Los Padres Fundadores del Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD): Un Legado de Libertad y Creación

 

Por Richard Moreta Castillo

Figuras e inspiradores en la fundación y continuidad del Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD): Arq. Cuqui Batista (izquierda), Arq. Luis Guzmán (centro) y Arq. Emilio Brea (derecha). Estos visionarios reconocieron el anacronismo de permanecer subordinados a un gremio donde los arquitectos constituían una minoría a finales del siglo XX, sin contar con un espacio representativo propio. Su liderazgo sentó las bases para la creación de un colegio autónomo: de los arquitectos, por los arquitectos y para los arquitectos. (Imagen IA: CAD Media)

El Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD) se erige como una de las instituciones más relevantes en la historia de la arquitectura en la República Dominicana. Desde su fundación, ha jugado un papel crucial en la construcción de la identidad nacional a través de la arquitectura.

Este proceso ha sido fundamental para reflejar la cultura, los valores y la historia del país en sus edificaciones. Sin embargo, esta labor no ha estado exenta de desafíos. Los arquitectos dominicanos han enfrentado obstáculos significativos en su búsqueda por un espacio autónomo que les permita ejercer su profesión con dignidad y reconocimiento.

La historia del CAD es una historia de lucha y perseverancia. En un país donde los contextos políticos han influido profundamente en el ejercicio profesional, los arquitectos han tenido que abogar por su autonomía y por un espacio donde sus voces pudieran ser escuchadas. La creación del CAD no solo representó un paso hacia la profesionalización de la arquitectura, sino también un acto de reivindicación de derechos, donde los arquitectos se unieron para defender su profesión frente a las adversidades.

A través de sus diversas etapas, el CAD ha sido testigo y protagonista de transformaciones significativas en el ámbito arquitectónico y urbanístico del país. La institución ha trabajado para establecer estándares que no solo regulen la práctica de la arquitectura, sino que también fomenten la innovación y la sostenibilidad en el diseño. En este contexto, el CAD se ha convertido en un símbolo de independencia y creatividad, reflejando la evolución de la sociedad dominicana.

La historia del CAD es, por lo tanto, una narrativa rica en logros y desafíos. A medida que se exploran las distintas etapas de su desarrollo, se revelan las luchas por la autonomía y el reconocimiento profesional, así como el impacto que estas han tenido en la arquitectura dominicana. Esta historia no solo es un testimonio del pasado, sino también una invitación a mirar hacia el futuro, donde el CAD continúa siendo un pilar fundamental en la construcción de un país que valora su patrimonio arquitectónico y cultural.

Fundadores del Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD). Bajo la iniciativa de un servidor, el Arq. Richard Moreta Castillo (centro) —residente en aquel entonces en Frankfurt, Alemania—, junto al Arq. Johnny Pérez (derecha) desde Nueva York y el Arq. Pedro DelaRosa (izquierda) desde Boston, se aprovechó el alcance de las redes sociales (Facebook) para convocarse el 26 de enero de 2012 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Con el respaldo local del entonces decano, el Arq. Miguel Hernández, se fundó el Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD), amparado en el derecho a la libre asociación consagrado en el Artículo 47 de la Constitución de la República Dominicana, la Ley 122-05 sobre asociaciones sin fines de lucro y el Código de Trabajo en materia sindical, consagrando la libertad de colegiación. El CAD nace como un espacio apartidista enfocado en denunciar la mala práctica profesional, fomentar el ejercicio responsable y promover la excelencia de la arquitectura dominicana. (Imagen IA: CAD Media).

Contexto Histórico

Para entender la importancia del CAD, es esencial situarlo dentro del contexto político y social de la República Dominicana durante el siglo XX. Este período estuvo marcado por dictaduras y regímenes autoritarios que restringieron las libertades civiles y limitaron el desarrollo profesional en diversas áreas, incluida la arquitectura. La falta de reconocimiento y apoyo para los arquitectos generó un ambiente hostil que dificultó la práctica profesional.

En este marco, los arquitectos dominicanos comenzaron a sentir la necesidad de organizarse. La arquitectura, como disciplina creativa y técnica, requería un espacio donde los profesionales pudieran intercambiar ideas, colaborar en proyectos y abogar por sus derechos. La falta de una entidad que representara sus intereses hizo evidente la urgencia de crear un colegio profesional que pudiera actuar como un defensor ante el gobierno y otros organismos.

