Por Rolando Hernández
El gobierno por segunda ocasión insiste en la aplicación de una nueva reforma fiscal en la República Dominicana. La misma ha sido preparada por el Ministerio de Economía y Hacienda, pero que debe ser aprobada por el Congreso Nacional en la nación dominicana.
Como todas las reformas, más que favorecer una mayor estabilidad económica, la reforma tiene como finalidad incrementar las recaudaciones fiscales que necesitan los gobiernos para enfrentar sus permanentes déficits presupuestarios.
“El proyecto, que busca recaudar entre 40,000 y 50,000 millones de pesos, apenas implica un 17.8 % del déficit fiscal estimado para 2026, que se presupuestó en 280,575.3 millones de pesos” reconoce el ministro de Economía y Hacienda, Magín Díaz. Solo el aún ineficiente servicio energético para el presente año necesitara de 20 a 25 mil millones de pesos para disminuir el déficit económico que enfrenta.
Entre las medidas que establece la nueva reforma fiscal están: incremento del Impuesto Sobre la Renta (ISR) a las grandes empresas que aportarían al Estado 15 mil millones de pesos, el aumento del impuesto a la transferencia y cheques más de 8 mil millones, el alza de los 10 dólares a los pasajes aéreos entre 7 mil millones y 8 mil millones de pesos y el incremento de las tasas a los juegos de azar recaudaría entre 2 mil y 3 mil millones de pesos dominicanos.
Lo paradójico es que los dominicanos del exterior y los turistas que superan los 10 millones de visitantes al año continúan pagando elevados precios por los boletos aéreos en los que se incluye el pago de 10 dólares por la tarjeta de turista.
En tanto que en las tasas o montos tributarios que suben incluyen el impuesto a las transferencias electrónicas aumenta de 0.15 % a 0.20 % aunque el 80 % de ese tributo lo pagan las empresas, aumento transitorio (de tres años) de la tasa del impuesto sobre la renta empresarial hasta un 30 %, solo para empresas con ingresos superiores a 1 mil millones de pesos al año.
Solo unas mil empresas serán afectadas por la medida, pero para una economía voluminosa como la dominicana, esa cantidad no es muy representativa para las compañías que serán afectadas por la medida.
También se establece una tasa del impuesto selectivo a los cigarrillos electrónicos de un 55 %, aumento de la tasa de tributación de casinos y juegos de azar y establece un nuevo tramo del ISR personal a tasa de 27 % para salarios mayores a 400,000 pesos mensuales.
Mientras que en lo relacionado a la reducción de impuestos contempla la eliminación del 2 % del impuesto a las hipotecas, el cual se paga cuando se pide un préstamo para una vivienda, supresión del 1 % del impuesto a la constitución de compañías, la eliminación del impuesto selectivo a los seguros de vida, derogación de los anticipos a microempresas que beneficiará el 78 % de las 140,000 empresas que reportaron el Impuesto Sobre la Renta el pasado año y la derogación al sector agropecuario del anticipo e impuestos a los activos.
Aunque no lo establece, la reforma que aún está a tiempo, debería incluir una reducción al Itebis (Impuesto a la Transferencia de Bienes Industrializados) que en la actualidad es de un 18 por ciento y la eliminación del 10 % que pagan los dominicanos de los intereses recibidos de sus cuentas de ahorros en la nación dominicana. Qué importante sería tener una reforma fiscal que pueda incluir a todos a todos los dominicanos.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano radicado en Nueva Jersey y puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
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