthal…
-¿Sí?
-Tengo un hallazgo adicional en el sótano. Necesito un equipo forense inmediato. Encontré un cuerpo. Masculino. Coincide con el ingeniero jefe encargado de la demolición
-¡infeliz desgraciado! ¡Lo mató!
-Así es Detective Löwenthal. Estaba oculto en el cuarto eléctrico. Atado. Un disparo en la base del cráneo. Ejecución limpia.
-Tengo a los de tecnología en colaboración permanente con la policía metropolitana para verificar todas las cámaras en un radio de cinco cuadras
-Muy bien. Hay algo más Löwenthal…
-¿Qué encontraste?
-En uno de sus bolsillos llevaba una tarjeta tipo presentación. Ilustración de un hombre demacrado… alusivo a Caronte.
-¿Inscripción?
-En el reverso dice: “cur adhuc quintum praeceptum non observamus?”
-Envíame una foto para obtener una traducción preliminar, Martínez
-Busqué ya Löwenthal: “¿Por qué aún no observamos el quinto mandamiento?”, es lo que significa
Las radios del perímetro empezaron a activarse con reportes cruzados.
Martínez siguió hablando:
—El ingeniero tenía acceso completo a los planos estructurales. Eso explica la ruta de escape subterránea. Fue planificado con anticipación
-Aguarda Martínez…Le escucho Comandante Hamilton
-Detective Löwenthal: El sospechoso ejecutó al rehén de un disparo a la cabeza. Dígame por favor que su tirador estrella capturó a esa bestia
-Entendido Hamilton. Mantenga posición. Forenses en camino….
-Martínez ¿escuchaste?
-Fuerte y claro Löwenthal. Esto escala a prioridad federal completa
-Te espero en el área de acceso
-Sí, señor. En camino…
Martínez miró nuevamente la rampa vacía. El antagonista no solo había escapado, sino que había dejado un mensaje y la verdadera amenaza apenas comenzaba…
©The Pop Killer, 2026-2025 Marcos Sánchez. Todos los derechos reservados.
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