Ceguera sísmica: El peligro latente que la República Dominicana prefiere no mirar

 

Por Richard Moreta Castillo

El fenómeno de la informalidad en la construcción dominicana ha alcanzado niveles críticos. Cada año, la edificación sin licencias ni asistencia técnica de hasta 70.000 viviendas alimenta un déficit nacional que ya supera el millón. Este crecimiento caótico no solo es un problema de planificación, sino una fuente persistente de precariedad para miles de familias dominicanas. Estas viviendas serían las primeras víctimas de un sismo de categoría 7+ en la escala Richter. Cortesía: Slum Tourism: Another View of the World.

Con la experiencia que otorgan 30 años de trabajo en los mercados más exigentes del mundo y la responsabilidad de presidir el Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD), he visto cómo la buena arquitectura es, ante todo, un acto de responsabilidad ética.

Sin embargo, al auditar nuestra realidad nacional, encuentro una infraestructura vulnerable que camina al filo de una norma estadística inevitable: la del desastre por negligencia. Ya no es tiempo de diagnósticos complacientes.

La nación exige un viraje radical: dejar atrás la arquitectura del ‘creer que todo saldrá bien’ y sustituirla por la ciencia, la métrica exacta y la aplicación estricta de la responsabilidad penal. La resiliencia no es un lujo, es una obligación de Estado.

La República Dominicana se encuentra en una zona de alta actividad tectónica debido a la interacción entre las placas del Caribe y de Norteamérica. Esta realidad geológica convierte a todo el territorio, incluyendo Santo Domingo y Santiago, en una zona de riesgo sísmico constante.

Probabilidad y Riesgo Sísmico

No existe una forma exacta de predecir la fecha de un sismo, pero los estudios sismológicos confirman que la acumulación de energía en las fallas geológicas locales (existen 13 fallas interiores importantes) hace que la ocurrencia de un evento de magnitud 7+ sea una posibilidad real en cualquier momento.

Santiago de los Caballeros: Los estudios de vulnerabilidad indican que Santiago presenta una fragilidad crítica. Ante un sismo de 7.5 grados, las estimaciones sugieren consecuencias severas: colapso de miles de edificaciones, pérdidas humanas significativas y daños económicos superiores a los 10 mil millones de dólares. La ciudad carecería de capacidad de respuesta inmediata ante tal magnitud.

Santo Domingo: Aunque la capital cuenta con una mayor proporción de edificaciones bajo códigos modernos, la vulnerabilidad persiste en sectores con construcciones informales, «favelas» o asentamientos improvisados donde no se respetan normas de ingeniería sismorresistente.

Vulnerabilidad de las Edificaciones

La supervivencia ante un sismo depende críticamente de la tipología constructiva:

1. Edificaciones nuevas: Si han sido construidas bajo el Reglamento R-001 (2011) y cuentan con supervisión profesional, tienen una alta probabilidad de resistir sin colapsar, aunque podrían sufrir daños no estructurales.
2. Edificaciones antiguas: Aquellas construidas antes de las normativas sísmicas modernas son altamente vulnerables. Requieren evaluaciones estructurales y refuerzos (retrofitting).
3. Construcciones informales: Es el sector de mayor riesgo. En zonas densamente pobladas y asentamientos informales, la falta de refuerzo estructural (acero insuficiente, mala calidad del concreto) hace que la probabilidad de colapso sea muy alta durante un sismo de gran magnitud.

Recuento de Sismos Históricos (República Dominicana)

Recuento de Sismos Históricos desde la época colonial hasta nuestros días.

Grandes Terremotos del Caribe (Siglo XX al Presente)

La región del Caribe, al ser un límite de placas tectónicas, ha experimentado eventos recurrentes:

1906: Sismo frente a las costas de Ecuador/Colombia (magnitud 8.8) que afectó la estabilidad regional, seguido de sismos constantes en Centroamérica (Costa Rica 1910, 1916).
-1918: Terremoto de San Fermín en Puerto Rico (magnitud 7.1), provocó un tsunami significativo.
1946: La serie de terremotos en la República Dominicana, con el evento principal de 8.1 grados, sigue siendo el referente de máxima energía liberada en la región.
2010: El terremoto de Haití (magnitud 7.0) demostró la extrema vulnerabilidad de la arquitectura informal en la isla Hispaniola.
2020: Sismos consecutivos en el suroeste de Puerto Rico, que generaron preocupación por la activación de fallas submarinas cercanas a la República Dominicana.
2021: Terremoto en la península de Tiburón, Haití (magnitud 7.2).

El Ministerio de Obras Públicas exige que toda construcción nueva cumpla con el Reglamento R-001. Para las estructuras existentes sin planos o sin licencia previa, es un requisito legal y de seguridad realizar una evaluación estructural completa para determinar si requieren refuerzos, medida esencial para aumentar las tasas de supervivencia ante una catástrofe sísmica.

