Marcos Sánchez plantea que la IA puede convertirse en aliada para preservar la memoria cultural de La Romana

Marcos Sánchez durante su participación en la charla “Uso creativo de la Inteligencia Artificial en actividades culturales”, realizada este martes 25 de agosto en la glorieta del parque Juan Pablo Duarte, en La Romana, donde abordó las posibilidades de la IA como herramienta para la creatividad, la preservación de la memoria y la identidad cultural.

La Romana, R.D. — La inteligencia artificial no tiene por qué ser vista únicamente como una amenaza para la creatividad o la producción cultural. También puede convertirse en una herramienta para investigar, crear, documentar y preservar la memoria de los pueblos, siempre que su utilización esté acompañada de criterio humano, responsabilidad y respeto por la identidad.

Esta fue una de las principales reflexiones planteadas por Marcos Sánchez durante su turno en la charla Uso creativo de la Inteligencia Artificial en actividades culturales  realizada este martes 25 de agosto en la glorieta del parque Juan Pablo Duarte, en La Romana y organizada por el Departamento de Cultura del Ayuntamiento de La Romana

Durante su exposición, Sánchez, quien expuso después de Iván Moría y su charla Elementos de la cultura popular en la cuentística, propuso cambiar la percepción de la inteligencia artificial y pasar del miedo a la exploración de sus posibilidades creativas. A su juicio, la tecnología puede asistir al creador sin sustituir aquello que hace esencialmente humana a la cultura: la experiencia, la memoria, la emoción y la identidad.

Uno de los primeros ámbitos abordados fue la literatura, donde la IA puede servir para desarrollar ideas, construir personajes y escenarios, explorar estructuras narrativas, editar textos, superar bloqueos creativos y organizar procesos de investigación.

Sin embargo, la propuesta trascendió el universo de los libros. Sánchez planteó posibilidades de aplicación en la música, las artes visuales, el teatro, el audiovisual y la educación.

Un músico puede utilizarla para explorar conceptos y experimentar con nuevas posibilidades; un artista, para desarrollar bocetos y propuestas visuales; un cineasta, para trabajar guiones y storyboards; un gestor cultural, para fortalecer la promoción de proyectos, y un educador, para diseñar nuevas formas de transmitir conocimientos.

El criterio humano sigue siendo indispensable

Uno de los puntos centrales de la charla fue la necesidad de no asumir como verdadero, correcto o útil todo aquello que produce una herramienta de inteligencia artificial.

Sánchez insistió en que la tecnología puede ayudar a crear, pero no reemplaza la capacidad humana de discernir, verificar, interpretar y contextualizar.

La reflexión adquiere particular importancia cuando la IA comienza a utilizarse para trabajar con acontecimientos históricos, personajes, fotografías, testimonios o tradiciones.

En ese sentido, el expositor llevó la conversación hacia un terreno especialmente cercano a La Romana: la posibilidad de utilizar inteligencia artificial para fortalecer la preservación de su patrimonio y su memoria cultural.

Inteligencia artificial para rescatar la identidad romanense

Personajes locales, historias familiares, músicos y artistas, fotografías antiguas, archivos, testimonios orales y tradiciones constituyen un patrimonio que, en muchos casos, permanece circunscrito al conocimiento de determinadas generaciones o comunidades.

La tecnología podría contribuir a organizar, interpretar y divulgar ese material, permitiendo que nuevas generaciones tengan acceso a historias que de otro modo podrían desaparecer con el paso del tiempo.

La fórmula propuesta durante la charla puede resumirse en una combinación:

IA + archivos + testimonios + investigación = nuevas posibilidades para preservar la memoria local.

Pero Sánchez estableció una frontera fundamental: la tecnología no debe convertirse en autora de una historia que no le pertenece.

La tecnología no debe inventar nuestra historia; debe ayudarnos a rescatarla y contarla mejor.”, expresó el también escritor y creativo.

La frase resume uno de los principales planteamientos de la exposición: utilizar las herramientas tecnológicas para amplificar la memoria, no para sustituirla ni distorsionarla.

La ética detrás de la herramienta

La incorporación de inteligencia artificial a las actividades culturales también plantea interrogantes sobre autoría, derechos, verificación y transparencia.

¿Quién es el autor de una obra realizada con asistencia de IA?

¿Qué materiales fueron utilizados para producirla?

¿Debe informarse cuando una obra ha sido creada con estas herramientas?

¿Cómo se evita que una recreación tecnológica termine convirtiéndose en información falsa?

¿Dónde termina la inspiración y comienza la apropiación?

Más que ofrecer respuestas cerradas, Sánchez utilizó estas preguntas como punto de partida para estimular la reflexión entre los participantes.

El encuentro concluyó con una dinámica abierta de preguntas e intercambio de ideas, en la que los presentes tuvieron la oportunidad de plantear sus inquietudes a Sánchez y recibir respuestas sobre los distintos usos de la inteligencia artificial.

La interacción permitió, además, conocer de primera mano cómo los participantes perciben esta tecnología, sus posibilidades, temores y desafíos, generándose un diálogo en torno a la necesidad de asumir la IA con una mirada crítica, responsable y creativa, sin perder de vista el papel fundamental del ser humano.

La inteligencia artificial puede procesar información, generar propuestas y ampliar las posibilidades creativas, pero existen dimensiones que continúan dependiendo de las personas: la experiencia, la memoria, la emoción, la identidad, la colaboración y la capacidad de imaginar un futuro.

Desde esa perspectiva, el verdadero desafío no sería decidir entre inteligencia artificial o creatividad humana, sino explorar qué puede ocurrir cuando ambas trabajan juntas.

Para La Romana, esa convergencia podría abrir una oportunidad particularmente significativa: documentar su historia, preservar su patrimonio cultural y lograr que las nuevas generaciones conozcan a los protagonistas y las historias que construyeron la identidad de la ciudad.

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