Por Richard Moreta Castillo
El Aeropuerto Internacional de Punta Cana opera bajo una vulnerabilidad crítica, al ignorar normativas internacionales de protección ignífuga en sus techos de estructura orgánica. Con un flujo constante de 30,000 pasajeros diarios, esta deficiencia técnica representa un riesgo de seguridad pública inaceptable. Es imperativo que la terminal adopte urgentemente estándares de mitigación de incendios para salvaguardar la vida y la operatividad del nodo más transitado del país. La omisión de estos protocolos convierte a una infraestructura clave en una previsible emergencia a gran escala.
Como arquitecto, urbanista con más de 30 años de ejercicio profesional en los cinco continentes y Presidente del Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD), he tenido la responsabilidad de diseñar y auditar infraestructuras bajo los códigos internacionales más rigurosos con mis proyectos, trabajando para el US Army Corps of Engineers, US Air Force Civil Engineer Squadrons (CES) y para 5 de las firmas de más reputación en arquitectura globalmente.
Hoy, al observar el panorama de nuestra infraestructura nacional en la República Dominicana, no solo siento una profunda preocupación profesional, sino la urgencia absoluta de actuar antes de que la tragedia se convierta en una norma estadística inevitable.
Nuestro país debe transitar, sin más dilación, de una arquitectura basada en la «suerte» y el empirismo improvisado a una arquitectura cimentada en la ingeniería de riesgo, la ciencia aplicada y la responsabilidad penal.
La Ilusión de la Tradición frente a la Realidad Técnica
La cana es, sin duda, un material noble y bioclimáticamente envidiable para nuestro entorno tropical. Sin embargo, su uso extensivo en obras de gran envergadura —desde aeropuertos y supermercados hasta casinos y complejos turísticos— ha ignorado deliberadamente las leyes elementales de la física, la termodinámica y la seguridad contra incendios.
Casos emblemáticos como la estructura del antiguo Maunaloa Casino, las instalaciones del Supermercado Nacional en Punta Cana, y, de manera crítica, la terminal del Aeropuerto Internacional de Punta Cana (PUJ), ejemplifican una arquitectura que, por diseño y falta de una fiscalización técnica real, opera totalmente fuera de los estándares de seguridad que la vida humana merece.
No podemos hablar de progreso turístico mientras sigamos ignorando que el Aeropuerto de Punta Cana registra un tránsito promedio de 30,000 a 35,000 pasajeros diarios, alcanzando cifras de hasta 51,000 viajeros en un solo día durante los períodos de mayor demanda.
¿Se imagina el lector el nivel de peligro latente que representa una estructura de techumbre orgánica de tal magnitud, carente de las regulaciones de seguridad modernas en todos los sentidos?
Es un escenario de vulnerabilidad masiva que no podemos permitir que se perpetúe bajo el manto de la complacencia institucional.
El Llamado a la Acción Institucional
La reciente tragedia en un resort de Dominicus, Bayahibe, donde una vida se perdió carbonizada, no fue un evento fortuito; fue la consecuencia directa de una negligencia que es, al mismo tiempo, estatal y técnica.
Desde el Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD), hacemos un llamado imperativo al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), al Ministerio de la Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVED), y al Cuerpo de Bomberos de la República Dominicana: el momento de la permisividad ha terminado. La fiscalización no debe ser un trámite burocrático o un simple sello en papel, sino una auditoría técnica profunda, anual y constante.

Diez Ordenanzas Obligatorias para Techos Orgánicos en RD
El CAD establece, a partir de la fecha, las siguientes normativas técnicas de aplicación obligatoria para toda estructura con techumbre orgánica en el territorio nacional, exigiendo su cumplimiento inmediato:
Certificación de Ignifugación: Todo material orgánico debe ser tratado obligatoriamente con químicos retardantes de fuego, certificados anualmente por laboratorios acreditados e independientes que demuestren un aumento verificable en el punto de ignición.
Sistema de Rociadores Automáticos: Toda edificación comercial u hotelera con techo de cana debe contar con un sistema de rociadores automáticos (sprinklers) alimentados por una red independiente de alta presión que garantice la respuesta ante el primer indicio de calor.
Estándar Industrial de Tuberías y Caudal: Las líneas de alimentación para sistemas de protección contra incendios deben cumplir con los calibres industriales (mínimo 6 pulgadas en hierro colado o material certificado) para asegurar el caudal necesario en caso de una emergencia real.
Mantenimiento Preventivo Anual (Peritaje): Inspección técnica obligatoria realizada por un perito autorizado del CAD cada 12 meses, documentando el estado de la fibra, la eficacia del tratamiento químico y la eliminación estricta de residuos secos acumulados.
Franjas Cortafuegos: Diseño obligatorio de zonas de separación o cortafuegos físicos entre bloques constructivos para evitar que el viento transporte brasas y propague el fuego entre edificios.
Clasificación de Riesgo según Uso: Establecimiento de protocolos diferenciados: el uso privado familiar tendrá normativas simplificadas, pero los espacios de alta concurrencia pública tendrán restricciones técnicas estrictas e innegociables.
Responsabilidad Penal Solidaria: El perito, el constructor y el propietario asumen responsabilidad penal solidaria en caso de cualquier siniestro derivado de la negligencia en la aplicación de estas normas.
Sello de Validación CAD: Ningún permiso de construcción o licencia de operación para una edificación orgánica será válido sin el sello de un profesional avalado por el Colegio de Arquitectos, garantizando el cumplimiento técnico de esta norma.
Plan de Evacuación y Respuesta Rápida: Integración obligatoria de sistemas de sensores de humo, alarmas acústicas y rutas de evacuación diseñadas bajo los criterios internacionales de carga de ocupación.
Fondo de Contingencia de Mantenimiento: Obligatoriedad de la creación de un fideicomiso o fondo de reserva por parte de los propietarios para garantizar el mantenimiento ininterrumpido y la modernización constante de los sistemas de protección contra incendios del inmueble.
La infografía detalla el proceso jurídico y técnico ante un siniestro por negligencia en el Aeropuerto de Punta Cana bajo el decreto CAD. En el pasado, se ilustra un fallo crítico en los sistemas contra incendios dentro de una estructura de techo orgánico. El presente muestra la investigación forense, la recolección de evidencias y el juicio donde se formulan los cargos penales correspondientes. El futuro se materializa en la sentencia de responsabilidad penal solidaria, inhabilitación y la creación de fondos reparatorios para las víctimas.
Estamos ante una oportunidad crítica para modernizar nuestro país. La seguridad de nuestros ciudadanos y de los millones de turistas que nos visitan depende de nuestra capacidad para exigir excelencia técnica y rigor institucional.
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