Por Rolando Hernández
A casi dos meses desde que el pasado 28 de febrero Estados Unidos lanzó lo que denominó como un ataque preventivo contra Irán las hostilidades bélicas se mantienen entre ambas naciones a pesar del cese al fuego y los intentos para reestablecer la paz.
No es un secreto para nadie que Israel como nación ha sido y es la gran gestora y hasta planificadora de la confrontación armada entre los Estados Unidos e Irán. El conflicto armado del que también forma parte activa Israel como es natural ha producido cuantiosos daños no solo en pérdidas de vidas, sino en la destrucción de infraestructuras en particular en el territorio iraní.
El conflicto que se ha centrado en que, para los gobiernos de Estados Unidos e Israel, los iraníes deben renunciar a la creación del proceso de enriquecimiento del uranio componente esencial para la creación de armas nucleares.
Aunque los Estados Unidos e Israel no han comprobado la existencial del “uranio enriquecido” y que los iraníes han negado no tenerlo, la guerra que se ha detenido por el momento mantiene en alerta a la comunidad internacional.
La presente situación también ha afectado las economías de las naciones del Medio Oriente como Arabia Saudita, Baréin, Irak, Siria, Jordania, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait aliadas por naturaleza de los Estados Unidos pero cuya alianza se ha visto fraccionada por la falta de protección de los estadounidenses aun con sus bases militares en la región.
A pesar de la primera reunión de las comisiones de Estados Unidos encabezadas por su vicepresidente JD Vance, Steve Witkoff y Jared Krusher y de Irán por el vicepresidente del Parlamento de esa nación Mohamad Baqer Qalibaf y el ministro de relacione exteriores, Abás Araqchí en Pakistán en la que no se logró ningún acuerdo, pero se mantiene el alto al fuego.
En tanto para el segundo encuentro programado para finales de abril se espera que ambos gobiernos, el estadounidense e iraní lleguen a un acuerdo como punto de partida que es enfoque en consolidar la paz duradera en el Medio Oriente.
Aunque la amenaza ha sido una variable permanente de la administración Trump contra Irán en caso de no llegar a ningún acuerdo de que “podríamos hacerlo borrar del mapa o enviarlos a la edad de piedra” y de que “podría atacar centrales eléctricas, puentes y otras infraestructuras estratégicas si Teherán (Irán) no abre el estrecho de Ormuz”, zona que entra disputa en el conflicto armado, debido a que por sus aguas pasan más del 20 por ciento del petróleo que se consume a nivel global.
La oferta planteada por Irán en las conversaciones hacia los Estados Unidos transmitida a través de Pakistán, consta de diez puntos, entre los que se encuentran el fin de las hostilidades en la región, un protocolo de paso seguro por el estrecho de Ormuz -que Irán mantiene parcialmente cerrado tras el inicio de la guerra- y el levantamiento de sanciones.
Mientras que Estados Unidos no solo apuesta a la no tenencia de armas nucleares, cambio de régimen y a que el estrecho Ormuz no sea controlado por los iraníes. Mas que la política de la amenaza en las negociaciones entre los Estados Unidos e Irán la diplomacia es la que debe imponer una solución a fin de que la paz sean permanente en Medio Oriente.
El autor es periodista, educador y escritor dominicano residente en el estado de Nueva Jersey. Puede ser contactado en rhernandez5@hotmail.com
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