Por Miguel Ángel Cid Cid
cidbelie29@gmail.com
¿Qué deberían hacer los electores antes de leer una encuesta de opinión sobre preferencias electorales? Lo primordial seria que los votantes pongan a un lado el análisis que hace el medio que pública la medición.
Los estudios de opinión electoral pasaron —en lo que va de siglo— de instrumento de trabajo a recurso de propaganda política. De ser clave en la definición de estrategias se volvieron pura herramienta mediática.
Para producir la boruga hay que esperar que la leche se corte y se fermente. Ese proceso garantiza la separación del suero. Pero la fermentación de la leche se puede acelerar para aumentar la producción.
Otro caso, para fabricar azúcar primero hay que exprimir la caña para obtener el jugo. Luego el jugo se somete a fuego intenso y constante hasta volverlo viscoso. La viscosidad caramelizada —al enfriarse— pasa a estado sólido. De ahí salen unas barras color rojizo. Eso que llaman panela.
Las panelas pueden venderse cortadas en cubitos como azúcar orgánica. Otros prefieren molerla para ofertar como azúcar morena o parda. Sin embargo, el proceso de refinado continúa hasta llegar a la azúcar blanca.
En el paso de leche a boruga hay dos cortes. En la transformación de la caña a azúcar refinada hay cinco cortes.
La encuesta de opinión comprende —como los dos ejemplos señalados— varios cortes analíticos antes de llegar al público objetivo. Lo que habla de una realidad modelada de acuerdo a los intereses de los sectores que intervienen.
El diseño muestral lo hace la empresa contratada para la medición. La muestra es, de manera simple, lo que determina a quienes se va a consultar. ¿Por qué consultar a unos y a otros no?
La realización del levantamiento de datos. O sea, salir a las calles a entrevistar a los electores. ¿Cuánta garantía hay en que los supuestos entrevistados sean reales?
¿Qué tan fiel son los entrevistadores al registrar las respuestas ofrecidas?
El encuestador, por derivación, analiza los números o datos resultantes de la medición. Para este examen se establecen cruces de datos como recurso analítico que arroje información interesada.
Los medios de comunicación masivos hacen lo propio antes de publicar los resultados. Pero cada medio de comunicación obedece a los intereses del grupo oligárquico al que pertenece su propietario. Por tanto, el estudio gira en torno a lo que ese grupo quiere.
¿Qué enseñanza aporta lo dicho hasta ahora?
Enseña una de dos: primero, que cada ciudadano tiene derecho a hacer su propio análisis de los datos según sus intereses. Segundo, que la lectura publicada llega tan refinada al lector que, es probable que en el producto final no quede ni tan siquiera sabor a caña.
Por ejemplo, tanto Diario Libre como Acento interpretan que el PRM y la FP tienen definidos sus liderazgos para la candidatura presidencial. Pero el PLD todavía está acéfalo, sin líder a la vista.
Se apoyan en que David Collado, con un 61.8 % de imagen positiva es el más popular en el PRM. Que Leonel Fernández con un 64.9 % es imbatible en la Fuerza del Pueblo. Que el PLD se tambalea entre Gonzalo, Danilo y Abel.
Lo que no dicen es que, la preferencia por el presidente Luis Abinader cayó a un 51.7 %. Y todavía falta algo más de dos años para concluir el mandato. Pero las lecturas señaladas lo presentan como positivo. Prefieren decir “… a dos años de concluir su segundo mandato, el presidente todavía retiene un capital político considerable”.
Los números de la misma encuesta, sin embargo, muestran a Gonzalo Castillo —no importa la imputación judicial— con un 48.3 % de preferencia. Lo sigue Abel Martínez con el 25.3 %, pero Abel no está inscrito como candidato.
Por otro lado, Danilo Medina cuenta con 59.5 %, medido en el mismo ranking de Collado. La diferencia entre los dos es de 2.3 % a favor de Collado. Un empate técnico. Que conste que, Medina es el presidente del PLD, no el candidato.
En suma, lo anterior dice que, el análisis de estos medios niega el liderazgo sólido del PLD y en crecimiento. Sin importar que, los números dicen todo lo contrario siguen negados a leer el crecimiento del PLD y la tendencia a la baja del PRM.
¿Cuáles instintos analíticos motivan tanto esfuerzo en negar una recuperación que no necesita espejuelos? Aventúrese, haga su propio análisis.
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