Por José Aquino
La transformación digital del Estado ya no puede medirse por la cantidad de servicios disponibles en línea, sino por la capacidad de las instituciones para actuar como un solo gobierno. En ese contexto, el Decreto núm. 403-26, que establece el Marco Nacional de Interoperabilidad y Gobernanza de Datos de la Administración Pública, y TAÍNA, la primera asistente virtual transaccional y modelo de inteligencia artificial del Estado dominicano, representan iniciativas estratégicas que pueden redefinir la relación entre las instituciones públicas y la ciudadanía.
Durante décadas, uno de los principales obstáculos para la eficiencia gubernamental ha sido la fragmentación de la información. Cada organismo administra sus datos, obligando a los ciudadanos a presentar documentos que ya reposan en otras entidades. El Decreto 403-26 procura superar ese modelo mediante un ecosistema basado en interoperabilidad, estándares comunes, gobernanza de datos y mecanismos seguros de intercambio de información, reduciendo la burocracia y fortaleciendo la prestación de servicios públicos digitales.
Sin embargo, la interoperabilidad constituye la base tecnológica. Su verdadero potencial aparece cuando los datos pueden transformarse en servicios inteligentes que simplifiquen la vida de las personas. En ese escenario emerge TAÍNA, concebida como una plataforma de inteligencia artificial capaz de orientar a los ciudadanos, responder consultas, acompañar trámites y evolucionar hacia la ejecución de servicios transaccionales con mayor rapidez, precisión y disponibilidad.
La convergencia de ambas iniciativas responde a una tendencia internacional de gobierno digital: convertir los datos en activos estratégicos para mejorar las decisiones públicas y la experiencia ciudadana. Esta visión coincide con el Triángulo Estratégico de Mark H. Moore, según el cual toda innovación pública debe generar valor público, contar con legitimidad y disponer de capacidades operativas para producir resultados sostenibles. El Decreto fortalece la infraestructura institucional; TAÍNA moderniza la interacción con la ciudadanía.
No obstante, esta transformación requiere un marco jurídico capaz de protegerla. Aún están pendientes de aprobación la Ley de Gestión de Ciberseguridad y la nueva Ley de Protección de Datos Personales. Ambas son esenciales en esta fase, porque la interoperabilidad y la inteligencia artificial implican un intercambio de información, mayores riesgos digitales y responsabilidades institucionales. La primera debe fortalecer la prevención, respuesta y recuperación frente a incidentes cibernéticos; la segunda debe garantizar la privacidad, el consentimiento, la transparencia y los derechos de las personas sobre sus datos.
Sin estas normas, la modernización podría avanzar más rápido que las garantías jurídicas necesarias para sostenerla. La confianza ciudadana será determinante para la adopción de TAÍNA y de los servicios interoperables. Por ello, ciberseguridad y protección de datos no deben verse como obstáculos regulatorios, sino como condiciones habilitadoras de la innovación.
La República Dominicana tiene la oportunidad de consolidar un Estado eficiente, transparente, resiliente y centrado en las personas. El Decreto 403-26 aporta la infraestructura; TAÍNA, la interfaz inteligente; y las leyes pendientes, el blindaje jurídico. La articulación de estos cuatro pilares permitirá construir un ecosistema digital seguro, confiable y orientado a la creación de valor público.
“La transformación digital no es simplemente una apuesta por la tecnología; es una apuesta por las personas. Sigamos construyendo, con visión, innovación y confianza, el Estado inteligente que la República Dominicana merece.”
El autor es profesor Universidad Americana (UAM). CEF-UDIMA. Seguridad y Defensa / Especialista en Centro de Datos (AOS) / Protección de Datos y Sistemas de Información.
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