Miguel Ángel Escalera: el héroe romanense que salvó a 30 soldados en la Segunda Guerra Mundial y que aún espera el reconocimiento de su país

Miguel Ángel Escalera, hijo de La Romana. En Europa salvó a 30 soldados durante la Segunda Guerra Mundial; en Estados Unidos dedicó más de 50 años al servicio de veteranos y adultos mayores.

Por Manuel Castillo

La historia de la República Dominicana está marcada por hombres y mujeres cuyas acciones trascendieron las fronteras nacionales. Sin embargo, algunos de sus héroes más extraordinarios permanecen prácticamente ausentes de la memoria colectiva. Uno de ellos es el sargento Miguel Ángel Escalera, un hijo de La Romana cuya valentía en los campos de batalla europeos durante la Segunda Guerra Mundial le ganó algunas de las más altas condecoraciones militares de Estados Unidos y Francia.

A pesar de ello, su nombre sigue siendo poco conocido en la tierra que lo vio nacer.

De La Romana a Nueva York

Miguel Ángel Escalera nació el 20 de enero de 1921 en La Romana. Con apenas 19 años emigró a Nueva York el 2 de julio de 1940 en busca de nuevas oportunidades.

Dos años después, con la Segunda Guerra Mundial en pleno desarrollo, decidió alistarse voluntariamente en el Ejército de los Estados Unidos. Ingresó el 3 de diciembre de 1942 y fue asignado inicialmente a la 100.ª División de Infantería, donde desempeñó funciones de abastecimiento de municiones en primera línea de combate.

Con el tiempo ascendió al rango de sargento y pasó a liderar tropas en algunas de las operaciones más peligrosas de la guerra en Europa.

El día que salvó a 30 hombres

En 1944, mientras dirigía un pelotón de 30 soldados en territorio alemán, Escalera y sus hombres fueron sorprendidos por una emboscada enemiga.

Lo que pudo convertirse en una tragedia terminó siendo una demostración extraordinaria de liderazgo militar.

Bajo intenso fuego enemigo, el sargento dominicano logró reorganizar a sus hombres y conducirlos fuera de la zona de combate, salvando a los 30 integrantes de su unidad sin sufrir una sola baja.

Un dominicano condecorado por tres gobiernos

La hoja de servicio de Escalera figura entre las más distinguidas de cualquier dominicano que haya participado en la Segunda Guerra Mundial.

Entre sus reconocimientos destacan:

– La Estrella de Plata (Silver Star) por heroísmo en combate.
– Dos Estrellas de Bronce (Bronze Star).
– Dos Citaciones Presidenciales de Unidad.
– La Insignia de Infantería de Combate.
– Una condecoración otorgada por el Gobierno de Francia por su participación en la liberación de la ciudad de Bitche.

Además, fue recomendado para la Cruz de Servicios Distinguidos (Distinguished Service Cross), la segunda condecoración militar más alta de Estados Unidos, tras participar en una acción en Ludwigshafen, Alemania, el 24 de marzo de 1945, donde contribuyó a combatir y capturar a 125 soldados alemanes.

El soldado que eligió la humanidad

Décadas después de la guerra, Escalera recordó uno de los episodios más significativos de su servicio militar durante una entrevista concedida a Stars and Stripes en 2005.

Mientras participaba en la liberación de Bitche, Francia, ingresó a un edificio donde dormía un grupo de soldados alemanes. En lugar de lanzar una granada y acabar con ellos, optó por retirarse y esperar la llegada de su unidad.

“Mi ira no era contra el pueblo alemán. Era contra Hitler y los nazis”.

Un servidor público durante más de medio siglo

Terminada la guerra, Escalera se estableció en Clinton, Connecticut, junto a su esposa Isabel, con quien compartió 63 años de matrimonio.

Pero su compromiso con el servicio no terminó con el uniforme militar. Durante más de cincuenta años trabajó en favor de veteranos, adultos mayores y familias necesitadas de su comunidad.

Un legado reconocido en Estados Unidos, pero olvidado en su tierra natal

Fue incorporado al Salón de la Fama de Veteranos de Connecticut en 2013 y al Salón de la Fama de la American Legion en 2014. Su historia forma parte además del proyecto Fighting for Democracy: Dominican Veterans of WWII.

Una deuda histórica con La Romana

Miguel Ángel Escalera no aparece en los libros escolares dominicanos, no tiene monumentos en su honor y ninguna vía pública lleva su nombre.

Nombrar una calle, avenida o plaza en honor al sargento Miguel Ángel Escalera no sería simplemente un gesto simbólico. Sería un acto de justicia histórica hacia un dominicano que arriesgó su vida por la libertad y que dedicó el resto de sus años al servicio de los demás.

Algunas personas dejan huellas en una ciudad. Otras dejan huellas en la historia. Miguel Ángel Escalera hizo ambas cosas.

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