A medida que los arquitectos comenzaron a agruparse, surgieron movimientos que exigían autonomía y reconocimiento. Estos esfuerzos fueron vitales para establecer las bases del CAD, que se fundaría en un momento crítico para el país. La creación del colegio no solo fue una respuesta a las necesidades profesionales, sino también un acto simbólico de resistencia frente a un sistema que había silenciado las voces creativas.

Fundación del CAD

El 26 de Enero del 2012 el arquitecto Richard Moreta Castillo en un día de profunda reflexión frente a la situación de los Arquitectos Dominicanos, bajo la crítica situación de falta de autonomía e independencia bajo la asociación con el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), redacta el «Documento de Independencia de los Arquitectos Dominicanos» para crear el nuevo COLEGIO DE ARQUITECTOS DOMINICANOS CAD, y este es expuesto al público a través de las redes sociales digitales (Facebook), para que en las subsiguientes semanas se les unieran los arquitectos Johnny Perez Guerra y Pedro DelaRosa para formar una trilogía y juntos decidieran crear a través de una serie de debates y enfrentamientos públicos con los sectores opuestos al cambio positivo, el “COLEGIO DE ARQUITECTOS DOMINICANOS CAD. Esto importante evento ocurrió el 24 de Marzo del 2012, fecha en que se realiza la Asamblea Constitutiva con la asistencia de 50 arquitectos, y es el 25 de Marzo del 2012 que presentan dicha Acta Constitutiva y los estatutos aprobados de la nueva institución (ONG) ya constituida por nuestro Abogado Dr. Rafael Américo Moreta Bello.

Un grupo de arquitectos visionarios se reunió para dar vida al Colegio de Arquitectos Dominicanos. Este acto fundacional fue el resultado de años de lucha y diálogo entre profesionales que compartían una visión común: crear una institución que promoviera la arquitectura como una disciplina esencial para el desarrollo nacional. Entre los fundadores se encontraban figuras destacadas que habían trabajado incansablemente por la profesionalización del sector.

Fundadores del CAD presentes en su Primera Asambleas de Constitución y participantes internacionales:

Richard Moreta Castillo (Presidente General del CAD)

Johnny Pérez Guerra (Presidente Local del CAD)
Pedro DelaRosa (Presidente Internacional)

Luis Guzmán
Cuqui Batista
Emilio Brea
Carlos Domínguez
Emiliano Familia
Bernd Nentwig (Director de la BAUHAUS , Weimar , Alemania)
Andrés Gómez Jiménez
Carlos Aguilo
Miguel Hernández
Martha Ricart

Martha Esther Vega, Francesco Gravina, Pablo Jiménez Mejía, Manuel Cayetano, Zamira Asilis, Gloria Deschamps, Juan Raul Ruiz, Xiomara Pacheco, Michael Ahrlberg, Amado Hasbun, Dilia Acosta, Paulino Milanés, Katherine Hernández, Natali Matos, Ambiorix Jiménez, Selma Lisbeth Hernández, Miguel López Guzmán, Jean Pablo Matías, Yadiel Perdomo, Luis A. Payero, Hoxha J. Tavares Abad, Judith Pereyra, Linardo Bueno, Nicanor, Arnet Ureña, Jaidy I. Javier Luna, Zuleika Pimentel Vidal, Ramon Olmond, Marcelo Darkel, Andre Encarnación, Kelvin Beriguete, Zuleika M. Hernández, Nathaly Moreno, Ricardo Reyes, Fabio, Antonio Benítez, Franly Guerrero, José Parra, Jennifer González, Claudia Rodríguez, Danilsa Martínez, Luis Eduardo Rijo, Leysi Reyes, Alberto Decena Salas, Gabriel Morillo, Raquel Parra, Rubén Olivo, Figuereo Garó, Natalia Tejera, Ruth Almonte, Catherine Acosta, Carol Aragonés, Frannie Sánchez, Raymond Rijo, Magnaly Mena, Euli Olivo, Milqueya Vida, Madelin Cordero, Wanderling Contreras, Maria Asencio, Maiker Kelly, Nazareth Suero, Teofilo Caba, Arnaldo Villa, María Mejía, Aydee Sandoval Fabián, Melania Feliz, Jesús Melo, Yasury García, Carlos Sabino, Jhonatan Encarnación, Rosanna Rodríguez, Josueny Díaz, Mayra Bastardo, Héctor Frias, Astrid Lüscher, Alberto Lugo, Saci García, Ravel Adonis Núñez Vólquez, Alexandra Núñez Arias, Francis Sención.

Fundadores del CAD junto a participantes internacionales durante su primera asamblea constitutiva, celebrada el 26 de enero de 2012 en el auditorio Manuel del Cabral de la UASD, donde se firmó el acta constitutiva del nuevo Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD).

