El obispo Jesús Castro Marte reconoció a los atletas dominicanos que ganaron medallas, a todos los deportistas que participaron sin obtener medalla, pero que demostraron esfuerzo, disciplina, sacrificio y entrega.
El religioso resaltó que el evento deja un balance positivo y un sentimiento de satisfacción colectiva donde el deporte ha sido, una vez más, motivo de unión y orgullo para todos.
Por Florentino Durán
Higüey, La Altagracia, R.D.- El obispo de la diócesis de La Altagracia, monseñor Jesús Castro Marte manifestó que «el pueblo dominicano debe sentirse orgulloso por la clausura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el sabor positivo y un sentimiento de satisfacción colectiva que han dejado».
El religioso expresó que, el evento deja un balance positivo y un sentimiento de satisfacción colectiva donde el deporte ha sido, una vez más, motivo de unión y orgullo para todos.
En ese sentido dijo que: «Es importante reconocer el apoyo brindado por las distintas instituciones del Estado, tanto en el ámbito organizativo como en el respaldo logístico y la presencia de las autoridades, durante el desarrollo del evento».
Castro Marte expuso que estas acciones reflejan el compromiso con el fortalecimiento del deporte nacional y regional.
El líder religioso a cargo de las parroquias de La Altagracia, La Romana y El Seibo felicitó al equipo organizador, por su dedicación y perseverancia hasta el final.
Monseñor Jesús Castro Marte señaló que a lo largo del proceso, se presentaron retos y momentos de dificultad, sin embargo el trabajo en equipo, la planificación y el compromiso permitieron superar cada obstáculo con éxito.
De igual manera, reconoció a los jóvenes atletas dominicanos que alcanzaron medallas y elevaron el nombre del país, así como a todos los deportistas que participaron sin obtener medalla, pero que demostraron esfuerzo, disciplina, sacrificio y entrega.
Añadió que su participación es igualmente valiosa y representa un motivo de orgullo nacional, «más allá de los resultados, el verdadero logro está en la constancia, la superación y el espíritu deportivo».
A su vez el respetado religioso valoró el comportamiento ejemplar del público dominicano, que ofreció una cálida y respetuosa acogida a todos los atletas visitantes, fortaleciendo los lazos de amistad y fraternidad entre las naciones participantes.
![]()

