Por Rolando Hernández

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra estrecho como “un canal natural de agua angosto que conecta dos cuerpos de agua más grandes sean mares u océanos y separa dos masas de tierra”. Eso es lo que representa el hoy disputado estrecho de Ormuz en la zona del Oriente Medio ante la guerra desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán.

El estrecho de Ormuz no le pertenece a ningún país, sino que sus aguas territoriales son compartidas al norte por Irán y al sur por Omán. Es un punto estratégico internacional que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo. Tiene una longitud de unos 167 kilómetros con una anchura que varía entre 97 y 39 kilómetros.

Sin embargo, a pesar entre los dos países, se le considera como un estrecho internacional que está regido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar desde el 1971, Irán se apoderó de las islas Tunbs Mayor y Menor, al oeste de Ormuz, lo que le permite extender su dominio sobre los canales de navegación.

La importancia estratégica del estrecho se debe a que se encuentra en la salida del golfo Pérsico, que es rico en petróleo. En promedio el 20 por ciento del petróleo del mundo y el 35 por ciento comercializado por mar pasa por el estrecho, por lo que se ha convertido en un punto importante para el comercio internacional. ​

En el 2007 un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales también indicó que 17 millones de barriles salieron del golfo Pérsico diariamente, pero que los flujos de petróleo a través del Estrecho representaron aproximadamente el 40 % de todo el petróleo comercializado en el mundo.

Para el 2011 de acuerdo a la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos, un promedio de 14 petroleros por día pasó desde el golfo Pérsico a través del Estrecho y transportaron 17 millones de barriles de petróleo crudo, lo que representa el 35 % de los envíos mundiales de petróleo y el 20 % del petróleo comercializado en todo el mundo. El informe señala que más del 85 % de estas exportaciones de crudo se dirigieron a los mercados asiáticos, siendo Japón, India, Corea del Sur y China los principales destinos.​

Según informes de prensa de la cadena de noticias CNN y las agencias de noticias Prensa Asociada (AP) y Reuters durante el período 2023-2025, el 20 % del gas natural licuado y el 25 % del comercio marítimo de petróleo del mundo extraído desde Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irak, Kuwai, Kuwait, Catar e Irán pasaron anualmente por el estrecho de Ormuz, desde Oriente Medio hasta China, Europa y Estados Unidos.

Según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía conocida en inglés como la EIA, en 2022, en promedio el 82 % del petróleo crudo y otros combustibles fósiles que salieron del estrecho de Ormuz tenían como destino países asiáticos, de los cuales solo China compra alrededor del 90 % del petróleo que Irán exporta.

El estrecho no ha permanecido cerrado durante un periodo prolongado durante los conflictos en Oriente Medio, aunque Irán ante la realidad de la guerra actual ha advertido que lo cerrará luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra los iranies el pasado 28 de febrero en que resultaron asesinado el Ayatola Ali Jamenei y parte de la cúpula del gobierno iraní.

El posible cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20 por ciento del petróleo mundial y un tercio del Gas Natural Licuado (GNL) global, provocaría una crisis energética y económica mundial inmediata, debido que los precios del petróleo se dispararían, posiblemente acercándose a los 200 dólares por barril, y la economía global podría reducir su crecimiento en 2,9 puntos porcentuales.

También la medida implicaría un incremento inmediato en los precios de la energía para industrias y hogares, afectaría a la economía de los países del sudeste asiático (Kuwait, Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos) con la posible caída en la venta (exportación) de petróleo de hasta 3 millones de barriles diarios y se afectaría a escala internacional el flujo de fertilizantes, impactando la producción agrícola y elevando el costo de los alimentos.

Además, el boqueo forzaría a Arabia Saudita, considerado como el mayor socio comercial en el Medio Oriente a utilizar oleoductos limitados, reduciendo sus exportaciones a la mitad, y causaría interrupciones en la producción de aluminio y otros materiales esenciales a la economía mundial.

En cambio, esa podría ser de las consecuencias directas en caso de que la administración Trump decida bombardear el estrecho de Ormuz que no solo afectaría a Irán, sino a los aliados de los Estados Unidos anclados dentro y fuera en el Medio Oriente. Ormuz del comercio ha pasado a ser el estrecho de la guerra que por el momento se mantiene alejado de la paz.

El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey. Puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com

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