La evaluación de riesgos sísmicos en la República Dominicana se basa en la alta sismicidad de la zona de subducción entre la placa del Caribe y la de Norteamérica, además de la red de 13 fallas geológicas internas (como la Falla del Cibao, la Falla Septentrional y la Enriquillo-Plantain Garden).

A continuación, presento la proyección técnica y el análisis de vulnerabilidad basado en el trabajo hecho por los especialistas que emitieron el informe donde figuran el equipo de trabajo de los ingenieros Ervin Vargas, Luis Peña, Erick Mercedes, Arcadio Rodríguez y Ashley Morales.

1. Proyecciones de Escenario Crítico (Sismo 7.5+)

Aunque es imposible predecir el momento exacto, la acumulación de energía en fallas que llevan siglos inactivas (como la del Cibao) permite modelar escenarios de desastre.

Para la ciudad de Santiago de los Caballeros, un epicentro cercano de magnitud 7.5 arrojaron las siguientes estimaciones de impacto de acuerdo a un estudio hecho por los profesionales antes mencionados:

Fallecidos: Aproximadamente 2,600 personas.
Heridos: Alrededor de 97,200 personas.
Colapso de estructuras: Se estima la destrucción o daño crítico de 6,200 edificaciones.
Pérdida económica: Superaría los 10 mil millones de dólares (sin considerar costos de reconstrucción a largo plazo).
Santo Domingo, por su mayor densidad y concentración de activos, enfrentaría una crisis logística y de infraestructura severa, siendo el principal desafío la gestión de colapsos en zonas de alta densidad informal.

2. Factores de Vulnerabilidad Estructural
El riesgo no reside solo en la magnitud del sismo, sino en la «vulnerabilidad fabricada». Las edificaciones en el país se clasifican actualmente en tres grandes grupos:

La vulnerabilidad estructural ante sismos se define principalmente por la antigüedad de la edificación y el incumplimiento de normativas modernas (como el R-001), la calidad deficiente de los materiales y la ejecución constructiva especialmente la falta de acero de refuerzo y concreto adecuado, y la configuración geométrica irregular o informal que, sin supervisión profesional, carece de la rigidez necesaria para disipar la energía sísmica.

3. La Realidad de las Construcciones Informales y «Favelas»

La mayor amenaza para la tasa desupervivencia es el sector de la construcción informal, que carece de supervisión municipal y uso de profesionales. En estos sectores:

Tasa de Colapso: Se proyecta que, ante un evento de magnitud 7+, el colapso podría ser total en estructuras de mampostería no reforzada.
Efecto «Dominó«: La falta de planificación urbana implica calles estrechas y densas, lo que dificulta las labores de rescate (ambulancias, equipos pesados) y aumenta la probabilidad de que edificaciones colapsadas bloqueen las rutas de evacuación.
Supervivencia: En asentamientos precarios, la probabilidad de supervivencia está estrechamente ligada a la calidad del sistema constructivo. Estudios sugieren que la falta de confinamiento en las estructuras de bloques y concreto es la causa primaria de fallecimientos por atrapamiento.

Recomendaciones Estratégicas para la Mitigación

Como profesional del urbanismo y la arquitectura, el enfoque actual debe centrarse en:

Microzonificación sísmica: Es vital continuar con el mapeo del suelo de Santo Domingo, ya que la licuefacción del suelo en zonas costeras o ribereñas puede hacer que una estructura colapse incluso si fue bien construida.
Certificación de Edificaciones: Implementar incentivos para la evaluación estructural obligatoria en edificaciones previas al 2011, especialmente en los centros históricos y áreas de alta densidad.
Resiliencia Comunitaria: La capacidad de respuesta no es solo estatal; la resiliencia en barrios densos depende de programas de autoconstrucción asistida y la educación técnica básica sobre refuerzos estructurales accesibles.
Como urbanista, entiendo la ciudad como un organismo vivo que requiere mecanismos de defensa activos. La primera prioridad es romper la inercia institucional ante el desastre.

Debemos auditar, bajo una plataforma unificada, el capital instalado: desde el despliegue técnico y la logística vehicular hasta la capacidad de respuesta instalada en cada nodo público y privado.

Esta base de datos viva debe ser la columna vertebral de un plan nacional de gestión de riesgos, donde el Gobierno Central deje de actuar como un actor pasivo y asuma la inversión en equipamiento y dimensionamiento estratégico como una política de Estado, garantizando así la infraestructura necesaria para la protección de nuestros territorios.

El autor es Presidente del Colegio de Arquitectos Dominicanos (CAD).

Loading