La misión inicial del CAD fue clara y ambiciosa: establecer estándares profesionales, fomentar la educación continua y promover la ética en la práctica arquitectónica. Desde sus inicios, el CAD se propuso ser un referente no solo para los arquitectos, sino también para la sociedad dominicana en su conjunto. La idea era construir un espacio donde se pudiera debatir sobre el futuro de la arquitectura en el país y cómo esta podía contribuir al bienestar social.

Los primeros años del CAD estuvieron marcados por una intensa actividad. Se llevaron a cabo conferencias, talleres y exposiciones que buscaban educar al público sobre la importancia de la arquitectura. Además, se establecieron vínculos con instituciones educativas para garantizar una formación adecuada a las nuevas generaciones de arquitectos. Sin embargo, estos logros no vinieron sin desafíos; el camino hacia la consolidación del CAD estuvo lleno de obstáculos.

Primeros Años y Desafíos

Los primeros años del CAD fueron un período de crecimiento y aprendizaje. Aunque se lograron avances significativos en términos de organización y promoción de la arquitectura, también surgieron desafíos internos y externos.

La lucha por establecer una identidad clara frente a las autoridades gubernamentales fue constante. Muchos arquitectos enfrentaron presiones políticas que intentaban limitar su capacidad de expresión y creatividad.

Durante este tiempo, el CAD se vio obligado a lidiar con la falta de recursos y el escepticismo por parte de algunos sectores gubernamentales que no comprendían la importancia de contar con un colegio profesional sólido. Sin embargo, a pesar de estas dificultades, los miembros del CAD continuaron trabajando arduamente para demostrar el valor de su profesión.

Uno de los hitos más importantes durante esta etapa fue la organización de exposiciones arquitectónicas que destacaron proyectos innovadores realizados por miembros del colegio. Estas exposiciones no solo sirvieron para mostrar el talento local, sino que también ayudaron a elevar el perfil del CAD ante la sociedad dominicana. Los arquitectos comenzaron a ganar reconocimiento público, lo que fortaleció su posición dentro del panorama nacional.

Sin embargo, las luchas internas también emergieron. Diferencias ideológicas sobre cómo debía operar el colegio y qué dirección debía tomar generaron tensiones entre sus miembros. Estas disputas llevaron a debates acalorados sobre las prioridades del CAD y cómo abordar los desafíos externos que enfrentaban.

La Lucha por la Autonomía

Con el paso del tiempo, se hizo evidente que el CAD debía abogar por una mayor autonomía profesional. A medida que los arquitectos dominicanos comenzaron a organizarse y movilizarse, se llevaron a cabo manifestaciones y actividades que exigían reconocimiento y respeto por su labor. Estas acciones no solo buscaban visibilizar la importancia de la arquitectura en el desarrollo nacional, sino también establecer al CAD como una entidad independiente frente al gobierno.

Los jóvenes arquitectos y estudiantes jugaron un papel fundamental en este movimiento. Su energía y pasión por la arquitectura impulsaron nuevas ideas y enfoques, desafiando las estructuras tradicionales dentro del colegio. A través de talleres, foros y actividades comunitarias, comenzaron a construir un sentido de pertenencia y compromiso hacia su profesión.

Las manifestaciones se convirtieron en una herramienta poderosa para exigir cambios. Los arquitectos comenzaron a articular sus demandas en términos claros: mayor inversión en infraestructura, reconocimiento de su papel en el desarrollo urbano y la creación de políticas públicas que favorecieran prácticas sostenibles. Esta lucha colectiva sentó las bases para una nueva etapa en la historia del CAD.

Crisis y Resiliencia

A pesar de los avances logrados, el camino hacia la independencia no fue fácil. El CAD enfrentó crisis internas y externas que amenazaron su existencia. Las diferencias ideológicas entre los miembros comenzaron a intensificarse, generando divisiones que ponían en riesgo la unidad del colegio. Además, las presiones externas del gobierno seguían siendo una constante.

Sin embargo, en medio de estas crisis, surgieron líderes dentro del CAD que promovieron la resiliencia y la cohesión entre los miembros. Estos líderes abogaron por un enfoque inclusivo que permitiera a todos los arquitectos sentirse representados y valorados. A través de diálogos abiertos y espacios participativos, comenzaron a reconstruir la confianza entre los miembros.

Ejemplos de arquitectos que jugaron un papel clave en esta defensa incluyen a aquellos que se atrevieron a desafiar las normas establecidas y proponer nuevas visiones para el futuro del CAD. Su valentía inspiró a otros a unirse a la causa y trabajar juntos hacia un objetivo común: consolidar al CAD como una entidad independiente y respetada.

