Por Rolando Hernández
La producción de energía eléctrica se ha convertido en uno de los más rentables negocios en la economía dominicana. Las compañías que están de la comercialización son la llamada EDES (Empresa Distribuidora de Energía) que se encuentran distribuidas en las regiones norte, sur y este en el territorio dominicano.
Las grandes empresas se encuentran asociadas con el Estado Dominicano, en una relación público-privadas. La función principal de las EDES es la compra, distribución y cobro de la energía eléctrica. La compra de la energía es realizada al sector privado. La función del Estado es la de regulador, es decir en mantener la estabilidad en el servicio energético, pero eso ha sido una pesadilla más que un sueño.
Sin embargo, la realidad es que, por años, las EDES han actuado y continuando sin ningún tipo de control en lo relacionado al cobro de la energía eléctrica. Los dominicanos incluidos los que residen en el extranjero, deben pagar elevadísimas facturas eléctricas aun sin haber consumido la energía eléctrica.
Para la mayoría de los dominicanos, las EDES más que una solución se ha convertido en un verdadero obstáculo que no tienen transparencia a la hora de facturar la energía a los consumidores. A pesar de contar con nuevas tecnologías como el uso de nuevos medidores (contadores), orden sectorial para el suministro energético, creación de subestaciones y eficiencia en el cableado, los dominicanos siguen enfrentados cada mes a facturas que son imposibles de pagar.
Es más, un elemento que han normalizado las EDES, es el cobro de las horas de apagones a todas las familias dominicanas, cuando la realidad es que los apagones deberían ser reducidos de la factura final. Nunca ha sido posible ver esa reducción en la factura eléctrica.
La complicidad entre Estado y sector privado es evidente. En este caso, el Estado es el mayor responsable porque en vez de intervenir permite el cobro de una energía que no ha sido consumida.
Aunque existe un esquema tarifario para el costo de la energía eléctrica establecido por la Superintendencia de Electricidad para las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) que oscila entre 0 y 200 kWh (kilovatio hora) la tarifa de la energía es de 6.05 pesos; de 201 a 300 kWh, de 8.59 pesos; y de 301 a 700 kWh, de 12.89 pesos, pero cuando el consumo eléctrico supera los 701 kWh, todos los kWh son calculados a 13.09 pesos.
Aun teniendo un estricto control del consumo de la energía recibida, los dominicanos todos los meses son sorprendidos mediante cobros que sobrepasan sus posibilidades económicas y sin ninguna institución estatal que acuda en su defensa.
La deficiencia energética y excesivos cobros que han permanecido por décadas para ser corregidos ameritan de una directa intervención del Estado dominicano. Los dominicanos no puede seguir siendo estafados a gran escala a traves del sistema energético nacional que se ha establecido en la nación dominicana.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey. Puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
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