Logros Significativos

A medida que el CAD superaba sus crisis internas, comenzaron a surgir logros significativos en su camino hacia la independencia. Uno de los hitos más importantes fue la participación activa en la creación de leyes relacionadas con la planificación urbana y la protección del patrimonio arquitectónico. Estos esfuerzos no solo fortalecieron el papel del CAD como defensor de los intereses profesionales, sino que también contribuyeron al desarrollo sostenible del país.

El CAD también estableció alianzas estratégicas con otras organizaciones locales e internacionales, lo que permitió intercambios culturales y profesionales enriquecedores. Estas colaboraciones resultaron en proyectos conjuntos que no solo beneficiaron a los arquitectos, sino también a las comunidades donde se implementaron.

Además, se implementaron programas educativos destinados a elevar los estándares académicos en las escuelas de arquitectura del país. El CAD promovió talleres y conferencias que abordaban temas contemporáneos como sostenibilidad, urbanismo inclusivo y diseño participativo. Estos esfuerzos contribuyeron a formar una nueva generación de arquitectos comprometidos con su entorno.

Consolidación de la Independencia

La consolidación del CAD como entidad independiente se dio a través de un proceso gradual pero firme. A medida que se fortalecía su estructura organizativa y se establecían relaciones con otras instituciones nacionales e internacionales, el colegio comenzó a ser reconocido como un actor fundamental en el ámbito arquitectónico. Se implementaron políticas internas que promovieron la transparencia y la inclusión, lo que atrajo a más profesionales al colegio.

El CAD también empezó a celebrar eventos anuales que destacaban los logros de sus miembros y promovían el intercambio cultural. Estas actividades no solo fomentaron un sentido de comunidad entre los arquitectos, sino que también permitieron visibilizar la importancia de la arquitectura en la identidad nacional. La celebración de concursos de diseño y exposiciones se convirtió en una tradición que alentaba la innovación y el talento local.

A través de estos esfuerzos, el CAD logró establecer su propia identidad y misión. Se convirtió en un defensor no solo de los intereses profesionales de sus miembros, sino también de una arquitectura que reflejara las necesidades y aspiraciones del pueblo dominicano. La independencia del CAD fue finalmente consolidada cuando se logró establecer un diálogo constructivo con el gobierno, lo que permitió que los arquitectos tuvieran voz en las decisiones que afectaban su profesión.

El CAD Hoy

Hoy en día, el Colegio de Arquitectos Dominicanos es un referente en la arquitectura contemporánea del país. Su relevancia ha crecido no solo a nivel nacional, sino también internacionalmente, gracias a su compromiso con la sostenibilidad y la innovación. Los proyectos recientes impulsados por miembros del CAD han transformado paisajes urbanos y han contribuido al bienestar social.

El CAD sigue enfrentando desafíos, pero su historia ha demostrado que la unión y el compromiso son fundamentales para superar cualquier obstáculo. La institución continúa promoviendo la formación continua de sus miembros y fomentando prácticas arquitectónicas responsables que respeten el medio ambiente y el patrimonio cultural.

La importancia de la sostenibilidad ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, y el CAD ha liderado iniciativas para integrar principios ecológicos en el diseño arquitectónico. Esto no solo responde a una necesidad global, sino que también refleja un compromiso con las futuras generaciones y con el legado cultural del país.

La historia del Colegio de Arquitectos Dominicanos es una narrativa rica en luchas, logros y transformaciones. Su independencia ha sido crucial para el desarrollo profesional de los arquitectos dominicanos, permitiéndoles ejercer su labor con dignidad y reconocimiento.

A lo largo de los años, el CAD ha demostrado ser más que una institución; es un símbolo de resiliencia y creatividad.

Mirando hacia el futuro, es fundamental que el CAD continúe adaptándose a los cambios sociales y tecnológicos que afectan la arquitectura. Su papel como defensor de una práctica arquitectónica ética y responsable es más importante que nunca. La lucha por una arquitectura que refleje la identidad y las necesidades del pueblo dominicano debe seguir siendo una prioridad.

El legado del CAD no solo reside en sus logros pasados, sino también en su capacidad para inspirar a nuevas generaciones de arquitectos a soñar y construir un futuro mejor. La historia del colegio es un testimonio del poder del trabajo colectivo y del compromiso con un ideal: crear espacios que no solo sean funcionales, sino que también cuenten historias y reflejen la rica cultura dominicana.

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